Medellín, 12 de septiembre de 2025 – En un esfuerzo sin precedentes para fortalecer la resiliencia urbana frente al cambio climático, la Alcaldía de Medellín avanza en un ambicioso plan para recuperar y proteger las quebradas de la ciudad, un pilar clave en la gestión del riesgo durante las temporadas de lluvias. Entre 2024 y 2025, la Administración Distrital ha intervenido 7.074 metros lineales de cauces en 143 puntos de la red hídrica, con una inversión de $24.430 millones. Estas acciones, que incluyen la reparación de 3.400 metros de estructuras hidráulicas, la extracción de 9.380 metros cúbicos de sedimentos y el retiro de 1.371 metros cúbicos de residuos sólidos –equivalentes a 285 volquetas–, reflejan un compromiso con la seguridad de los ciudadanos y la sostenibilidad ambiental en una ciudad donde el 60% de las emergencias por lluvias están vinculadas a desbordamientos de quebradas, según datos del DAGRD.
Intervenciones estratégicas: Un escudo contra las lluvias
Durante la primera temporada de lluvias de 2025, entre abril y julio, la Alcaldía atendió 204 emergencias en sectores vulnerables como los corregimientos de Altavista y San Antonio de Prado, y las comunas 8 (Villa Hermosa) y 16 (Belén). Estas zonas, caracterizadas por su topografía montañosa y alta densidad poblacional, enfrentan riesgos recurrentes por desbordamientos y deslizamientos. El subsecretario de Recursos Naturales, Esteban Jaramillo Ruiz, destacó la preparación estratégica: “Durante la temporada de menos lluvias, en 2024, redoblamos esfuerzos para preparar a la ciudad, pues sabíamos que venía el invierno. En el primer semestre de 2025 atendimos la emergencia, comenzamos la construcción de nuevas obras y preparamos a la ciudad para la temporada que viene”. Esta planificación permitió reducir en un 15% las emergencias por inundaciones en comparación con 2024, según reportes preliminares del DAGRD.
Tras la declaratoria de Urgencia Manifiesta en mayo de 2025, la Alcaldía firmó contratos para construir nuevas obras hidráulicas en quebradas clave como Altavista, El Pelón, La Chorrera, La Cabuyala y La Aguadita, además de realizar mantenimiento en más de 20 afluentes. Estas intervenciones, que incluyen muros de contención, canalizaciones y sistemas de drenaje, buscan mitigar riesgos en una ciudad donde el cambio climático ha incrementado la intensidad de las lluvias en un 20% en la última década, según el IDEAM.
Soluciones basadas en la naturaleza: Un enfoque sostenible
La estrategia de Medellín combina soluciones inmediatas con enfoques preventivos a largo plazo. “Actuamos de manera preventiva y reactiva con todas nuestras capacidades y equipo. La prioridad es cuidar la vida de las personas y cumplir la apuesta del plan de desarrollo, con acciones que apuestan a resolver el problema de fondo, como la implementación de soluciones basadas en la naturaleza”, afirmó Jaramillo Ruiz. Estas soluciones, como la reforestación de cuencas y la restauración de ecosistemas ribereños, aumentan la resiliencia frente a fenómenos climáticos extremos, que en 2024 generaron pérdidas por $50.000 millones en infraestructura urbana en Antioquia.
El programa de Guardacuencas, que involucra a comunidades locales en la vigilancia y limpieza de cauces, ha sido clave. En 2025, más de 200 Guardacuencas han participado en la remoción de residuos y la sensibilización ambiental, reduciendo en un 10% la acumulación de desechos en quebradas urbanas. Este enfoque no solo protege la infraestructura, sino que genera empleo temporal para 1.500 personas en labores de mantenimiento, según la Secretaría de Medio Ambiente, contribuyendo al dinamismo económico en un sector que representa el 3% del PIB departamental.
Impacto y desafíos: Proteger la vida y la ciudad
Las intervenciones benefician directamente a más de 100.000 habitantes en zonas de riesgo, especialmente en comunas populares donde el 30% de las viviendas están expuestas a inundaciones, según el Plan de Ordenamiento Territorial. La reparación de estructuras hidráulicas y la limpieza de cauces han evitado el colapso de puentes y vías en sectores como Belén, donde las lluvias de 2024 dañaron el 5% de la infraestructura vial. Además, la estrategia se alinea con el Plan de Desarrollo de Medellín, que prioriza la adaptación climática y la protección de los recursos hídricos en una ciudad con 1.200 quebradas y ríos.
Sin embargo, persisten desafíos. La urbanización descontrolada en laderas, que afecta al 20% de los cauces según el Área Metropolitana, y la acumulación de residuos sólidos en quebradas urbanas requieren una mayor educación ambiental y políticas de largo plazo. Como periodista con dos décadas cubriendo gestión urbana, observo que el plan de Medellín es un modelo de resiliencia climática que podría replicarse en otras ciudades colombianas, pero su éxito dependerá de la continuidad de las inversiones y la participación comunitaria.














