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Antioquia pide a la ANLA ampliar operación de Hidroituango para mitigar fenómeno de El Niño

En la imagen aparece el Gobernador de Antioquia Andrés Julián Rendón

En un escenario de sequía extrema, esta reserva hídrica adicional se traduce directamente en energía en firme a menor costo, evitando la dependencia excesiva de fuentes más costosas y volátiles.

Antioquia -15 de Mayo de 2026. En el marco de la reciente Asamblea de la ANDI en Medellín, la seguridad energética de Colombia ha pasado al primer plano de la agenda económica. La Gobernación de Antioquia ha emitido una solicitud formal y preventiva ante la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) para modificar los umbrales operativos de Hidroituango. El objetivo técnico es permitir que el megaproyecto utilice una mayor fracción de su capacidad útil del embalse, una medida diseñada para blindar el Sistema Interconectado Nacional (SIN) ante la amenaza de un fenómeno de El Niño de intensidad severa.

El imperativo técnico de la expansión operativa en Hidroituango

La propuesta presentada por el gobernador Andrés Julián Rendón no es una mera sugerencia administrativa, sino un ajuste estratégico basado en la hidrología crítica. Según los datos técnicos expuestos, Hidroituango posee el potencial de casi duplicar su capacidad útil de embalse si se autorizan ajustes en los niveles de cota permitidos. En un escenario de sequía extrema, esta reserva hídrica adicional se traduce directamente en energía en firme a menor costo, evitando la dependencia excesiva de fuentes más costosas y volátiles.

Desde una perspectiva de eficiencia de mercado, permitir que la central opere con mayores márgenes de almacenamiento durante la fase previa a la sequía asegura que el país cuente con una «batería hídrica» robusta. Esto es fundamental para evitar que el precio de bolsa sufra distorsiones al alza que terminen impactando la estructura de costos de la industria y la inflación subyacente.

Gestión preventiva: Activación térmica y coordinación de cuencas

La estrategia antioqueña contempla un segundo eje: la activación anticipada del parque de generación térmica. El análisis de datos históricos demuestra que, para preservar los niveles de los embalses en periodos de El Niño, es necesario que la generación a base de combustibles fósiles (gas y carbón) asuma la carga base de la demanda antes de que los niveles hídricos lleguen a puntos críticos. Esta sustitución preventiva permite que el agua almacenada se utilice solo cuando la escasez sea máxima, optimizando el despacho económico.

Asimismo, se ha planteado la necesidad de una coordinación excepcional entre los principales actores del sector, específicamente EPM e Isagén. La propuesta busca sincronizar la operación de la cadena hídrica Guatapé – San Carlos sin que esto conlleve sanciones regulatorias. En términos técnicos, una gestión unificada de la cuenca maximiza la eficiencia energética por metro cúbico de agua, un factor determinante para la estabilidad del suministro en el noroccidente del país.

Implicaciones para el lector profesional e inversor

Para el sector profesional, es imperativo comprender que la relevancia de Antioquia en la matriz energética colombiana no es marginal. El departamento aporta cerca del 40% de la energía del país en periodos de lluvia y mantiene una cuota de mercado del 30% en épocas secas. Durante el año 2025, el 80% de la demanda nacional fue cubierta por fuentes hídricas, y Antioquia fue responsable de la mitad de ese volumen.

Para un inversor, estas cifras subrayan que cualquier restricción operativa en los activos antioqueños representa un riesgo sistémico para la economía nacional. La solicitud ante la ANLA busca, precisamente, reducir la prima de riesgo energético. Si la autoridad ambiental accede a la flexibilización, se esperaría una estabilización en los contratos de energía a largo plazo; de lo contrario, el mercado podría anticipar un escenario de escasez que elevaría la volatilidad de los activos vinculados al sector servicios.

Conclusión y perspectivas regulatorias

La decisión final de la ANLA será el catalizador que defina la resiliencia del sistema eléctrico colombiano en el próximo semestre. La administración departamental ha dejado claro que la prevención técnica es la única vía para evitar un racionamiento que afecte la productividad nacional. En un entorno donde la demanda de energía sigue creciendo, la capacidad de Hidroituango para adaptarse a las fluctuaciones climáticas se consolida como el principal activo de seguridad nacional de Colombia.