Colombia busca producir fertilizantes con hidrógeno verde para reducir dependencia del 83% de importaciones.
BOGOTÁ — 29 de abril de 2026. La volatilidad de los mercados internacionales ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad del sector agrícola nacional, reabriendo el debate sobre la urgencia de producir insumos estratégicos en el territorio. Actualmente, Colombia importa el 83% de la demanda total de materias primas para fertilizantes, una cifra que asciende a 830 millones de dólares anuales por cerca de 2 millones de toneladas.
El hidrógeno verde emerge como una solución industrial viable para romper esta dependencia. Brayaham Villa, presidente de la Asociación Colombiana de Hidrógeno, sostiene que este vector es el insumo clave para la producción de amoníaco, base fundamental de los fertilizantes nitrogenados. La posibilidad de fabricar insumos locales a partir de fuentes renovables no solo fortalecería la capacidad industrial, sino que estabilizaría el costo de vida para los 14,6 millones de colombianos que dependen de la economía campesina.
Dependencia externa y presión sobre la seguridad alimentaria
La alta exposición del agro a las tensiones geopolíticas y disrupciones logísticas globales ha generado un impacto directo en la competitividad del campo. El acceso a fertilizantes ha dejado de ser un asunto meramente técnico para convertirse en un factor crítico de estabilidad económica y social. En primer lugar, la dependencia de importaciones expone a los productores a variaciones constantes de precios que se trasladan directamente al consumidor final.
En este contexto, la implementación del hidrógeno verde permitiría desacoplar el costo de los alimentos de los vaivenes del comercio internacional. Con más de 40 proyectos en desarrollo en el país y una ley en trámite para otorgar beneficios regulatorios a cadenas como fertilizantes y combustibles sostenibles, Colombia busca acelerar una transición que ya es una realidad en otros países de la región.
El referente regional y la agenda estratégica 2026
El camino hacia la producción local de insumos ya cuenta con casos de éxito en América Latina. El proyecto Villeta en Paraguay, financiado por la IFC y el Green Climate Fund, es el referente inmediato de cómo el uso de energía hidroeléctrica puede consolidar plantas industriales de fertilizantes libres de combustibles fósiles. En particular, Colombia posee un potencial similar gracias a su matriz energética renovable, lo que posiciona al país como un hub potencial para la exportación de amoníaco verde.
Cabe subrayar que este será uno de los ejes fundamentales del Quinto Congreso Internacional del Hidrógeno, programado para los días 13 y 14 de mayo en Bogotá. El evento reunirá a líderes del sector, inversionistas y representantes del Gobierno para analizar cómo conectar la necesidad estructural del agro con la capacidad industrial instalada. La meta es clara: transformar una crisis de precios global en una oportunidad de industrialización que garantice la resiliencia de la caficultura, la ganadería y la agricultura familiar.
Hacia una industria de insumos soberana
En resumidas cuentas, el hidrógeno ha dejado de ser una promesa de largo plazo para convertirse en una herramienta de intervención inmediata en la economía real.
Finalmente, la consolidación de esta cadena de valor permitirá que la productividad del campo no dependa de los conflictos geopolíticos en el Golfo de Ormuz o las bolsas de valores externas. Por otra parte, el éxito de la nueva ley de beneficios regulatorios será el catalizador necesario para que las inversiones en plantas de amoníaco se materialicen en el corto plazo.














