José Antonio Kast juró como nuevo presidente de Chile para el periodo 2026-2030. Prometió reactivación económica y seguridad tras recibir el mando de Gabriel Boric.
VALPARAÍSO — 12 de Marzo de 2026. En una ceremonia marcada por el protocolo republicano y la expectativa de los mercados, el abogado de ascendencia alemana, José Antonio Kast, juró este miércoles como el nuevo presidente de la República de Chile para el periodo 2026-2030. Kast recibió la banda presidencial de manos del mandatario saliente, el progresista Gabriel Boric, sellando así un viraje político profundo en el mayor productor mundial de cobre.
El acto, celebrado en la sede del Congreso Nacional en el puerto de Valparaíso, marca el inicio de una administración que ha prometido desmantelar gran parte de la agenda social de su predecesor para priorizar la seguridad ciudadana y la reactivación económica mediante la inversión privada.
El «Modelo Kast»: Cobre y libertad de mercado
Durante su primer discurso como jefe de Estado, Kast fue enfático en que su prioridad absoluta será devolverle a Chile el ritmo de crecimiento que lo caracterizó décadas atrás. Con el precio del cobre en niveles estratégicos debido a la transición energética global, el mandatario busca:
- Atracción de Capitales: Reducción de la carga impositiva para grandes proyectos mineros y de energías renovables.
- Seguridad Jurídica: Kast prometió «reglas claras y mano firme» contra la inestabilidad social, buscando recuperar la confianza de los inversionistas extranjeros.
- Eficiencia Estatal: El nuevo presidente planea una reestructuración del gasto público, enfocando los recursos en el fortalecimiento de las fuerzas de seguridad y el control fronterizo.
Un contexto regional en transformación
La llegada de Kast al Palacio de La Moneda no solo altera la política interna de Chile, sino que reconfigura el equilibrio de fuerzas en América Latina. Su ascenso ocurre en un momento de intensas tensiones geopolíticas, donde el control de minerales críticos como el litio y el cobre sitúa a Chile en el centro de la disputa entre potencias como Estados Unidos y China.
El traspaso de mando de Boric a Kast fue descrito por analistas internacionales como el fin de un ciclo de experimentos sociales y el regreso a un modelo de libre mercado ortodoxo. No obstante, el nuevo mandatario hereda una sociedad polarizada y un Congreso fragmentado que pondrá a prueba su capacidad de gobernabilidad desde el primer día.














