Medellín, 2 de febrero de 2026. A partir de este fin de semana, los conductores de Medellín experimentan un respiro en sus finanzas. Tras el decreto del Gobierno Nacional, el precio del galón de gasolina corriente en la capital antioqueña se fijó en $15.912, reflejando la reducción de $500 anunciada por el Ministerio de Minas y Energía.
Este ajuste, que entró en vigor el 1 de febrero de 2026, representa una disminución promedio del 3,1% en las principales 13 ciudades del país. Según el ministro Edwin Palma, este alivio es fruto del saneamiento del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC), permitiendo que, tras años de alzas, la curva de precios comience a favorecer al consumidor.
Medellín en el mapa nacional de precios
Aunque la rebaja es uniforme ($500 para todos), las particularidades logísticas mantienen brechas significativas entre regiones. Medellín se ubica en un punto medio de la tabla, lejos de los precios competitivos de las zonas de frontera, pero por debajo de los topes alcanzados en los llanos y el occidente.
Comparativa de precios por galón (Febrero 2026)
| Ciudad | Precio Ref. | Condición |
| Pasto | $13.747 | La más barata del país |
| Cúcuta | $13.900 | Beneficio de zona fronteriza |
| Cartagena | $15.583 | Cercanía a refinería |
| Medellín | $15.912 | Punto medio regional |
| Bogotá | $15.991 | Centro de consumo masivo |
| Cali | $16.002 | Supera la barrera de los $16k |
| Villavicencio | $16.091 | El precio más alto reportado |
Nota: El precio del diésel (ACPM) se mantiene inalterado en esta jornada de ajustes.
Vigilancia en las estaciones
El Ministerio de Minas y Energía ha iniciado un operativo de seguimiento en las estaciones de servicio para garantizar que el descuento de $500 se traslade de inmediato al usuario final.
Se recomienda a los ciudadanos verificar los precios en los tótems informativos antes de tanquear y reportar cualquier irregularidad ante las autoridades locales.
En síntesis
La reducción de febrero es un hito político y económico: marca el fin de la etapa de «saneamiento agresivo» del FEPC y abre la puerta a una gestión de precios más flexible.
Para los habitantes de Medellín, esto se traduce en un ahorro directo en los costos de transporte y logística, factores que deberían presionar a la baja la inflación de alimentos y servicios en el corto plazo.














