Medellín, 3 de enero de 2026. El gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, emitió un pronunciamiento público en apoyo a la libertad del pueblo venezolano y a una transición democrática pacífica, tras la operación militar estadounidense que resultó en la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, el 3 de enero de 2026.
Contenido del mensaje oficial
En su declaración, Rendón celebró la caída del régimen chavista, afirmando: «Viva el bravo pueblo de Venezuela! Viva su libertad!». El mandatario departamental atribuyó a Hugo Chávez y Nicolás Maduro el deterioro institucional, económico y social de Venezuela, señalando el desmantelamiento de instituciones, persecución a la oposición, usurpación de funciones estatales y destrucción económica.
Rendón advirtió a líderes regionales que replican modelos similares, destacando que la complicidad con narcotráfico y alianzas con organizaciones criminales conlleva consecuencias inevitables.
El gobernador reconoció el proceso electoral de 2024, donde, según su visión, los venezolanos votaron masivamente contra el régimen gracias al liderazgo de María Corina Machado. Mencionó la divulgación de actas que evidenciaron fraude y el surgimiento de un movimiento cívico democrático.
Desde Antioquia, expresó respaldo a una transición en paz que respete la voluntad soberana venezolana.
Contexto regional colombiano
El pronunciamiento se suma a reacciones de autoridades locales colombianas, como el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, quien previamente celebró la captura de Maduro. Antioquia alberga una significativa población migrante venezolana, superior a 400.000 personas según registros oficiales acumulados hasta 2025, representando desafíos en integración socioeconómica y servicios públicos.
Implicaciones macroeconómicas y financieras
La captura de Maduro y llamados a transición democrática intensifican incertidumbre institucional en Venezuela, poseedora de las mayores reservas petroleras certificadas globales. Precios del crudo Brent y WTI mantienen alzas superiores al 7% en sesiones del 3 de enero de 2026, ante interrupciones potenciales en exportaciones y perspectivas de rehabilitación por empresas estadounidenses.
Para Colombia, una transición estabilizada podría facilitar retorno migratorio gradual, aliviando presiones fiscales en departamentos receptores como Antioquia —donde costos asociados a atención humanitaria superan cientos de millones de dólares anuales—. Remesas desde Venezuela, aunque limitadas, contribuyen marginalmente al PIB nacional.
Comercio binacional, actualmente restringido, presenta oportunidades de recuperación con normalización institucional, beneficiando sectores agroindustriales y energéticos andinos. Inversores monitorean riesgos geopolíticos y respuestas multilaterales, con impactos en volatilidad de commodities y flujos de capital regionales.
Analistas proyectan que una gobernabilidad consolidada requeriría 24-36 meses para materializar efectos positivos en crecimiento latinoamericano, influido por dinámica energética, reducción migratoria y cooperación en seguridad fronteriza.
Este posicionamiento refleja alineamientos políticos locales en Colombia frente a la evolución venezolana, con efectos en políticas migratorias y integración regional.













