Bogotá, 27 de febrero de 2026. El Comité Empresarial Ecuatoriano (CEE) y la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI) emitieron un pronunciamiento conjunto ante las recientes tensiones comerciales entre ambos países. Aunque los gremios respaldan la necesidad de reforzar la seguridad fronteriza, advirtieron que las medidas de presión comercial y los posibles aumentos arancelarios ponen en jaque el empleo y las cadenas regionales de valor.
Entre la seguridad fronteriza y el libre comercio
La relación comercial entre Colombia y Ecuador, una de las más dinámicas de la Comunidad Andina, atraviesa un momento de incertidumbre. En primer lugar, los empresarios de ambos países reconocen que la crisis de seguridad en la frontera es una prioridad estatal que requiere coordinación. Por esta razón, instan a que los problemas de orden público no se conviertan en barreras comerciales que distorsionen los flujos de mercancías.
Sin embargo, la preocupación de la ANDI y el CEE radica en el efecto dominó de las represalias arancelarias. En consecuencia, los gremios advierten que cualquier incremento adicional en los impuestos de importación impactará directamente la estructura de costos de producción y, finalmente, el precio que pagan los consumidores. De igual manera, se enfatizó que la inversión extranjera y la estabilidad de las economías locales dependen de reglas de juego claras y mecanismos institucionales.
Impactos potenciales de la crisis comercial bilateral
Los gremios identificaron cuatro áreas críticas que se verían afectadas si no se retoma el diálogo institucional:
| Área de Impacto | Consecuencia Prevista | Riesgo para el Sector Privado |
| Producción | Desabastecimiento de insumos clave. | Parálisis de líneas de montaje regionales. |
| Empleo | Reducción de la demanda de mano de obra en sectores exportadores. | Despidos en zonas fronterizas dependientes del comercio. |
| Consumidores | Aumento de precios por sobrecostos arancelarios. | Pérdida de poder adquisitivo en canasta básica. |
| Cadenas de Valor | Ruptura de acuerdos de integración productiva. | Pérdida de competitividad frente a terceros mercados. |
El llamado a la institucionalidad
Por otro lado, el comunicado conjunto resalta que la relación es «histórica y estratégica». Asimismo, los presidentes gremiales hicieron un llamado a los gobiernos de ambos países para que utilicen los canales diplomáticos y técnicos ya establecidos, evitando decisiones unilaterales que afecten el crecimiento económico del primer trimestre de 2026.
Finalmente, la posición empresarial es unánime: la seguridad no debe ser una excusa para el proteccionismo. El diálogo técnico es la única vía para preservar una balanza comercial que ha sido tradicionalmente beneficiosa para ambas naciones.














