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Leonardo Villar rechaza elevar inflación del 3 %: Habría que mantener tasa de interés elevadas

Foto: Banrepública. las autoridades colombianas han optado por cancelar el acuerdo de la Línea de Crédito con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El jefe del emisor argumentó que no existe una correlación positiva entre una meta de inflación más alta y un crecimiento sostenido

Cartagena de Indias -24 Abril de 2026. En el marco del 19° Congreso de Asofondos, el gerente general del Banco de la República, Leonardo Villar, presentó una defensa técnica de la política monetaria vigente, rechazando categóricamente las propuestas de elevar la meta de inflación del 3 % como mecanismo para estimular el crecimiento económico. La intervención de Villar se produce en un momento de tensión institucional, tras las sugerencias del Gobierno Nacional de flexibilizar los objetivos inflacionarios para dinamizar la actividad productiva.

El jefe del emisor argumentó que no existe una correlación positiva entre una meta de inflación más alta y un crecimiento sostenido. Por el contrario, advirtió que la tolerancia a niveles de precios elevados conlleva costos financieros estructurales que terminan por erosionar la competitividad del país.

El riesgo de las tasas de interés y la estabilidad macroeconómica

Según el análisis de Villar, una inflación más alta, incluso si lograra estabilizarse en rangos superiores, obligaría al Banco Central a mantener tasas de interés más elevadas para compensar la pérdida de valor del dinero y las expectativas de los mercados. «Una inflación más alta implica complicaciones para los actores económicos y tasas de interés que, lejos de ayudar, entorpecen la planificación financiera», señaló el directivo.

Villar defendió la meta del 3 % establecida desde 2001, recordándola como un estándar alineado con las economías emergentes y ligeramente superior al de las naciones desarrolladas. El gerente fue enfático al desmentir la narrativa que vincula el cumplimiento de esta meta exclusivamente con periodos de contracción económica. Citó como evidencia el comportamiento de la década pasada, donde Colombia mantuvo la inflación cerca de su objetivo sin enfrentar escenarios de recesión, salvo por choques externos específicos como la crisis del petróleo.

Crítica a la retórica de la «economía al debe»

Uno de los puntos de mayor fricción en el discurso de Villar fue la mención a los mensajes contradictorios provenientes del Ejecutivo. El gerente cuestionó la dualidad de celebrar indicadores sociales positivos, como la reducción del desempleo y la pobreza, mientras se ataca simultáneamente la gestión del Banco de la República.

El análisis técnico de Villar subrayó que la reducción de la pobreza en Colombia ha sido un proceso sistemático de 15 años, solo interrumpido por la pandemia, y no un fenómeno coyuntural. Asimismo, advirtió sobre los peligros de fomentar un crecimiento basado en el endeudamiento excesivo, lo que denominó una «economía al debe».

«Celebrar el crecimiento cuando este se da al debe no es sostenible. Cuando se generan presiones inflacionarias por excesos de demanda, el mandato técnico obliga a tomar decisiones responsables, como el aumento de las tasas de intervención», explicó Villar.

Implicaciones para el mercado y el sector financiero

Para los analistas y gestores de fondos presentes en el congreso, el mensaje de Villar reafirma la ortodoxia monetaria frente a las presiones políticas. La insistencia en mantener el ancla inflacionaria en el 3 % es percibida como una señal de estabilidad para la inversión extranjera y el costo del crédito a largo plazo.

La postura del emisor sugiere que, a pesar de las presiones para acelerar la reducción de tasas, el Banco de la República priorizará la convergencia de la inflación hacia su meta técnica antes de ceder a objetivos de corto plazo que podrían comprometer la estabilidad macroeconómica de la próxima década.