Los bienes se encontraban bajo el dominio e influencia de los exjefes paramilitares Carlos Mario Jiménez Naranjo, conocido bajo el alias de ‘Macaco’, e Iván Roberto Duque Gaviria, alias ‘Ernesto Báez’.
Antioquia –27 de mayo de 2026. La Agencia Nacional de Tierras (ANT) ejecutó una de las operaciones de restitución de bienes fiscales más significativas en el departamento de Antioquia. Mediante un operativo articulado con la Policía Nacional, la máxima autoridad de tierras del país tomó el control material de 21 predios rurales en el municipio de Caucasia. La intervención abarca una extensión global de 1.677 hectáreas. Estas superficies agrícolas se encontraban bajo ocupación irregular por parte de particulares de forma indebida.
En consecuencia, el Estado colombiano integró formalmente estos activos inmobiliarios rurales a los procesos estratégicos de la Reforma Agraria. De este modo, los suelos productivos recuperados fueron adjudicados de manera inmediata a comunidades campesinas y a víctimas del conflicto armado de la subregión. Con este despliegue, el Gobierno busca contrarrestar las dinámicas históricas de concentración latifundista e informalidad en la tenencia de la tierra. Asimismo, la iniciativa pretende dinamizar la productividad agraria en una de las zonas con mayores rezagos socioeconómicos del país.
Por su parte, el inventario catastral intervenido posee un profundo significado en la historia de la violencia rural en Colombia. De acuerdo con las labores de caracterización territorial y los registros judiciales existentes, varios de estos predios estuvieron vinculados a las estructuras de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). En particular, los bienes se encontraban bajo el dominio e influencia de los exjefes paramilitares Carlos Mario Jiménez Naranjo, conocido bajo el alias de ‘Macaco’, e Iván Roberto Duque Gaviria, alias ‘Ernesto Báez’.
El trasfondo judicial de las propiedades intervenidas
El análisis técnico de los predios recuperados evidencia la complejidad del despojo en el norte del país. Por un lado, las fincas denominadas La Alborada y La Heroica registran antecedentes directos que las ligan a alias ‘Macaco’. Este excomandante paramilitar enfrenta múltiples requerimientos por despojo forzado de tierras, desplazamientos masivos y graves violaciones a los derechos humanos en las subregiones del Bajo Cauca y el Urabá antioqueño.
Por otro lado, el predio conocido como El Avispero representaba un punto neurálgico en la geografía de la criminalidad organizada debido a su peso histórico. Esta propiedad específica aparece directamente vinculada a las decisiones judiciales y sentencias dictadas contra alias ‘Ernesto Báez’. El excomandante del Bloque Central Bolívar de las AUC fue señalado de forma reiterada por delitos conexos como desaparición forzada, secuestro, homicidio y masacres en la subregión del Magdalena Medio.
A través de esta intervención, la ANT suprimió los reductos de control informal que persistían sobre estos activos inmobiliarios. Previamente, las fincas formaban parte de los activos administrados bajo el Fondo de Reparación para las Víctimas. No obstante, las trabas operativas y la ocupación irregular de hecho impedían su explotación económica social. Por esta razón, el operativo judicial actual restituye los bienes al circuito de la economía legal y productiva de la nación.
Impacto macroeconómico en el desarrollo agrario regional
Desde la perspectiva del análisis económico, la redistribución de 1.677 hectáreas viabiliza proyectos productivos de escala comunitaria para más de 200 familias campesinas. En efecto, el despliegue de la ANT se extendió durante una semana continua de labores administrativas y técnicas en el territorio. Durante este periodo, la entidad no solo limitó su acción a la aprehensión de las fincas, sino que organizó de forma inmediata los esquemas de asociatividad agraria.
La entrega formal a las asociaciones locales frena de manera directa el acaparamiento improductivo de la tierra. Este fenómeno delictivo e informal afectaba el producto interno bruto (PIB) agropecuario de Antioquia. Al transferir la tenencia de la tierra hacia los pequeños productores agrarios, se incentiva la inversión en capital de trabajo y la sustitución de economías de enclave por modelos agrícolas sostenibles. La beneficiaria rural María Eugenia Dorado destacó el impacto directo en el bienestar familiar al señalar que la producción en estos suelos garantizará el sustento diario familiar.
Aporte Formativo para el Inversor y Profesional del Sector
Para los analistas del sector agroindustrial y fondos de inversión enfocados en activos rurales, la formalización corporativa que lidera la ANT mitiga el «riesgo de titulación» y sanea el catastro en zonas de frontera agrícola. La estabilidad jurídica de los derechos de propiedad en el Bajo Cauca permite proyectar alianzas productivas estratégicas entre grandes comercializadores y las nuevas asociaciones de pequeños productores. Esto reduce de forma sustancial la volatilidad en el suministro de materias primas e impulsa el desarrollo de cadenas de valor agroalimentarias seguras.
Perspectivas gubernamentales de soberanía alimentaria
La estrategia gubernamental liderada por el presidente Gustavo Petro mantiene como eje central la aceleración de la Reforma Agraria en territorios con alta conflictividad social. Javier Alonso Santiago, asesor de la Dirección General de la ANT, ratificó que las organizaciones campesinas receptoras han demostrado previamente capacidades técnicas y organizativas orientadas a la producción intensiva de alimentos.
Por consiguiente, la recuperación de estos predios rurales operará como la base para consolidar la política nacional de soberanía alimentaria y justicia social en las regiones marginadas. El cumplimiento integral de las metas de adjudicación de la ANT continuará requiriendo el acompañamiento del sector financiero público para el desembolso de créditos de fomento agrario, de forma que el capital hídrico y edáfico recuperado alcance sus niveles óptimos de rendimiento macroeconómico.














