Medellín, 7 de enero de 2026. El Grupo de Investigaciones Económicas de Bancolombia proyectó una inflación mensual de 0,41% para diciembre de 2025, lo que implicaría una desaceleración de 5 puntos básicos (pb) en la variación anual hasta 5,26%. De confirmarse esta estimación, la inflación cerraría 2025 por tercer mes consecutivo en un nivel superior al registrado al finalizar 2024.
Desglose por componentes
La proyección de Bancolombia supera en 6 pb el consenso de analistas encuestado por el Banco de la República (0,35% mensual). Los principales rubros se comportarían de la siguiente manera:
- Alimentos: inflación mensual estimada en 0,09%, impulsada por bajos precios de perecederos, completando dos meses consecutivos de desaceleración anual.
- Bienes: variación mensual de 0,29%, con aceleración anual por presiones en cerveza, productos farmacéuticos, vehículos, artículos de limpieza e higiene corporal.
- Regulados: inflación mensual de 0,50%, ante alzas en transporte urbano, servicios públicos y combustibles; la variación anual caería por primera vez en tres meses.
- Servicios: variación mensual de 0,53%, retomando tendencia alcista anual hasta 5,79%, impulsada por arriendos y comidas fuera del hogar, con efecto persistente de indexación por salario mínimo.
La inflación básica (sin alimentos) se ubicaría en 0,47% mensual, acelerando levemente la anual hasta 5,24%. La medida sin alimentos ni regulados registraría 0,46% mensual y 4,98% anual.
Riesgos al alza en el corto plazo
El informe destaca un entorno de inflación elevada con riesgos predominantes al alza. Entre los factores identificados se incluyen el incremento del salario mínimo, implicaciones en tasa de cambio y riesgo país por incertidumbre fiscal local, así como expectativas de inflación persistentes.
Implicaciones macroeconómicas y financieras
La proyección mantiene la inflación anual por encima de la meta del Banco de la República (3% ±1%), limitando espacio para relajación monetaria agresiva en el corto plazo. Tasas de interés de referencia, actualmente en niveles restrictivos, enfrentan presiones para mantenerse elevadas ante indexación salarial y riesgos fiscales.
Inversores en títulos TES monitorean el impacto en curvas de rendimiento, con tasas superiores al 11% en corto y largo plazo al inicio de 2026. Una inflación persistente eleva primas de riesgo soberano, afectando costos de financiamiento público —con cupo de endeudamiento interno autorizado en $152,25 billones para el año—.
El efecto de indexación en servicios, particularmente arriendos, retrasa convergencia hacia meta, impactando poder adquisitivo real de hogares y consumo privado —que representa cerca del 70% del PIB—. Analistas estiman que una normalización más rápida requeriría avances en recaudo tributario y contención de gasto público para mitigar riesgos fiscales.
El cierre de 2025 con inflación superior al año previo resalta desafíos estructurales en desaceleración, influenciados por choques de oferta previos y rigidez en componentes no transables. La trayectoria proyectada para 2026 dependerá de ejecución fiscal, evolución cambiaria y capacidad del Banco de la República para anclar expectativas mediante política monetaria.
Este pronóstico refuerza cautela en portafolios de renta fija y variable, priorizando activos con protección inflacionaria en un contexto de volatilidad persistente.













