La central está habilitada para realizar las adecuaciones necesarias en el vaso del embalse. Esto incluye la remoción de cobertura vegetal entre las cotas 408 y 420.
Bogotá, 15 de mayo de 2026. En respuesta al gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón y la Sociedad Hidroituango, la autoridad ambiental confirmó que la licencia vigente permite alcanzar la cota 420. No obstante, advirtió que el llenado total depende de que EPM cumpla con la limpieza de la cobertura vegetal para evitar impactos ambientales no previstos.
La Agencia Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) emitió un pronunciamiento clave sobre el futuro energético del país. Ante las alertas por la llegada de un fuerte fenómeno de El Niño a finales de año, la entidad aclaró que Hidroituango ya tiene los permisos para operar a su máxima capacidad útil.
Autorizaciones vigentes desde 2009
Según el comunicado, la Sociedad Hidroeléctrica cuenta con las facultades legales desde la expedición de su licencia ambiental original. La Resolución 155 de 2009 definió el nivel máximo de operación en la cota 420 m.s.n.m. Además, la ANLA recordó que desde marzo de 2025 se levantaron las medidas preventivas que restringían ciertos trabajos.
Por lo tanto, la central está habilitada para realizar las adecuaciones necesarias en el vaso del embalse. Esto incluye la remoción de cobertura vegetal entre las cotas 408 y 420. «No se identifican restricciones impuestas por la ANLA que impidan al titular ejecutar las actividades contempladas», señaló la autoridad.
La responsabilidad recae en el titular
A pesar de la luz verde, la ANLA subrayó que el aumento del nivel del agua conlleva responsabilidades técnicas. Si la empresa decide llenar el embalse sin retirar primero la vegetación, deberá presentar un nuevo estudio de impactos. Esto se debe a que la descomposición de materia orgánica bajo el agua podría generar:
- Afectaciones graves a la fauna acuática.
- Malos olores y alteración química del agua.
- Impactos negativos en las comunidades aguas abajo.
En consecuencia, garantizar la seguridad energética para la época seca no depende de una nueva autorización. Por el contrario, depende de las decisiones autónomas que tome el titular del proyecto para cumplir con los requerimientos ambientales ya establecidos.
Análisis formativo para el lector profesional
Desde una perspectiva de gestión de riesgos, el mensaje de la ANLA traslada la presión política y operativa directamente a EPM y a la Sociedad Hidroituango. Al afirmar que «no hay impedimentos», la autoridad ambiental elimina la narrativa de un bloqueo institucional frente a la crisis energética.
Sin embargo, el cumplimiento del aprovechamiento forestal es el verdadero cuello de botella técnico. Si la central se apresura a llenar el embalse para mitigar El Niño sin limpiar la zona, se arriesga a sanciones millonarias o a una nueva parálisis por daños ecosistémicos. En conclusión, la seguridad energética del país en 2026 está ahora supeditada a la celeridad operativa de la central más que a trámites burocráticos pendientes.














