Washintong, 15 de enero de 2026. Empresas europeas socias de PDVSA, como la española Repsol y la francesa Maurel & Prom, han solicitado licencias al Gobierno de EE.UU. para reanudar exportaciones de petróleo venezolano. Las peticiones buscan términos similares a los concedidos en años anteriores, que permitían recibir crudo a cambio de suministrar combustibles y recuperar deudas.
La suspensión de estas autorizaciones ocurrió en el segundo trimestre de 2025, y ahora las compañías intentan reactivar operaciones en un contexto de señales mixtas desde la Administración Trump.
¿Qué solicitan exactamente estas empresas?
Repsol y Maurel & Prom han presentado solicitudes formales ante autoridades estadounidenses para obtener licencias que autoricen la exportación de petróleo venezolano.
Los términos propuestos replican mecanismos previos: las compañías recibirían crudo de PDVSA para refinerías propias o clientes, a cambio de suministrar combustibles a Venezuela, facilitando recuperación de deudas acumuladas.
Repsol participó recientemente en una reunión en la Casa Blanca donde el presidente Trump instó a petroleras a invertir en Venezuela. Estas operaciones estuvieron paralizadas desde el segundo trimestre de 2025, cuando la Administración suspendió licencias existentes.
¿Por qué esta solicitud es significativa?
El petróleo venezolano, pese a sanciones, sigue siendo atractivo por su volumen y características para refinerías europeas especializadas. Las licencias previas permitían un esquema de trueque que beneficiaba a PDVSA (acceso a combustibles escasos) y a las socias (recuperación gradual de deudas).
Analogía práctica: es como un acuerdo de compensación donde una parte recibe materia prima a crédito y la otra obtiene productos terminados, reduciendo riesgos financieros en un contexto de restricciones bancarias.
La solicitud llega tras señales pragmáticas de Trump, quien ha elogiado cooperación con figuras del régimen y pedido inversión directa. Esto sugiere posible flexibilización selectiva de sanciones, priorizando estabilidad energética y acceso a reservas sobre presión democrática estricta.
¿Cómo impacta en precios y economía regional?
Para el ciudadano colombiano, especialmente en regiones fronterizas como Antioquia, mayor flujo de petróleo venezolano podría estabilizar precios regionales de combustibles al aumentar oferta global y reducir presiones en rutas alternativas.
Indirectamente, reactivación de operaciones de Repsol y socias generaría ingresos fiscales en Venezuela que podrían mitigar crisis humanitaria y flujos migratorios hacia Colombia. Sin embargo, si las licencias se conceden sin contrapartidas democráticas, prolongaría inestabilidad política con efectos en seguridad fronteriza.
En Europa, consumidores se beneficiarían de crudo más accesible para refinerías, potencialmente conteniendo precios de gasolina y diésel.
¿Qué escenarios se plantean?
La decisión dependerá del enfoque pragmático de la Administración Trump, que ha mostrado disposición a negociar con el régimen venezolano en temas energéticos.
Escenarios probables:
- Aprobación selectiva: Licencias concedidas a empresas europeas aliadas, ampliando cooperación petrolera.
- Rechazo o demora: Mantenimiento de sanciones estrictas si prevalece línea dura.
- Expansión gradual: Inclusión de más compañías si se demuestra «cooperación» del régimen.
La participación de Repsol en reuniones directas con Trump sugiere avances posibles en corto plazo, influenciados por necesidades energéticas globales.
En síntesis
Repsol y Maurel & Prom han solicitado licencias a EE.UU. para reanudar exportaciones de petróleo venezolano bajo términos similares a los suspendidos en 2025. Las peticiones buscan mecanismos de trueque para recuperar deudas y suministrar combustibles, en un contexto de señales pragmáticas desde la Administración Trump. La resolución de estas solicitudes definirá el alcance de la cooperación energética con Venezuela en el corto plazo.














