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Lío por privatización de playas y disputas por propiedad colectiva cercan a los locales en Barbuda

Foto: Canva. Las playas de Cartagena, Santa Marta y San Andrés encabezan las preferencias de reservas para la próxima Semana Santa.

El caso de Miranda Beazer, antigua propietaria del destruido Pink Sands Beach Bar en la costa sur de Barbuda, sintetiza la vulnerabilidad de las comunidades tras desastres climáticos severos, como el huracán Irma en 2017.

Barbuda -28 de mayo de 2026. El modelo de desarrollo turístico de alto nivel en la cuenca del Caribe está colisionando de forma estructural con los derechos históricos de tenencia de la tierra y los espacios de soberanía comunitaria de los residentes insulares. En la isla de Barbuda, una disputa legal y territorial encabeza un fenómeno regional más amplio: la transformación de costas vírgenes en enclaves exclusivos para el turismo de lujo transnacional, restringiendo de facto o de jure el acceso de la población local. Este conflicto técnico-jurídico ha expuesto las tensiones entre las leyes heredadas de la época colonial, los sistemas tradicionales de propiedad colectiva y los incentivos estatales para la atracción de Inversión Extranjera Directa (IED).

El caso de Miranda Beazer, antigua propietaria del destruido Pink Sands Beach Bar en la costa sur de Barbuda, sintetiza la vulnerabilidad de las comunidades tras desastres climáticos severos, como el huracán Irma en 2017. El posterior despliegue de firmas desarrolladoras globales en las zonas devastadas ha acelerado un proceso de gentrificación costera que, según líderes locales, amenaza la última franja de playa accesible para los nativos en el litoral meridional de la isla.

El quiebre del sistema de propiedad colectiva y la Ley Paradise Found

La gobernanza de la tierra en Barbuda posee una singularidad histórica y jurídica de raíz poscolonial. Desde la abolición de la esclavitud en 1834, rige un sistema de propiedad colectiva y comunal, reconocido formalmente por el Estado mediante la Ley de Tierras de Barbuda de 2007. Bajo este marco regulatorio, la tierra pertenece comunalmente a todos los barbudenses; los ciudadanos individuales pueden solicitar el derecho de ocupación y arrendamiento, pero no existe la propiedad privada tradicional del suelo. Asimismo, la comunidad retiene el derecho vinculante a ser consultada y auditar megaproyectos de infraestructura.

Sin embargo, el marco de seguridad jurídica comunitaria fue modificado para viabilizar la entrada de capitales a gran escala. Con el objetivo de permitir la construcción del mega complejo de lujo The Beach Club Barbuda —un proyecto de 160 hectáreas liderado por el grupo Paradise Found, integrado por el actor Robert de Niro y el multimillonario australiano James Packer—, el Parlamento central aprobó la Ley Paradise Found de 2015. Esta norma legislativa de excepción decretó específicamente que las salvaguardas e inmunidades de la Ley de Tierras de 2007 no eran aplicables al recinto turístico, blindando las concesiones a los inversores extranjeros.

El Pronunciamiento del Máximo Tribunal y el Riesgo Soberano

La alteración del régimen de tierras motivó una batalla legal impulsada por el Consejo de Barbuda que escaló hasta el Comité Judicial del Consejo Privado (JCPC) en el Reino Unido, el tribunal de última instancia que Antigua y Barbuda conservó tras su independencia en 1981. En un fallo emitido en 2022, el JCPC determinó que los derechos históricos otorgados a los ciudadanos de Barbuda por su sola condición de nativos no constituyen un interés o derecho real sobre la propiedad privada en los términos del derecho constitucional anglosajón, validando la potestad del gobierno central para otorgar arrendamientos comerciales sin el consentimiento unánime de la población local.

