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Presupuesto 2026: Críticas por derroche y desfinanciamiento

El Presupuesto 2026 generó fuertes críticas por parte de expertos quienes señalan un aumento desmedido en gastos de funcionamiento.

Medellín, Colombia – 30 de julio de 2025. El Ministerio de Hacienda, encabezado por el ministro Germán Ávila, presentó ante el Congreso de la República el proyecto de Presupuesto General de la Nación (PGN) para 2026, con un monto de $556,9 billones. Este presupuesto, que representa el 28,9% del PIB sin considerar el servicio de la deuda pública, busca priorizar la eficiencia del gasto y la inversión social, según el comunicado oficial. Sin embargo, la propuesta ha generado fuertes críticas por parte de expertos y exfuncionarios, quienes señalan un aumento desmedido en gastos de funcionamiento, una caída en la inversión social y productiva, y un preocupante desfinanciamiento de $26,3 billones, equivalente al 1,4% del PIB, que depende de la aprobación de una Ley de Financiamiento.

Críticas de José Manuel Restrepo: Un Presupuesto “Pésimo”

El exministro de Hacienda y actual rector de la Universidad EIA, José Manuel Restrepo, calificó el presupuesto como “pésimo” debido a su enfoque en el crecimiento desmedido de los gastos de funcionamiento y burocracia, que representan el 64% del total ($353,4 billones), mientras que la inversión social y productiva se reduce significativamente. Según Restrepo, la inversión pública caerá en términos reales de $83,7 billones en 2022 a $81,9 billones en 2026, perdiendo peso relativo del 19,8% al 15,3% del presupuesto total. “El absurdo fiscal: 2 de cada 3 pesos van a sostener la burocracia. La inversión social y productiva queda rezagada”, afirmó en una publicación en X.

Restrepo también criticó el desfinanciamiento de $26,3 billones, que equivale a cerca de dos reformas tributarias de 2022, y la suspensión de la regla fiscal mediante la activación de la cláusula de escape. Según el exministro, esta decisión llevará a Colombia a niveles históricos de déficit fiscal (estimado en 6,2% del PIB para 2026) y deuda pública, que podría alcanzar el 60% del PIB. “Que descaro pretender una reforma tributaria cuando la deuda y el déficit no tienen límites sensatos”, señaló, advirtiendo que el próximo gobierno heredará una situación fiscal crítica. Además, destacó la escasa asignación de recursos para sectores como cultura, deporte, y ciencia y tecnología, que caen en términos reales, calificando esta situación como “triste”.

Jorge González: Un Guion de mal manejo fiscal

Jorge González, exviceministro de Hacienda, compartió una visión igualmente crítica, afirmando que el presupuesto 2026 forma parte de “la segunda escena en el guion de mal manejo de las finanzas públicas”. González subrayó que el desfinanciamiento de $26,3 billones, junto con la suspensión de la regla fiscal, confirma niveles históricamente altos de endeudamiento y déficit fiscal. “Esto equivale a cerca de dos reformas tributarias de 2022”, indicó, alertando que estas decisiones trasladarán una pesada carga al próximo gobierno.

González también cuestionó la estrategia política del gobierno, que, según él, busca responsabilizar al Congreso por el desorden fiscal, con la posibilidad de aprobar el presupuesto por decreto, como ocurrió en 2025. Sugirió que el Congreso debería aprobar un monto inferior al propuesto, incorporando recortes en el gasto de funcionamiento y burocracia, como han recomendado diversos analistas. Esta medida, según González, sería clave para evitar un mayor deterioro de las finanzas públicas.

Composición del presupuesto y alertas de analistas

El proyecto de presupuesto asigna $365,7 billones (65,7%) a gastos de funcionamiento, $102,4 billones (18,4%) al servicio de la deuda, y $88,8 billones (15,9%) a inversión pública. Analistas como Daniel Velandia, economista jefe de Credicorp, han advertido que el aumento del 4,4% en el gasto de funcionamiento supera el crecimiento económico proyectado, lo que implica que los recursos adicionales no se destinan a inversión ni a reducir la deuda, sino a sostener un aparato estatal en expansión. “El ingreso máximo crecerá entre el 0,5% y el 1%, lo que implica un déficit de unos dos puntos del PIB”, señaló Velandia, destacando que la diferencia se cubrirá con $38 billones en nuevo endeudamiento y una reforma tributaria que busca recaudar $19 billones.

Llamado al Congreso y propuestas de austeridad

Tanto Restrepo como González instan al Congreso a realizar un análisis riguroso del proyecto y exigir cambios estructurales. Restrepo propone recortar el “derroche” en gastos de funcionamiento y burocracia, que han crecido más del 40% en términos reales desde 2022, y priorizar la inversión social y productiva. González, por su parte, sugiere aprobar un presupuesto con un monto reducido que refleje las limitaciones fiscales y evite depender de una reforma tributaria inviable en el actual contexto político. Ambos coinciden en que la falta de apoyo político y la incertidumbre económica complican la aprobación de la Ley de Financiamiento, lo que podría llevar al gobierno a recurrir nuevamente a un decreto, generando tensiones con el legislativo.

Implicaciones para el Futuro Fiscal

El presupuesto 2026 y su dependencia de una reforma tributaria han reavivado el debate sobre la sostenibilidad fiscal de Colombia. La suspensión de la regla fiscal, el aumento del déficit, y el creciente endeudamiento han llevado a agencias como S&P y Moody’s a rebajar la calificación de deuda del país, lo que incrementa los costos de financiación. Expertos advierten que sin una redefinición del tamaño y la función del Estado, junto con medidas de austeridad, el modelo de gasto actual es insostenible. El Congreso enfrenta ahora el desafío de equilibrar las necesidades sociales con la responsabilidad fiscal, mientras el gobierno busca justificar su estrategia en un entorno de creciente escepticismo.