Bogotá, 27 de noviembre de 2025. La aerolínea Avianca anunció la reprogramación de sus vuelos entre Bogotá y Caracas programados para el 27 de noviembre de 2025, trasladándolos al 5 de diciembre, como medida preventiva ante alertas emitidas por la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) y la Autoridad Aeronáutica Civil de Colombia (Aerocivil).
Esta decisión, que afecta a pasajeros con reservas confirmadas, responde a evaluaciones operativas enfocadas en la seguridad de tripulaciones y usuarios, en un contexto de creciente tensión geopolítica en la región que ha llevado a cancelaciones generalizadas por parte de múltiples operadores aéreos.
Contexto de las alertas: NOTAM de la FAA y respuesta coordinada de Aerocivil
El 21 de noviembre de 2025, la FAA emitió el NOTAM A0012/25, un aviso de seguridad que insta a los pilotos a «ejercer precaución extrema» en el espacio aéreo de la Región de Información de Vuelo Maiquetía (SVZM), controlada por Venezuela. El documento cita un «deterioro de las condiciones de seguridad y un incremento en la actividad militar» en la zona, incluyendo ejercicios con movilización masiva de fuerzas y reservas, así como interferencias en sistemas GNSS (GPS) que se extienden hasta 250 millas náuticas desde las fuentes. Aunque Venezuela no ha expresado intención de afectar la aviación civil, la agencia estadounidense destaca riesgos para aeronaves en todas las altitudes, derivados de aviones de combate avanzados, sistemas antiaéreos y artillería que pueden alcanzar niveles de vuelo comercial, además de amenazas de baja altitud por MANPADS y artillería antiaérea.
El NOTAM, vigente hasta el 19 de febrero de 2026, requiere que los operadores estadounidenses notifiquen con 72 horas de antelación cualquier vuelo planificado en la zona, y reporten incidentes al centro de operaciones de la FAA. Esta medida se enmarca en un despliegue militar estadounidense en el Caribe, justificado por Washington como acción contra el narcotráfico, pero percibido por Caracas como amenaza directa, lo que ha escalado las tensiones bilaterales.
En respuesta inmediata, Aerocivil activó protocolos de coordinación con aerolíneas operando en Colombia el 22 de noviembre, solicitando análisis detallados de rutas y planes de contingencia para mitigar riesgos en el SVZM. La entidad enfatizó que la seguridad aérea es «un principio intangible y no negociable», y convocó reuniones regionales para alinear respuestas con autoridades internacionales. Hasta el 24 de noviembre, Aerocivil reportó que al menos 1.500 viajeros han sido afectados por cancelaciones en rutas hacia Venezuela, principalmente desde Bogotá, aunque operadores como Satena y Wingo han mantenido vuelos regulares en algunas frecuencias.
Medidas operativas de Avianca y opciones para pasajeros afectados
Avianca, con más de 60 años de operaciones ininterrumpidas hacia Venezuela, justificó el ajuste como alineado con las recomendaciones de la FAA y Aerocivil, priorizando la revisión de condiciones operativas para garantizar estándares de seguridad. La reprogramación aplica a todos los itinerarios del 27 de noviembre en la ruta Bogotá-Caracas-Bogotá, sin impacto en vuelos previos del 23 y 24 de noviembre, que ya habían sido suspendidos preventivamente.
Para los usuarios impactados, la aerolínea habilitó tres alternativas sin costo adicional:
- Reprogramación en la misma ruta, sujeta a disponibilidad, con flexibilidad para volar hasta un año después de la fecha original.
- Cambio de itinerario con origen o destino en Cúcuta, como ruta alternativa fronteriza.
- Reembolso completo de los tramos no utilizados.
Estas opciones se gestionan a través del contact center de Avianca, puntos de venta autorizados o agencias de viajes. La compañía reiteró su compromiso con la conectividad regional, expresando su intención de «retomar y ampliar la oferta de vuelos» una vez superadas las condiciones de riesgo, contribuyendo al reencuentro familiar, comercio y turismo binacional.
Impacto sectorial: Cancelaciones en cadena y respuesta venezolana
La alerta de la FAA ha desencadenado un efecto dominó en el sector aéreo regional. Al menos seis aerolíneas internacionales –incluyendo LATAM, Iberia, TAP Air Portugal, Turkish Airlines, GOL y la propia Avianca– han cancelado o reprogramado vuelos hacia Caracas, sumándose a suspensiones previas de American Airlines, United y Delta, que ya evitaban el sobre vuelo venezolano desde inicios de 2025. En total, la Asociación de Líneas Aéreas de Venezuela (ALAV) reportó al menos seis suspensiones el fin de semana del 22-23 de noviembre, afectando flujos humanitarios y comerciales en la frontera colombo-venezolana.
En represalia, el Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (INAC) de Venezuela anunció la revocatoria de concesiones operativas a estas seis aerolíneas, argumentando que se suman a «acciones de terrorismo de Estado promovidas por el Gobierno de Estados Unidos» al basar suspensiones en un NOTAM «sin competencia» en la FIR Maiquetía. Esta medida, calificada como unilateral por los afectados, podría prolongar la interrupción de servicios, ya que Iberia, por ejemplo, ha indicado que retomará operaciones «lo antes posible» pero no donde exista «alto riesgo».
Aerocivil y la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) monitorean el escenario para evitar un «aislamiento aéreo» de Colombia, con posibles efectos en cadena sobre rutas transregionales y flujos migratorios. Expertos como el exdirector de Aerocivil, Sergio París, advierten que la influencia regulatoria de la FAA podría expandirse capilarmente, impactando la conectividad colombiana y requiriendo coordinación multilateral para mitigar retrocesos en la aviación civil.
Implicaciones económicas y operativas para el sector aéreo y la región
Esta interrupción temporal ilustra la vulnerabilidad de la aviación comercial ante riesgos geopolíticos, con potenciales costos estimados en millones de dólares por día de cancelaciones, considerando que la ruta Bogotá-Caracas genera ingresos anuales superiores a US$50 millones para operadores como Avianca. Para el sector, representa un desafío logístico: rutas alternativas vía Cúcuta o Panamá incrementan tiempos de vuelo en 1-2 horas y costos operativos en un 15-20%, presionando márgenes en un mercado donde el tráfico de pasajeros entre Colombia y Venezuela supera los 500.000 anuales.
Desde una perspectiva macroeconómica, el cierre parcial afecta remesas, comercio fronterizo y turismo, que representan cerca del 2% del PIB bilateral. Inversionistas en el sector aéreo deben monitorear la duración del NOTAM de la FAA –hasta febrero de 2026– y posibles extensiones, así como la respuesta de la OACI para resolver disputas sobre FIR. Para aerolíneas, la diversificación de rutas y adopción de protocolos de contingencia serán clave para preservar cuota de mercado en América Latina, donde la conectividad aérea soporta el 40% del intercambio regional.
Avianca, como líder con el 35% de participación en vuelos intra-regionales, podría fortalecer su posición mediante alianzas con operadores locales venezolanos una vez normalizadas las operaciones, contribuyendo a la estabilidad económica post-crisis.














