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Colombia se une al Nuevo Banco de Desarrollo BRICS

El Ministerio de Relaciones Exteriores confirmó que Colombia fue aceptada como miembro del Nuevo Banco de Desarrollo (NDB), la entidad financiera del bloque BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). Esta adhesión, solicitada durante la visita del presidente Gustavo Petro a China en mayo de 2025, marca un paso clave en la estrategia del país para diversificar sus fuentes de financiación y fortalecer la cooperación internacional, en un contexto de tensiones diplomáticas con Estados Unidos.

El NDB, fundado en 2015 con un capital autorizado de US$100.000 millones, se centra en financiar proyectos de infraestructura, energías renovables y desarrollo sostenible en economías emergentes y en desarrollo. Con más de 90 proyectos aprobados por un valor superior a US$32.000 millones, el banco ofrece condiciones competitivas en comparación con instituciones como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), incluyendo préstamos en monedas locales para reducir la dependencia del dólar.

Beneficios y oportunidades para Colombia

La membresía en el NDB abre a Colombia acceso a financiación para proyectos estratégicos en sectores como transporte, energía limpia y desarrollo urbano, alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y el Acuerdo de París. Según el gobierno, esta adhesión permitirá mitigar el déficit comercial con China (US$14.000 millones anuales) y atraer inversiones en infraestructura interoceánica y tecnología, como cables submarinos de fibra óptica para posicionar al país como un nodo de inteligencia artificial.

La ministra de Relaciones Exteriores, Laura Sarabia, destacó: “Esta decisión trasciende lo financiero y amplía nuestro horizonte. Seguimos abriendo caminos hacia nuevas oportunidades.” La entrada al NDB también fortalece los lazos con Brasil, el otro miembro latinoamericano del banco, y consolida la presencia de Colombia en el Sur Global, un bloque que representa el 32% del PIB mundial y más del 40% de la población.

Contexto geopolítico: tensiones con Estados Unidos

La adhesión al NDB se produce en medio de fricciones con Washington, exacerbadas por la reciente incorporación de Colombia a la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) de China, un proyecto de infraestructura global que abarca a 22 países latinoamericanos. El Departamento de Estado de EE. UU. expresó preocupación, argumentando que las inversiones chinas “ponen en riesgo la seguridad regional” y amenazó con bloquear desembolsos del BID a empresas chinas en Colombia.

Analistas ven la movida como una respuesta a los aranceles impuestos por la administración de Donald Trump, que han complicado el acceso de Colombia a financiación tradicional. Ricardo Bonilla, exministro de Hacienda, señaló en 2024 que unirse al NDB era una estrategia para “fortalecer lazos comerciales en Asia” frente a las restricciones del FMI y el Banco Mundial. Sin embargo, el gobierno de Petro ha enfatizado que busca diversificar socios sin romper relaciones con EE. UU., su principal aliado en seguridad y comercio.

Comparación con el BID: ventajas competitivas

El NDB ofrece varias ventajas frente al BID, que en 2023 aprobó US$12.700 millones en préstamos para América Latina. Mientras el BID prioriza proyectos en pobreza, cambio climático y crecimiento sostenible, su estructura de gobernanza otorga mayor peso a países desarrollados como EE. UU., lo que puede limitar la autonomía de los prestatarios. En contraste, el NDB opera con igualdad de voto entre sus miembros fundadores y promueve préstamos en monedas locales, reduciendo riesgos cambiarios.

Además, el NDB ha demostrado agilidad, aprobando préstamos en un promedio de seis meses, frente a los procesos más largos del BID. Sin embargo, el BID supera al NDB en escala, con un capital de US$170.000 millones y una mayor presencia en la región, financiando sectores como salud, educación y seguridad ciudadana. Críticas al NDB incluyen su menor transparencia en estándares ambientales y sociales, aunque el banco ha comprometido el 60% de sus préstamos a energías renovables.

La Franja y la Ruta: sinergias con el NDB

La adhesión al NDB complementa la entrada de Colombia a la BRI, firmada en mayo de 2025, que busca impulsar proyectos de movilidad eléctrica, energía eólica y digitalización. La BRI podría facilitar financiamiento chino para infraestructura de carga de vehículos eléctricos, un sector en crecimiento con 186 estaciones públicas en Colombia en 2024. Sin embargo, desafíos como la interoperabilidad de conectores y la falta de un marco regulatorio claro persisten.

China ha prometido aumentar las importaciones colombianas y apoyar proyectos estratégicos, aunque la BRI ha sido criticada por generar endeudamiento en algunos países. Un estudio del Lowy Institute de 2025 señala que los pagos de deuda a China superan los de los países del Club de París en 54 naciones en desarrollo, un riesgo que Colombia deberá gestionar con cautela.

Retos y perspectivas

La membresía en el NDB posiciona a Colombia como un actor relevante en el escenario financiero multipolar, pero plantea desafíos. El país debe equilibrar sus relaciones con China y EE. UU., evitando repercusiones en instituciones como el BID o el FMI. Además, la incorporación al NDB requiere un aporte de capital inicial (US$2.000 millones en capital pagado y US$8.000 millones en capital exigible), lo que exigirá una planificación fiscal rigurosa.

En el mediano plazo, Colombia podría beneficiarse de proyectos como los financiados por el NDB en Brasil (US$5.000 millones en infraestructura sostenible) o India (US$4.870 millones en transporte y agua). Sin embargo, debe abogar por una gobernanza transparente y estándares ambientales robustos en los proyectos del NDB para maximizar su impacto.

Con esta adhesión, Colombia no solo diversifica sus fuentes de financiación, sino que también refuerza su rol en el Sur Global, apostando por un modelo de desarrollo sostenible en un mundo cada vez más multipolar. La clave estará en gestionar los riesgos geopolíticos y financieros para convertir esta oportunidad en un motor de crecimiento inclusivo.

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