
Foto: Viva
La aerolínea de bajo costo Viva Air, que suspendió sus operaciones el pasado 27 de febrero por su crítica situación financiera, fue admitida en un proceso de reorganización empresarial por la Superintendencia de Sociedades, a solicitud de la Superintendencia de Transporte.
La medida busca proteger los derechos de los acreedores, empleados y usuarios de la compañía, que tiene un pasivo de más de 4 billones de pesos y una nómina de más de 5.000 trabajadores.
Según la Supersociedades, Viva Air deberá presentar un inventario de sus activos y pasivos, así como un plan de negocios que garantice su viabilidad y sostenibilidad. Además, deberá cumplir con las obligaciones laborales y tributarias que se generen durante el proceso.
La aerolínea también espera que la Aeronáutica Civil apruebe la alianza estratégica que había solicitado con Avianca, su principal competidor en el mercado nacional. Según Viva Air, esta integración le permitiría optimizar su operación, compartir rutas y flota, y ofrecer mejores tarifas a los viajeros.
Sin embargo, la alianza está sujeta a condiciones impuestas por la Aerocivil, relacionadas con el uso de los slots (espacios de despegue y aterrizaje) en los aeropuertos del país, para evitar una concentración del mercado y garantizar la libre competencia.
Viva Air es la tercera aerolínea más importante de Colombia, con una participación del 20% del mercado. Su suspensión afectó a cerca de un millón de pasajeros que tenían reservas con la compañía.














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