Bogotá, 25 de septiembre de 2025 – Makro Colombia celebra tres décadas de operación en el país, consolidándose como un pilar del comercio mayorista y un aliado clave en el desarrollo económico nacional. Desde su llegada en 1995, la multinacional holandesa ha tejido una red de 21 tiendas en 16 ciudades, abarcando más de 200.000 metros cuadrados, generando 2.000 empleos directos y respaldando al 97% de proveedores colombianos. Con una inversión acumulada que supera los $500.000 millones en los últimos 10 años, según estimaciones de la Cámara de Comercio de Bogotá, Makro no solo ha transformado el consumo familiar, sino que ha dinamizado el PIB local en regiones como Antioquia y la Costa Caribe, donde el comercio minorista aporta el 12% al crecimiento económico, per datos del DANE.
En un mercado donde la inflación alimentaria ronda el 6% y el costo de la canasta básica familiar asciende a $1,3 millones mensuales en ciudades principales, Makro se ha reinvented con su estrategia “Makro también es mikro”. Esta evolución, que elimina barreras como membresías y compras mínimas, ha disparado la participación del consumidor final al 44% de las ventas totales, frente al 25% de 2019. “Nuestro compromiso con Colombia es profundo. Celebrar 30 años es reafirmar que evolucionamos con el país, siendo aliados del ahorro, la calidad y la conveniencia”, afirmó Nicolás Tobón, CEO de Makro Colombia.
De mayorista a híbrido: Un modelo que democratiza el ahorro
Makro ha roto paradigmas en el sector mayorista. Su concepto “Makro también es mikro” permite a hogares y pequeños negocios acceder a productos por unidad o en volumen, con precios competitivos que desafían a gigantes del sector, cuya cuota de mercado en retail asciende al 60%, según Euromonitor. Esta flexibilidad, combinada con un surtido de 14.000 referencias –25% de marcas propias como Aro, Ternez y M&C–, responde a los nuevos hábitos de consumo en un país donde el 70% de los hogares ajusta presupuestos por la presión inflacionaria, per el Banco de la República.
La transformación no se detiene en la oferta. Entre 2018 y 2024, Makro invirtió $150.000 millones en modernizar tiendas en Cartagena, Medellín, Cúcuta, Barranquilla y Tunja, generando un aumento del 30% en el ticket promedio y un 15% en la retención de clientes, según reportes internos. Las mejoras incluyen panaderías propias, zonas de coworking, puntos de pago optimizados y señalización intuitiva, adaptándose a un consumidor que valora la experiencia tanto como el precio. En el canal digital, tienda.makro.com.co ha crecido un 40% en tráfico desde 2023, consolidando a Makro como un jugador omnicanal en un mercado donde el e-commerce representa el 8% de las ventas minoristas, per la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico.
Impacto económico: Un motor para proveedores y empleo
El compromiso de Makro con el tejido empresarial es innegable: el 97% de sus proveedores son colombianos, lo que equivale a $800.000 millones anuales en compras a productores locales, desde agricultores de Boyacá hasta fabricantes de Cundinamarca. Este enfoque fortalece cadenas de valor en un país donde el 60% de las mipymes dependen del comercio mayorista, según Confecámaras. Además, los 2.000 empleos directos –y 5.000 indirectos, según estimaciones sectoriales– reflejan un impacto social significativo, especialmente en regiones como el Atlántico, donde el desempleo ronda el 9%.
La sostenibilidad es otro pilar. Makro ha implementado prácticas como empaques biodegradables y programas de eficiencia energética en sus tiendas, reduciendo su huella de carbono en un 10% desde 2020, alineándose con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). “Nuestra visión es de largo plazo. Seguiremos invirtiendo y transformándonos con los colombianos, siendo sinónimo de ahorro inteligente y confianza”, enfatizó Tobón.
Futuro ambicioso: Expansión digital y física
Los próximos años prometen más crecimiento. Makro planea invertir $100.000 millones para 2027 en nuevas tiendas y la expansión de su canal digital, que ya ofrece entregas en menos de 48 horas en 10 ciudades. La estrategia incluye robustecer sus marcas propias, que hoy representan el 25% de las ventas, y mantener precios bajos todos los días, complementados con promociones semanales que han incrementado el tráfico en tiendas un 12% en 2025. En un mercado donde el retail crece al 5% anual, Makro apunta a capturar un 10% adicional de cuota en el segmento mayorista para 2030.
El impacto económico trasciende lo comercial. En ciudades como Medellín, donde Makro genera el 3% del empleo formal en retail, las renovaciones han impulsado el consumo local, con un spillover estimado en $50.000 millones anuales. Sin embargo, desafíos persisten: la logística en zonas rurales sigue siendo un cuello de botella, y la competencia con plataformas como Rappi y Merqueo exige mayor agilidad digital. A pesar de ello, la confianza en Makro es sólida: el 85% de sus clientes reporta satisfacción con la relación precio-calidad, según encuestas internas.
Un legado de 30 años y un futuro prometedor
Celebrar 30 años no es solo un hito; es un testimonio de resiliencia en un mercado volátil. Desde su primera tienda en Bogotá hasta su expansión a 16 ciudades, Makro ha evolucionado con Colombia, adaptándose a crisis económicas, cambios demográficos y revoluciones digitales. En un país donde el 40% de los hogares enfrenta restricciones presupuestales, su modelo híbrido –que atiende desde tenderos hasta familias– es un diferenciador clave.
“Colombia es un mercado estratégico, y seguiremos creciendo con los colombianos”, concluyó Tobón. Con una red que combina escala, sostenibilidad y cercanía, Makro no solo celebra su pasado, sino que construye un futuro donde el ahorro y la calidad son accesibles para todos. En un entorno económico desafiante, su legado de 30 años es un faro de estabilidad y progreso para el comercio nacional.














