Según cifras de Fedegán, casi tres de cada diez reses sacrificadas en el país el año pasado no pasaron por plantas autorizadas.
Bogotá- 12 de mayo de 2026. De las 4,56 millones de cabezas de ganado beneficiadas en 2025, 1,16 millones correspondieron a actividades ilegales. Expertos advierten que esta informalidad, lejos de abaratar el producto, destruye la eficiencia de la cadena, reduce la oferta legal y genera pérdidas fiscales por $120.000 millones anuales.
El debate sobre el alto costo de la carne de res en Colombia ha dado un giro hacia un factor crítico: la clandestinidad. Mientras el Gobierno Nacional centra su atención en frenar las exportaciones de ganado en pie, los gremios y expertos señalan que el sacrificio informal está distorsionando los precios. Según cifras de Fedegán, casi tres de cada diez reses sacrificadas en el país el año pasado no pasaron por plantas autorizadas.
El mito del ahorro: por qué la ilegalidad encarece el producto
Aunque el consumidor pueda creer que el sacrificio clandestino reduce costos, los analistas sostienen lo contrario. Óscar Cubillos, director de Planeación de Fedegán, explica que esta práctica hace ineficiente el proceso de faena. «Al sacrificar mal y en condiciones no higiénicas, se desaprovecha una parte importante del animal. Además, al restar animales a la oferta legal, se genera una escasez relativa que dispara los precios en frigoríficos y supermercados», afirmó Cubillos.
Esta tendencia ha mostrado un crecimiento alarmante:
- Últimos 5 años: El sacrificio informal subió un 16 %.
- Última década: El incremento es del 71 %, pasando de 678.000 reses a las actuales 1,16 millones anuales.
Para Nicolás Cruz, analista de Corficolombiana, la informalidad impide la trazabilidad y distorsiona la formación de precios. En consecuencia, el sistema formal debe operar con costos unitarios más altos, los cuales se trasladan finalmente al consumidor.
Impacto en las finanzas del Estado
La clandestinidad no solo afecta el bolsillo de los colombianos, sino también las arcas públicas. Álvaro Urrea, presidente de Asofrigoríficos, destacó que las plantas legales pagan altas sumas por el concepto de tarifa de degüello, recursos que financian programas de salud pública y control sanitario.
Se estima que, por cada animal sacrificado en la formalidad, se recaudan en promedio $180.000 entre impuestos y tasas. Por lo tanto, el sacrificio ilegal de 1,16 millones de reses genera un hueco económico que asciende a $120.000 millones cada año. «Ese dinero deja de invertirse en el sector y el costo operativo termina recayendo sobre los actores legales, restándoles competitividad», señaló Urrea.
Análisis formativo para el lector profesional
Para el analista de mercados agroindustriales, el fenómeno del sacrificio clandestino es un síntoma de fallas regulatorias y de control territorial. Desde una perspectiva de finanzas corporativas, la coexistencia de un mercado informal tan amplio (25,4 %) desincentiva la inversión en tecnología de frío y logística en los frigoríficos legales.
Por otro lado, la pérdida de eficiencia en el aprovechamiento de subproductos (cueros, vísceras y grasas) en los mataderos ilegales representa una destrucción de valor neta para la economía nacional. En conclusión, el precio de la carne en 2026 no solo depende de las ventas externas o el clima, sino de la capacidad del Estado para formalizar una cadena que hoy pierde miles de millones en la sombra de la clandestinidad.













