Bancolombia presentó su revisión trimestral, elevando su pronóstico de inflación a 5,1% para 2025, un factor que podría limitar el crecimiento económico del país. Con un PIB proyectado en 2,6% para este año y 3,0% para 2026, la entidad señala que las presiones inflacionarias, combinadas con un entorno externo desafiante, pondrán a prueba la recuperación económica colombiana tras el 2,7% del primer trimestre, indicó Laura Clavijo, directora de Investigaciones Económicas, Sectoriales y de Mercado de Bancolombia.
Inflación como freno al crecimiento
Bancolombia ajustó su estimación de inflación anual de 4,4% a 5,1%, superando el rango de tolerancia del Banco de la República. Este aumento se debe a presiones en precios de servicios, alimentos y regulados, agravadas por la indexación del salario mínimo. La inflación básica, sin alimentos ni regulados, alcanzaría 4,3%, reflejando una desinflación lenta con riesgos al alza. Esta dinámica podría erosionar el poder adquisitivo y desacelerar el consumo privado, el principal motor de la demanda interna.
Para contrarrestar estas presiones, la tasa de interés de política se mantendrá en 8,25% al cierre de 2025, adoptando una postura contractiva. Según el análisis, esta medida busca anclar expectativas y evitar efectos de segunda ronda, aunque podría restringir la inversión y el crecimiento a corto plazo.
Crecimiento moderado bajo presión
A pesar de los retos, Bancolombia mantiene su pronóstico de PIB en 2,6% para 2025, impulsado por el consumo privado, apoyado por tasas de interés más bajas, remesas robustas y un mercado laboral resiliente. Sectores como comercio, transporte, alojamiento y comidas (CTAC), agropecuario y entretenimiento liderarán el avance. Sin embargo, la inflación podría frenar este impulso, especialmente si los costos de producción suben y afectan la competitividad.
La inversión fija, aunque muestra señales de recuperación en infraestructura, sigue por debajo de su promedio histórico. El sector público aportará al crecimiento gracias a la ‘cláusula de escape’ de la regla fiscal, pero el mayor déficit comercial, resultado de importaciones creciendo más rápido que las exportaciones, añade incertidumbre. Las exportaciones tradicionales, como petróleo y carbón, seguirán debilitadas por precios bajos, mientras las no tradicionales y de servicios ofrecen un desempeño más positivo.
Riesgos externos y fiscales
El entorno externo agrava el panorama. El déficit de cuenta corriente subirá ligeramente, influido por la balanza comercial, aunque remesas y una salida moderada de rentas factoriales lo compensarán. El tipo de cambio USDCOP promedia $4.237 en 2025, con depreciación moderada por riesgos fiscales y la política de la Reserva Federal, aunque la debilidad del dólar podría aliviar presiones. La inversión extranjera directa se orientará hacia servicios, alejándose del sector minero-energético.
En el frente fiscal, Bancolombia proyecta un déficit del 7,1% del PIB y una deuda del 63,3% del PIB, debido a menor recaudo y rigideces en el gasto. La cláusula de escape ofrece un respiro temporal, pero sin reformas estructurales, la presión inflacionaria podría persistir, limitando el crecimiento a largo plazo.
La proyección de Bancolombia sugiere que la inflación del 5,1% será un obstáculo para el crecimiento económico, restringiendo el potencial del consumo y la inversión. Aunque el PIB de 2,6% refleja una recuperación moderada, la estabilidad dependerá de una política monetaria efectiva y avances en la sostenibilidad fiscal. Sin medidas contundentes, los riesgos de estancamiento podrían aumentar.
Le puede interesar: Bancolombia impulsa a las Pymes con $15,1 billones














