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FNC evitó colapso del sistema cafetero con decisión histórica de cerrar posiciones a futuro

Foto: Federación de Cafeteros. Germán Bahamón, relató la que calificó como “la tormenta perfecta” que amenazó la supervivencia misma del modelo cafetero colombiano.

Bogotá, 18 de noviembre de 2025. En el marco del Congreso Nacional de Cafeteros 2025, el gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), Germán Bahamón, relató con detalle la que calificó como “la tormenta perfecta” que amenazó la supervivencia misma del modelo cafetero colombiano durante el segundo semestre de 2024. Una combinación letal de volatilidad extrema en los precios internacionales, posiciones a futuro desbocadas, falta de liquidez en exportadores privados y cupos de crédito copados puso en jaque los cuatro pilares del sistema: garantía de compra, Fondo Nacional del Café, cooperativismo y estabilidad financiera de la institucionalidad gremial.

La decisión más difícil: cerrar todas las posiciones a futuro

“Sabíamos que no hacer nada era condenar al sistema a una espiral de riesgo cada vez más peligrosa”, explicó Bahamón. Ante la presión de mantener abiertas posiciones que exigían cada vez más recursos para márgenes de garantía, y con una cosecha abundante que los exportadores no podían comprar por falta de liquidez, la Federación tomó la medida más drástica de las últimas décadas: cerrar todas las posiciones a futuro.

La decisión fue aprobada por unanimidad en el Comité Directivo. No buscaba aplausos, sino evitar un riesgo existencial. “Seguir extendiendo la cuerda podía llevarnos a un punto de no retorno”, advirtió el gerente.

45 días para salvar el sistema: nace el Plan de Acción Solidaria (PAS)

Tras el cierre de posiciones, la Federación tuvo solo 45 días para estructurar un salvavidas. De ese esfuerzo nació el Plan de Acción Solidaria (PAS), un mecanismo técnico que reconoció la crítica situación financiera de varias cooperativas, pero priorizó la integridad del conjunto.

En menos de diez días, 17 cooperativas firmaron acuerdos de pago en condiciones solidarias y razonables. El PAS logró tres objetivos estratégicos: proteger la garantía de compra al productor, blindar el patrimonio del Fondo Nacional del Café y desmontar la narrativa de colapso institucional que algunos sectores interesados alimentaban.

Austeridad, eficiencia e innovación: la receta de la transformación

Bahamón subrayó que la salvación no fue solo una reacción táctica, sino el resultado de una transformación estructural iniciada desde el primer día de su administración:

  • Austeridad: recorte agresivo de gastos administrativos, venta o reordenamiento de activos improductivos y redirección de recursos hacia las regiones caficultoras.
  • Eficiencia operativa: nuevas plantas de beneficio y centros de industrialización regional en Huila, Caldas, Santander, Antioquia, Quindío y Tolima; la moderna planta de Gigante (Huila), el primer complejo de almacenamiento a granel con ambiente controlado en Armenia y un proyecto estratégico en Santa Marta.
  • Innovación: desarrollo de nuevos varietales resistentes con Cenicafé y lanzamiento de una plataforma tipo “Amazon del café” que permite a cualquier productor exportar directamente sus microlotes.

Los resultados financieros ya son históricos: Almacafé registra utilidades récord (superiores a la suma de los últimos diez años), Procafecol (Juan Valdez) alcanzó las mayores ventas de su historia con rentabilidad 12 veces superior a 2022, y Buencafé consolidó su liderazgo en café liofilizado y valor agregado.

“No es la flecha, es el indio”: la defensa de la institucionalidad

Bahamón respondió directamente a quienes aseguran que el Fondo Nacional del Café es el verdadero eje del sistema: “Si el Fondo destinara toda la contribución cafetera exclusivamente a comprar café, solo alcanzaría para el 1,5 % de la cosecha. La Federación compra el 23 %. No es el instrumento financiero. Es la institucionalidad que lo administra con visión y responsabilidad histórica”.

Con esa frase —“No es la flecha, es el indio”— cerró uno de los discursos más contundentes de su gestión, reafirmando que la fortaleza del café colombiano no radica solo en el recurso, sino en la entidad que lo protege y proyecta.

Cosecha récord y futuro asegurado

Un año después de la tormenta perfecta, la caficultura colombiana cerró el año cafetero 2024-2025 con 14,8 millones de sacos (récord en 33 años) y las empresas gremiales en su mejor momento financiero. La combinación de decisión valiente, austeridad, eficiencia e innovación convirtió la mayor amenaza en la mayor oportunidad de modernización del siglo para la Federación.