Bogotá, 25 de febrero de 2026. Tras la entrada en vigencia de los nuevos gravámenes comerciales en Estados Unidos, AmCham Colombia hizo un llamado urgente al Gobierno y al sector privado para aprovechar una ventana de 150 días. Según María Claudia Lacouture, presidenta del gremio, el objetivo debe ser doble: verificar las exenciones actuales, que cubrirían al 68% de los productos colombianos, y negociar la exclusión definitiva del país de la lista de naciones afectadas, resaltando la complementariedad y el beneficio comercial que Washington obtiene de la relación bilateral.
La carrera contra el reloj arancelario
La implementación de los aranceles globales de Estados Unidos pone a prueba la solidez del Tratado de Libre Comercio (TLC). En primer lugar, existe una necesidad técnica inmediata: confirmar con importadores y brokers si las partidas arancelarias específicas están sujetas al Anexo II, el cual otorga la exención de impuestos. Por esta razón, la verificación minuciosa es el primer paso para evitar sobrecostos innecesarios en las exportaciones que ya están en curso.
Sin embargo, la estrategia debe ir más allá de lo operativo. En consecuencia, AmCham propone que durante este periodo transitorio de 150 días, Colombia presente un caso diferenciado ante la administración estadounidense. La clave reside en demostrar que Colombia no es una amenaza, sino un aliado estratégico con una canasta complementaria y una relación que, históricamente, ha generado beneficios económicos para Estados Unidos.
Puntos clave de la estrategia de AmCham Colombia
Para navegar este periodo de incertidumbre, se han trazado tres ejes de acción fundamentales:
- Confirmación de Partidas: Verificar con aliados en EE. UU. si los productos colombianos califican para las exenciones vigentes.
- Diferenciación de Mercado: Presentar el «Caso Colombia» antes de que el gobierno estadounidense establezca nuevas reglas de largo plazo.
- Diplomacia Comercial: Resaltar el superávit y los beneficios que la relación binacional otorga a las empresas estadounidenses.
«Es importante que podamos hacer el ejercicio de sacar a Colombia del conjunto de países [afectados], teniendo en cuenta los beneficios que hoy tiene la relación», señaló María Claudia Lacouture.
El panorama para el exportador colombiano
Por otro lado, se estima que el 68% de la oferta exportable colombiana hacia el mercado norteamericano goza actualmente de alguna forma de exención. No obstante, al tratarse de un proceso transitorio hacia mecanismos legales más estrictos, el gremio advierte que quedarse quietos no es una opción si se desea mantener la competitividad frente a otros bloques económicos.
Finalmente, estos 150 días serán determinantes para definir si Colombia logra ser tratada como un socio de excepción o si queda atrapada en la política proteccionista global de Washington. La coordinación entre el Ministerio de Comercio y los gremios será la pieza maestra para jugar bien estas cartas comerciales.














