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Conectividad en Colombia: el reto de pasar de la cobertura digital al uso productivo

Foto: Canva. La inflación anual en Colombia registró un aumento de 8 puntos básicos en septiembre de 2025, alcanzando el 5,18%, según datos del Dane.

Un informe de Bancolombia analiza el acceso a internet en el país. El 73,9% de los hogares ya tiene conexión formal.

Medellín, 17 de julio de 2026. La conectividad se consolidó como una dimensión central de la calidad de vida en Colombia. Hoy ya no se trata únicamente de acceder a entretenimiento o comunicación. El internet es una infraestructura esencial que habilita la educación, el trabajo, los trámites y la inclusión financiera.

Un reciente informe de Bancolombia, liderado por Laura Clavijo, directora de Investigaciones Económicas, analiza este panorama. Las cifras muestran que en 2025 el 73,9% de los hogares colombianos tenía acceso a internet. Este dato refleja una mejora relevante frente al 52,3% registrado en 2018.

A pesar del avance, el indicador agregado oculta brechas geográficas profundas. En las cabeceras urbanas, el acceso llegó al 78,8% de los hogares. En contraste, en las zonas rurales la penetración apenas alcanzó el 56,9%.

La brecha digital entre el campo y la ciudad

La ruralidad colombiana registró una mejora notable frente al 17,1% de acceso observado en 2018. Sin embargo, la diferencia con las zonas urbanas sigue siendo de 21,8 puntos porcentuales.

«El cierre de la brecha digital no depende solo de ampliar cobertura. Se deben resolver problemas de asequibilidad, calidad del servicio y alfabetización digital», señala Laura Clavijo en el informe de Bancolombia.

Adicionalmente, persisten barreras como la falta de energía eléctrica y de dispositivos adecuados. La sostenibilidad económica del despliegue en territorios de baja densidad sigue siendo un reto para los operadores.

Conexión móvil versus uso de computadores

La lectura sobre la conectividad cambia de forma drástica al analizar los dispositivos de acceso. En 2025, el 82,3% de los colombianos usó internet y el 91,9% utilizó celular. No obstante, solo el 36,1% de la población usó computador.

Esta diferencia demuestra que Colombia es un país conectado principalmente desde dispositivos móviles. El teléfono celular facilita pagos, comunicación y trámites rápidos. Sin embargo, este formato limita los usos de mayor productividad técnica.

Sin computadores, actividades como la programación, la educación avanzada y el teletrabajo se vuelven complejas. El reto nacional es profundizar en una conectividad significativa que genere verdaderas capacidades productivas.

Tarifas y monetización en el sector de telecomunicaciones

Durante varios años, las tarifas de telecomunicaciones crecieron por debajo del IPC total en Colombia. La competencia intensa y las promociones agresivas mantuvieron los precios contenidos.

Este rezago ayudó a masificar el servicio, pero afectó la rentabilidad de las empresas. Los operadores debieron soportar un mayor tráfico de datos sin percibir un aumento proporcional de ingresos.

En 2025 comenzó una corrección de tarifas. Los precios de comunicaciones subieron un 2,6% y a junio de 2026 alcanzaron una variación anual del 6%. Esta recuperación permite a las empresas trasladar costos y financiar mejoras en la red.

El consumo de los hogares colombianos se estabiliza

El gasto de los hogares en comunicaciones alcanzó COP 31 billones en 2025. Esto representa un crecimiento real del 4,7% tras dos años de bajo dinamismo.

La conectividad ya se comporta como un servicio básico para las familias. Las necesidades de estudio y trabajo hacen que la demanda sea muy estable.

En cuanto al ingreso promedio por usuario (ARPU), el internet fijo lidera el mercado. Este servicio promedió COP 243.500 en 2026 gracias a la demanda de fibra óptica y paquetes de alta velocidad. Por el contrario, la telefonía fija y la televisión tradicional siguen perdiendo valor en el negocio.

Infraestructura y costos de construcción al alza

El valor agregado de las telecomunicaciones llegó a COP 20 billones en 2025, con un crecimiento de solo 1,1%. Esto evidencia que el mercado de servicios tradicionales se encuentra en una fase de maduración.

Por el contrario, el valor de la infraestructura física creció un 23% en 2025. El país requiere más fibra óptica, nuevas torres y soporte para la tecnología 5G.

El despliegue de estas redes físicas enfrenta grandes presiones de costos en el mercado local:

  • Mano de obra: Subió un 15,3% anual.
  • Materiales de construcción: Registraron un incremento del 13,3%.
  • Transporte: Aumentó un 11,9%.

Asequibilidad del servicio: el balance internacional

En el contexto regional, Colombia se posiciona de forma positiva en materia de precios. Según la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), la canasta de banda ancha fija representa el 2,9% del ingreso nacional bruto per cápita.

Este porcentaje ubica al país por debajo de la mediana de las Américas, que se sitúa en 3,1%. El mercado local logró sostener una oferta competitiva a lo largo de los últimos años.

No obstante, el reto de fondo es la sostenibilidad del modelo de negocio. Para mantener la inversión permanente, el país debe reducir las barreras regulatorias y simplificar la asignación de espectro para los operadores.