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La economía brasileña crece solo 0,2 % en el tercer trimestre de 2025

Foto: Canva. Brasil, la más grande de América Latina, mostró un crecimiento modesto del 0,2 % en el tercer trimestre de 2025 (julio-septiembre).

Sao Paulo, 2 de diciembre de 2025. La economía de Brasil, la más grande de América Latina, mostró un crecimiento modesto del 0,2 % en el tercer trimestre de 2025 (julio-septiembre), según datos preliminares del IBGE (Instituto Brasileño de Geografía y Estadística). Esta cifra representa una desaceleración frente al 0,4 % del segundo trimestre y un enfriamiento anual del 1,7 %, comparado con el 2,2 % de abril-junio. Aunque el país mantiene un desempeño resiliente, los analistas destacan que factores estacionales y presiones externas están limitando un repunte más robusto, en un contexto de elecciones presidenciales en 2026.

Desaceleración estacional: agricultura e industria frenan el motor

El crecimiento trimestral del 0,2 % se explica por una combinación de factores internos. La agricultura, que había sido un pilar en trimestres anteriores, experimentó un declive estacional típico de la segunda mitad del año, con cosechas de soja y maíz ya cerradas. La industria mostró el menor dinamismo, afectada por tasas de interés altas (el Banco Central de Brasil mantiene la Selic en 11,75 %) y el impacto inicial de los nuevos aranceles estadounidenses a importaciones chinas y mexicanas, que encarecen componentes para manufacturas.

Los servicios, que representan cerca del 70 % del PIB brasileño, perdieron impulso por una moderación en el consumo de los hogares, pese a un mercado laboral sólido (desempleo en 6,8 %). El índice amplio de actividad del Banco Central cayó 0,9 % en el trimestre, aunque acumula un 3 % en 12 meses. En septiembre, la producción industrial volvió a terreno negativo tras un rebote en agosto, reflejando costos de financiamiento elevados.

Comparación con periodos anteriores: un año de resiliencia moderada

Este 0,2 % trimestral es la mitad del crecimiento del segundo trimestre y confirma una tendencia de enfriamiento desde el primer semestre, cuando el PIB creció 1,5 %. Anualizado, el 1,7 % es inferior al 2,1 % de 2024, pero supera las expectativas de recesión que algunos pronosticaban a inicios de año por la sequía y las tensiones comerciales globales.

El consumo privado se moderó por el aumento en las tasas de tarjetas de crédito, aunque la inversión privada recibió un impulso temporal de la importación de una plataforma petrolera. Las ventas minoristas cayeron en septiembre tras un repunte en agosto, mostrando la sensibilidad del consumidor brasileño a los costos financieros.

Factores externos y políticas internas: el rol de Lula y los aranceles de Trump

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha impulsado una política fiscal expansiva para contrarrestar la desaceleración, incluyendo una reforma tributaria que inyectará US$ 5.250 millones en la economía en 2026. Lula afirmó que estas medidas “garantizan un crecimiento inclusivo”, respaldado por un mercado laboral resistente.

Sin embargo, los aranceles de Estados Unidos —que subieron al 10 % en bienes chinos y al 5 % en mexicanos— presionan la industria brasileña, que depende de importaciones para autopartes y electrónicos. Goldman Sachs destaca que “la resistencia del mercado laboral y el cambio a una política fiscal expansiva” están amortiguando el impacto, pero advierten de riesgos si las tensiones comerciales escalan antes de las elecciones de 2026.

Proyecciones: crecimiento moderado hacia 2026 con riesgos electorales

Analistas proyectan un crecimiento anual de 1,8 % para 2025, con moderación en 2026 (1,5 %) por el fin de estímulos fiscales y posibles alzas arancelarias. La sequía en la agricultura y la inflación (alrededor del 4,5 %) limitan un repunte más fuerte, pero el sector servicios y la construcción (impulsada por el programa Minha Casa Minha Vida) podrían compensar.

Para América Latina, Brasil —que representa el 40 % del PIB regional— arrastra el crecimiento, pero su moderación podría contagiar a vecinos dependientes de exportaciones como Argentina y Colombia. La Cepal estima que la región crecerá 2,2 % en 2025, con Brasil como ancla.

En resumen, el 0,2 % de Brasil en el tercer trimestre es una señal de resiliencia, no de euforia. Lula busca un cierre de año estable para las elecciones, pero el mundo comercial volátil pone a prueba la sostenibilidad del modelo.