Bogotá, 20 de febrero de 2026. Por primera vez en la historia reciente, China superó a Estados Unidos como el principal origen de las importaciones colombianas. En consecuencia, el gigante asiático alcanzó una participación del 27,5% del mercado, impulsado por precios competitivos en tecnología y una explosión en la compra de vehículos eléctricos y maquinaria.
El fin de la hegemonía estadounidense en las aduanas
El mapa del comercio exterior colombiano ha experimentado un cambio estructural sin precedentes. En primer lugar, mientras que las compras a Estados Unidos registraron una caída del -1,8%, las importaciones desde China se dispararon un 21,6%, alcanzando los US$19.375 millones. Por esta razón, China no solo lidera el volumen, sino que redefine la competitividad de las empresas locales que ahora dependen de sus insumos.
Sin embargo, este liderazgo no es solo una cuestión de cantidad. El embajador Zhu Jingyang sostiene que la «economía de escala» china permite ofrecer bienes industriales a costos mucho menores que los de Europa o Norteamérica. De igual manera, sectores como el automotriz han visto un crecimiento superior al 100% en vehículos chinos, consolidando a este país como el motor de la renovación del parque automotor colombiano.
¿Por qué China ganó la carrera en 2025?
El dinamismo asiático se explica a través de tres pilares estratégicos que han modificado el consumo nacional:
- Tecnología y Semiconductores: China se convirtió en el proveedor base para el ensamblaje electrónico y los proyectos de infraestructura digital en Colombia.
- Bienes de Capital Baratos: Las fábricas locales han optado por maquinaria china para reducir costos de producción, lo que sugiere un intento por ganar competitividad frente a la inflación.
- Diversificación de Riesgos: Asimismo, el embajador Zhu destaca que depender de China ayuda a Colombia a reducir riesgos ante las tensiones geopolíticas que afectan las cadenas de suministro occidentales.
El costo de la «invasión» de productos chinos
No obstante las ventajas en precios, este fenómeno tiene una contraparte compleja. El aumento de las importaciones chinas ha contribuido a un crecimiento del 51,5% en el déficit comercial de Colombia. En consecuencia, mientras los consumidores ganan poder adquisitivo, algunos sectores de la industria local enfrentan una presión competitiva que amenaza su sostenibilidad.
Finalmente, el hecho de que más de una cuarta parte de lo que Colombia compra al mundo provenga de China confirma que el país ha pasado de ser un socio periférico a ser el eje central del abastecimiento nacional, superando a socios históricos como México (5%) y Brasil (5%).