Litigios corporativos en la costa sur: el caso de Miranda Beazer

La disputa en torno al predio del antiguo Pink Sands Beach Bar ejemplifica la superposición de títulos y la complejidad de las auditorías de tierras en la isla. Miranda Beazer sostiene poseer el arrendamiento formal de 12 hectáreas costeras, de las cuales actualmente solo puede acceder a tres. Abogados de la red internacional Global Legal Action Network (GLAN), quienes lideran el soporte jurídico de la afectada, argumentan que el remanente del terreno está ocupado de manera irregular por corporaciones extranjeras:

  • Murbee Resorts: La firma inmobiliaria emitió un comunicado oficial afirmando que opera bajo la condición de arrendatario estrictamente legal en Barbuda y negó rotundamente haber ejecutado obras de construcción o demolición en predios sobre los cuales no posea la debida autorización jurídica estatal.
  • Peace Love and Happiness (PLH): El consorcio internacional declaró textualmente que «no ocupa ni ha ocupado jamás» el terreno en disputa y aseveró haber cumplido rigurosamente con los protocolos del contrato de arrendamiento firmado con las autoridades competentes en febrero de 2017.
  • Paradise Found: Por su parte, los desarrolladores del Beach Club —donde las parcelas individuales se cotizan desde los US$7 millones— aseguran que la construcción se ejecutó en estricta conformidad con los procesos de aprobación gubernamentales y que el acceso público a la playa Princess Diana permanece inalterado, pese a las denuncias comunitarias sobre la creación de vías de desvío que bloquean la visibilidad del litoral.

Impacto macroeconómico: el valor del suelo frente al derecho consuetudinario

Para las bancas de inversión y los analistas de riesgo sectorial en el Caribe, la reconfiguración legal de Antigua y Barbuda incrementa el valor de los activos inmobiliarios premium, pero eleva los niveles de riesgo reputacional y conflictividad social para los operadores hoteleros.

Indicador de Proyecto / EntornoLínea Base Tradicional (Ley 2007)Estado Operativo Actual (Mayo 2026)Impacto Socioeconómico Global
Régimen de PropiedadTenencia colectiva y comunal inalienableExclusiones por leyes especiales (Paradise Found Act)Pérdida de control del territorio por las autoridades locales
Valor de ActivosUso comunitario / Canon de arrendamiento socialParcelas desde US$7 millones en resortsCaptación de divisas e inversión extranjera directa (IED)
InfraestructuraAcceso público irrestricto a la costa surCarreteras de desvío y complejos exclusivosSegregación socioespacial del habitante local
Seguridad JurídicaProtección por la Ley de Tierras de BarbudaJurisprudencia del JCPC británico a favor del EstadoPrecedente para la flexibilización de tierras comunales

Un patrón sistémico en el mercado de tierras del Caribe

La problemática de Barbuda no constituye una anomalía aislada, sino que refleja un patrón sistémico de exclusión en la cuenca del Caribe, donde las legislaciones vigentes continúan ancladas a ordenamientos de la era colonial. A 1.600 kilómetros de distancia, en Jamaica, el movimiento ambiental y civil Jamaica Beach Birthright Environmental Movement (Jabbem) lidera una campaña jurídica similar para reformular el acceso a las zonas costeras. De acuerdo con el gremio, las leyes de propiedad vigentes discriminan formalmente a los ciudadanos locales al estipular que la población civil no posee derechos consolidados sobre las zonas de playa, facilitando la privatización de facto por parte de las cadenas hoteleras internacionales.

En conclusión, el balance del desarrollo turístico en Barbuda para mediados de 2026 evidencia una fractura entre la rentabilidad del sector inmobiliario de ultralujo y la sostenibilidad de los derechos consuetudinarios. Si los gobiernos insulares continúan utilizando leyes de excepción para suprimir la propiedad comunal con el fin de asegurar capitales extranjeros, la estabilidad social de los destinos turísticos caribeños podría verse comprometida a mediano plazo. La resolución de los litigios de tierras pendientes determinará si el Caribe conserva su viabilidad como un espacio de desarrollo inclusivo o si se consolida definitivamente como un archipiélago de enclaves privados vedados para sus propios habitantes.