El Gobierno colombiano frena exportación de ganado en pie para bajar precio de la carne. Análisis de cifras del Dane y respuesta de José Félix Lafaurie.
BOGOTÁ — 28 de abril de 2026. El Gobierno Nacional ha decidido intervenir de manera directa en la cadena de valor de la ganadería bovina con el propósito de mitigar la presión inflacionaria en la canasta básica. La ministra de Agricultura, Martha Carvajalino, confirmó la suspensión inmediata de las exportaciones de ganado en pie para ejemplares menores de dos años y hembras reproductoras. Esta determinación, que será ratificada mediante resolución del Ministerio de Comercio, responde a una estrategia de protección del inventario nacional y soberanía alimentaria. En consecuencia, se busca garantizar que el hato productivo permanezca en el territorio colombiano para estabilizar la oferta interna y corregir las distorsiones de precios detectadas en los centros de subasta.
Bajo este escenario, la administración central vincula el fenómeno de la exportación de animales vivos con el encarecimiento del 15,6% que ha sufrido la proteína en el último año.
El comportamiento de los precios: Un análisis basado en indicadores del Dane
De acuerdo con el monitoreo realizado por el Sistema de Información de Precios y Abastecimiento del Sector Agropecuario (Sipsa), el mercado cárnico atraviesa una fase de alta volatilidad. La métrica oficial del Dane revela que la carne de res ha experimentado un alza del 5,4% solo en el primer cuatrimestre de 2026. Al inicio del año, el costo promedio por kilogramo se situaba en $30.179, una cifra que ascendió a los $31.819 al cierre de abril.
La preocupación del Ministerio radica en la comparación interanual, donde se evidencia que en abril de 2025 el kilo se cotizaba en $27.502, lo que representa un impacto acumulado significativo para el presupuesto de los hogares. Según la cartera de Agricultura, el principal motor de esta escalada es el valor del animal en pie en las subastas, el cual ha registrado incrementos de hasta el 19%, impulsado por la demanda de mercados internacionales que buscan animales en etapas tempranas de desarrollo.
La respuesta gremial: El disenso entre la oferta y la diplomacia comercial
Desde la perspectiva de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán), la lectura del incremento no reside en una carencia de animales, sino en un fenómeno de demanda agregada por el fortalecimiento de los ingresos familiares. Óscar Cubillos, jefe de investigaciones de la entidad, recordó que el sacrificio bovino en 2025 alcanzó cifras récord con un crecimiento del 6,3%, manteniendo una oferta estable durante el año en curso.

Por su parte, José Félix Lafaurie, presidente del gremio, ha sido enfático en calificar la exportación de hembras como una «absoluta equivocación», aunque recordó que esta situación fue propiciada por la propia política binacional del Gobierno para asistir a Venezuela en la recuperación de su hato. Lafaurie subrayó que el año pasado se enviaron 6.217 vientres al vecino país bajo marcos de cooperación que él mismo cuestionó en su momento. La cúpula ganadera advierte que, si bien proteger el hato es fundamental, culpar a la exportación por la inflación ignora el dinamismo del consumo interno.
Hacia un nuevo modelo de gestión del inventario bovino
En resumidas cuentas, la medida gubernamental intenta cortar de raíz lo que considera una exportación de la capacidad reproductiva del país. Finalmente, el éxito de esta resolución dependerá de que la contención de animales en el mercado interno se traduzca efectivamente en un alivio para el consumidor final sin desincentivar la cría. El martes 28 de abril de 2026 se perfila como una fecha clave para el reordenamiento de la logística ganadera colombiana. Por otra parte, queda pendiente observar si esta restricción afectará los compromisos comerciales vigentes y cómo se renegociará el apoyo ganadero hacia Venezuela ante el nuevo blindaje del hato nacional.














