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Kokoriko vuelve a capital nacional: El fondo KKO adquiere la icónica cadena tras la era IGA

Foto: Triadvisor. El fondo de inversión colombiano KKO adquirió la cadena Kokoriko, finalizando un ciclo de casi nueve años del Grupo Empresarial IGA.

BOGOTÁ — 21 de abril de 2026. Un giro estratégico marca el destino de una de las marcas más queridas por los colombianos. A propósito de una reestructuración de activos, el fondo de inversión colombiano KKO adquirió la cadena Kokoriko, finalizando un ciclo de casi nueve años bajo la sombrilla del Grupo Empresarial IGA (vinculado a Andrés Carne de Res). Este resultado se traduce en el regreso de la compañía a manos de capital netamente nacional, liderado por un grupo inversor donde destaca la participación de un empresario antioqueño con vínculos cercanos al Grupo Éxito.

La noticia llega en un momento de transición emocional para el sector, apenas semanas después del fallecimiento de su fundador, Eduardo Robayo Ferro, el pasado 21 de marzo a los 91 años. Bajo este escenario, Kokoriko inicia una nueva etapa con una proyección de ingresos de $170.000 millones, apostándole a la modernización sin perder la esencia que la fundó en 1969.

El legado de los «Pollo Lovers»: Vigencia de un modelo

A pesar de los cambios en su estructura de propiedad, la operación de Kokoriko se mantiene sólida gracias a la profunda conexión cultural de los colombianos con el producto. Para empezar, el mercado local es, en palabras de su CEO Eliseo Herrera, un mercado de «pollo lovers». Posteriormente, los indicadores de consumo respaldan la confianza del fondo KKO en esta adquisición:

  • Volumen de Ventas: Más de 1,3 millones de pollos comercializados anualmente.
  • Crecimiento de Mercado: El consumo de la marca subió un 8% recientemente.
  • Preferencia Cultural: El 47% de los colombianos considera el pollo asado como un infaltable en su dieta, otorgando a Kokoriko una ventaja competitiva histórica.

De «Las Colonias» a la modernización de KKO

La historia de Kokoriko es la historia del emprendimiento bogotano que conquistó las regiones. En particular, desde su origen en la calle 63 con Caracas en 1969 bajo el nombre de «Avesco», la marca ha sabido evolucionar a través de alianzas estratégicas. Cabe subrayar que tras la unión con Helados Mimo’s en el año 2000 y el paso por el Grupo IGA desde 2016, la entrada del fondo KKO busca inyectar una nueva dinámica de revitalización:

En este orden de ideas, los pilares de la nueva administración serán:

  1. Continuidad Operativa: No se prevén cambios inmediatos en el funcionamiento de los puntos de venta.
  2. Fortalecimiento Institucional: Uso de tecnología y datos para mejorar la cercanía con el consumidor joven.
  3. Enfoque Local: Aprovechar el conocimiento del mercado nacional que aportan los nuevos socios inversores.

Perspectivas: Un ícono que se reinventa

El regreso a capital nacional es visto como una señal de confianza en la economía colombiana, que creció un 1,6% en febrero impulsada por el comercio. En resumidas cuentas, Kokoriko deja de ser parte de un conglomerado diversificado para convertirse en el foco central de un fondo especializado en crecimiento empresarial.

Finalmente, el reto para KKO será honrar el legado de Eduardo Robayo mientras compite en un entorno donde marcas internacionales como Frisby (que prepara su llegada a España) y nuevos jugadores locales siguen disputándose el plato preferido de las familias.