Medellín, 19 de septiembre de 2025 – En un país donde la brecha digital aún separa a millones de ciudadanos de las oportunidades del mundo conectado, Movistar Colombia da un paso firme hacia la inclusión. La Unión Temporal Tigo-Movistar, tras la asignación del espectro en la banda de 3500 MHz, ha desplegado 179 kilómetros de fibra óptica para llevar internet de alta capacidad a 10 instituciones educativas en los municipios antioqueños de Marinilla, Barbosa y Guarne. Este esfuerzo, enmarcado en las obligaciones establecidas por el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC), beneficia directamente a 1.070 estudiantes, quienes ahora acceden a internet por WiFi, abriendo puertas al conocimiento, la creatividad y el desarrollo comunitario.
Conectividad que transforma vidas
La iniciativa responde a un mandato claro del MinTIC: garantizar acceso equitativo a telecomunicaciones en zonas rurales, donde el 40% de los colombianos aún carece de conexión estable, según datos del DANE de 2024. Las 10 escuelas beneficiadas –ubicadas en áreas apartadas de Antioquia– cuentan con infraestructura técnica de vanguardia: fibra óptica, puntos de acceso WiFi interiores para aulas y exteriores para la comunidad, soluciones de filtrado de contenido y una mesa de ayuda para soporte continuo. Estas herramientas no solo facilitan el aprendizaje digital, sino que convierten a las instituciones en nodos de desarrollo local, con velocidades promedio de 100 Mbps que superan los estándares rurales habituales.
Fabián Hernández, CEO de Movistar Colombia, subraya el impacto de esta apuesta: “Creemos profundamente en el poder transformador de la conectividad. Cada institución educativa que conectamos, cada niño que accede a Internet por primera vez es una puerta que se abre al conocimiento, a la igualdad y al futuro”. Con presencia en 96 ciudades y más de 6,1 millones de hogares conectados a fibra óptica a nivel nacional, Movistar refuerza su compromiso con un modelo de negocio que combina rentabilidad con responsabilidad social.
Un ecosistema digital colaborativo
El despliegue no solo beneficia a las comunidades educativas, sino que establece un precedente para la colaboración en el sector telecomunicaciones. La infraestructura de fibra óptica estará disponible para otros operadores bajo principios de transparencia, costos eficientes y libre competencia, como lo exige el MinTIC. Este enfoque fomenta un ecosistema digital más inclusivo, donde la conectividad rural deja de ser un privilegio para convertirse en un derecho compartido. En 2025, el sector telecomunicaciones aportó el 2,8% al PIB colombiano, según el DANE, y proyectos como este amplifican su impacto al dinamizar economías locales y reducir desigualdades.
Cada escuela cuenta con una solución integral que incluye monitoreo de velocidad, generación de estadísticas y filtrado de contenido para garantizar un uso seguro de internet. En Marinilla, por ejemplo, una institución reportó un aumento del 30% en el uso de plataformas educativas como Aprender Digital del MinTIC, mientras que en Barbosa, docentes han integrado herramientas de inteligencia artificial para personalizar la enseñanza, según testimonios recopilados por Movistar. Estas mejoras no solo elevan la calidad educativa, sino que empoderan a las comunidades para enfrentar los retos de un mundo cada vez más digital.
Cerrando la brecha digital
El proyecto en Antioquia es parte de una estrategia más amplia de Movistar para conectar el 20% de las zonas rurales del país para 2030, alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. En 2024, el MinTIC reportó que solo el 35% de las escuelas rurales colombianas tenían acceso a internet de calidad, una brecha que iniciativas como esta buscan cerrar. Los 179 kilómetros de fibra óptica desplegados representan una inversión de más de COP$15.000 millones, según estimaciones del sector, y generan empleo local: desde técnicos instaladores hasta especialistas en ciberseguridad.
Sin embargo, los desafíos persisten. La topografía montañosa de Antioquia eleva los costos de despliegue en un 25% respecto a zonas urbanas, mientras que la sostenibilidad de estas redes depende de alianzas público-privadas robustas. Hernández reconoce estas dificultades: “Conectar un país como Colombia, con su geografía y desigualdades, no es sencillo, pero cada kilómetro de fibra óptica es un paso hacia un futuro más equitativo”. Movistar planea extender esta iniciativa a otros departamentos en 2026, con Meta y Chocó como prioridades, donde menos del 15% de las escuelas rurales tienen conectividad.
Impacto más allá de las aulas
El efecto multiplicador de este proyecto trasciende lo educativo. En Guarne, por ejemplo, los puntos de acceso WiFi comunitarios han permitido a pequeños emprendedores acceder a mercados digitales, aumentando sus ingresos en un 12%. Además, la conectividad impulsa el teletrabajo y la telemedicina, servicios críticos en zonas donde el acceso a profesionales es limitado. En 2025, el comercio electrónico rural creció un 18% en Colombia, y proyectos como este son catalizadores clave.
Movistar no solo cumple con las obligaciones de la subasta de espectro 5G, sino que redefine el rol de las telecomunicaciones en el desarrollo social. Al conectar 1.070 estudiantes en Antioquia, la compañía no solo lleva internet, sino esperanza: la de un país donde la brecha digital se desvanece y las oportunidades se multiplican. Con planes de expansión y un enfoque en sostenibilidad, Movistar demuestra que conectar sueños es, también, construir futuro.














