Un estudio de neuromarketing del Politécnico Grancolombiano y la Secretaría de Turismo revela que el Metro, el color verde y la cotidianidad definen la marca ciudad de Medellín.
Medellín, 17 de julio de 2026. La reputación de una ciudad no se define con campañas publicitarias ni discursos oficiales. En cambio, se construye a través de las emociones y vivencias de quienes la recorren a diario.
Esta es la conclusión del estudio “Measuring city brand perceptions via neuromarketing”. La investigación fue liderada por el Politécnico Grancolombiano y la Universidad Abierta de Cataluña.
El análisis demuestra que la imagen de Medellín depende de la coherencia entre lo que proyecta al mundo y la experiencia real de sus habitantes. Estudiantes, trabajadores y turistas configuran la verdadera identidad del territorio a partir de su memoria emocional.
Neuromarketing para entender la identidad de Medellín
Para profundizar en estos hallazgos, el Politécnico Grancolombiano y la Secretaría de Turismo y Entretenimiento de Medellín realizaron grupos focales especializados. Estas sesiones utilizaron herramientas de neuromarketing para medir las reacciones biológicas y emocionales de los participantes.
Los resultados señalan que los ciudadanos asocian estímulos sensoriales muy específicos con el territorio. Medellín no es solo un mapa geográfico; para su gente, la ciudad tiene colores, aromas e íconos definidos.
La investigación determinó que los habitantes conectan su entorno con el color verde de las montañas y los corredores ecológicos. Asimismo, el aroma de las flores evoca de inmediato la tradición silletera local.
El Metro de Medellín: el gran símbolo de la ciudad
Al indagar por el principal referente urbano, el sistema Metro sobresale de manera constante. El estudio revela que los usuarios no lo valoran únicamente como un medio de transporte eficiente.
El Metro representa un símbolo de transformación social, integración y cultura ciudadana. La experiencia de viaje en este sistema genera una huella emocional positiva que refuerza el orgullo local.
«El cerebro guarda con mayor fuerza las experiencias que generan emociones. Las memorias del día a día construyen una imagen del territorio mucho más duradera que cualquier eslogan», explican los investigadores del estudio.
Los contrastes de la experiencia urbana
A pesar del fuerte sentido de pertenencia, los ciudadanos también experimentan las tensiones propias del desarrollo urbano. Medellín enfrenta problemáticas complejas que impactan el bienestar emocional de su población.
Los principales factores de estrés identificados en el día a día son:
- La congestión vehicular en las horas pico.
- La contaminación del aire en ciertas épocas del año.
- El incremento en el costo de vida y la presión inmobiliaria.
- Las preocupaciones constantes en torno a la seguridad.
Esta dualidad demuestra que una ciudad puede ser admirada por su resiliencia y, de manera simultánea, generar cansancio en sus habitantes.
De las encuestas tradicionales a la medición emocional
La marca oficial «Medellín, aquí todo florece» nació de un proceso de participación ciudadana. No obstante, el estudio advierte que la mayoría de las administraciones aún evalúan la marca ciudad bajo metodologías tradicionales.
Limitarse a preguntar qué piensa la gente ignora cómo reacciona el cuerpo y el cerebro al interactuar con el espacio público. Además, la percepción varía según el perfil del usuario. La Medellín de un residente antiguo difiere de la de un emprendedor o un turista.
El reto de los planificadores urbanos es combinar encuestas con métricas científicas de neuromarketing. Solo así se diseñarán estrategias de ciudad basadas en experiencias humanas reales y auténticas.














