Perú enfrenta un escrutinio electoral lento tras las elecciones presidenciales de 2026. Keiko Fujimori lidera mientras el voto rural y extranjero define el segundo lugar.
LIMA — 14 de abril de 2026. El proceso electoral peruano atraviesa una fase crítica marcada por la demora estructural y una tensión política sin precedentes. A propósito de los resultados preliminares, que confirman a Keiko Fujimori en el primer lugar pero mantienen una lucha cerrada por el segundo cupo al balotaje, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) admitió que el escrutinio avanza a un ritmo inferior al de 2016 y 2021.
Este resultado se traduce en un escenario de espera prolongada para los 27 millones de electores, debido a que el umbral del 60% escrutado solo se alcanzó 16 horas después de lo previsto. Dicho lo anterior, factores como el récord de 35 candidatos presidenciales, el incremento de la participación al 81% y las dificultades geográficas del voto rural han creado un «cuello de botella» que impide dar resultados oficiales definitivos a corto plazo.
Bajo este escenario, la institucionalidad democrática del país enfrenta una prueba de fuego ante denuncias penales cruzadas entre organismos electorales y candidatos.
Factores detrás de la «imposibilidad material» del conteo
La ONPE ha calificado este proceso como el de «mayor complejidad» en la historia reciente del país. Para empezar, el diseño de la boleta gigante para cinco elecciones simultáneas obligó a los miembros de mesa a jornadas de hasta 24 horas continuas. Posteriormente, la decisión de ampliar el horario de votación y permitir sufragios excepcionales el lunes —una medida sin precedentes— terminó por desbordar la logística planificada.
En este orden de ideas, los obstáculos identificados son:
- Complejidad Estructural: El sistema de voto manual, mantenido por preocupaciones de ciberseguridad tras auditorías fallidas en diciembre, ralentiza el procesamiento.
- Geografía Crítica: En zonas rurales y selváticas, las actas deben viajar por vía fluvial o a lomo de mula, tardando más de un día en llegar a los centros de cómputo.
- Voto en el Extranjero: El 4,4% del padrón electoral reside fuera del país y sus actas, que suelen favorecer a candidatos específicos como López Aliaga, son las últimas en llegar por vía aérea.
Por consiguiente, las proyecciones iniciales de las ciudades no son representativas de la tendencia final hasta que se procese más del 90% de las actas.
Crisis institucional y «clima de psicosis»
Más allá de la logística, el entorno legal y administrativo del proceso es hostil. En particular, el jefe de la ONPE, Piero Corvetto, enfrenta demandas penales por parte de candidatos, mientras que el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) ha denunciado penalmente a gerentes de la propia oficina de procesos electorales. Cabe subrayar que expertos como Jorge Jáuregui advierten que este clima de violencia administrativa y detenciones de funcionarios electorales presiona indebidamente a quienes deben garantizar la transparencia del conteo.
En resumidas cuentas, el panorama comparativo muestra un retroceso en eficiencia:
- 2016: Al mediodía del lunes ya se tenía el 80% escrutado.
- 2021: A pesar de la pandemia, se llegó al 95% el martes por la mañana.
- 2026: El avance significativo se ha estancado, generando un vacío informativo propenso a reclamos de fraude.
Finalmente, el JNE tendrá un rol determinante en las próximas semanas para resolver las impugnaciones de actas, un proceso que históricamente ha tardado entre 29 y 37 días para la proclamación oficial.














