Se destaca el regreso de Elon Musk al círculo cercano de Trump, junto a él estarán Tim Cook y Larry Fink, el gestor de activos más poderoso del planeta.
Pekín – 12 de mayo de 2026. El presidente de Estados Unidos inicia una visita oficial de tres días a Pekín acompañado por 16 de los directivos más influyentes del mundo, incluidos Elon Musk, Tim Cook y Larry Fink. La misión busca destrabar la guerra arancelaria y concretar acuerdos históricos, como la venta de 500 aviones Boeing.
En un movimiento que combina la diplomacia de alto nivel con el poder corporativo, el presidente Donald Trump inicia este miércoles una visita oficial a China. El viaje ocurre en un momento de máxima tensión por la guerra de semiconductores y el conflicto en Oriente Próximo. No obstante, el mandatario no viaja solo: lo acompaña una delegación de 16 líderes empresariales que representan el núcleo del capitalismo estadounidense, desde la tecnología hasta la banca de inversión.
Una delegación de «pesos pesados» para suavizar asperezas
La lista de acompañantes, distribuida por la Casa Blanca, destaca por el regreso de Elon Musk al círculo cercano de Trump. Tras meses de distanciamiento y ataques públicos, el dueño de Tesla y SpaceX —con vastos intereses en el mercado chino de baterías— se suma a la comitiva. Junto a él estarán Tim Cook (Apple), quien transita sus últimas semanas al frente de la tecnológica, y Larry Fink (BlackRock), el gestor de activos más poderoso del planeta.
La delegación también incluye a directivos de sectores críticos:
- Finanzas: Jane Fraser (Citi), David Solomon (Goldman Sachs) y Stephen Schwarzman (Blackstone).
- Pagos y Tecnología: Michael Miebach (Mastercard), Ryan McInerney (Visa) y Cristiano Amon (Qualcomm).
- Industria Aeroespacial: Kelly Ortberg (Boeing), quien podría anunciar un pedido récord de 500 aviones 737 Max durante la estancia.
La gran ausencia es Jensen Huang (Nvidia), cuya compañía enfrenta severas restricciones de exportación de chips de IA hacia China, lo que subraya la persistente fricción en el sector de defensa y tecnología avanzada.
Intereses cruzados: Aranceles, chips y estabilidad
La agenda de Trump es ambiciosa. Por un lado, busca que Pekín acepte su política proteccionista y aumente masivamente la compra de productos agrícolas estadounidenses, especialmente soja. Por otro, propone la creación de una junta conjunta de inversión y comercio para gestionar el déficit comercial.
En contraste, el gobierno de Xi Jinping prioriza la estabilidad. China busca el levantamiento de aranceles y de las restricciones a la compra de tecnología avanzada. Asimismo, Pekín tiene un interés crítico en la reapertura del Estrecho de Ormuz para garantizar su suministro de crudo y exige que Washington cese la venta de armas a Taiwán.
Análisis formativo para el lector profesional
Para el analista de mercados internacionales, esta visita sugiere una «privatización» de la diplomacia comercial. Trump apuesta a que los directivos de las grandes corporaciones tienen mayor capacidad de influencia sobre Xi Jinping que los diplomáticos de carrera. Desde una perspectiva financiera, el anuncio de grandes contratos, como el de Boeing, podría actuar como un bálsamo para los mercados de valores, que han estado bajo presión por la incertidumbre geopolítica. Sin embargo, el éxito de la misión dependerá de si China está dispuesta a ceder en temas de soberanía tecnológica a cambio de acceso a mercados. En conclusión, la presencia de Wall Street en Pekín indica que, pese a la retórica nacionalista, la interdependencia económica entre ambas potencias sigue siendo el eje que evita una ruptura total del sistema financiero global.














