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Bancolombia prevé tasas del 11% en 2026 por inflación persistente

Foto: Canva. La inflación anual en Colombia registró un aumento de 8 puntos básicos en septiembre de 2025, alcanzando el 5,18%, según datos del Dane.

Medellín, 27 de enero de 2026. Bancolombia publicó su informe semanal con un pronóstico monetario contractivo para Colombia en 2026: el Banco de la República iniciaría el año con un alza de 50 puntos básicos, llevando la tasa de intervenciónión a 9,75% en la próxima reunión.

El banco anticipa incrementos acumulados de 175 puntos básicos durante el año, alcanzando un pico del 11% hacia finales de 2026, con el objetivo de anclar expectativas inflacionarias que siguen muy por encima de la meta.

El escenario responde a una inflación más persistente de lo esperado, agravada por el aumento del 23,7% en el salario mínimo y un deterioro del déficit comercial.

El diagnóstico: inflación que no cede

El informe, liderado por Laura Clavijo, directora de Investigaciones Económicas, Sectoriales y de Mercado de Bancolombia, señala que la inflación ha mostrado mayor resistencia de lo previsto. El fuerte ajuste del salario mínimo –el más alto en décadas– genera presiones de costos que se trasladan a precios, mientras el déficit comercial agrava la depreciación del peso y alimenta el IPC.

Aunque las tasas altas ya han reducido el crédito bancario, el consumo privado se mantiene sólido. Los hogares representan ahora el 77% del PIB, y su gasto se sostiene gracias a fuentes alternativas: remesas en niveles récord, un mercado laboral resiliente y altos precios del café, todos factores insensibles a la política monetaria.

¿Por qué la política monetaria podría perder efectividad?

El análisis de Bancolombia plantea un desafío estructural: las alzas de tasas, aunque necesarias para contener la inflación a mediano plazo, tendrán un impacto limitado en la demanda agregada.

En ciclos anteriores, el endurecimiento monetario frenaba rápidamente el consumo vía crédito más caro. Hoy, con financiación alternativa (remesas, ingresos laborales estables y exportaciones cafeteras), los hogares siguen gastando. Esto obliga al Banco de la República a tasas más altas y por más tiempo para anclar expectativas, pero con menor efecto en enfriar la economía real.

Laura Clavijo advierte que esta dinámica complica las decisiones de la Junta: subir tasas agresivamente controla la inflación, pero puede generar costos innecesarios en crecimiento y empleo si el consumo no responde como antes.

Audio; Laura Clavijo, directora de Investigaciones Económicas Sectoriales y de Mercado de Bancolombia.

Efecto en el ciudadano: ¿qué significa para tu bolsillo?

Para la persona común, este escenario implica varias realidades:

  • Créditos más caros: préstamos hipotecarios, de vehículo o libre inversión tendrán cuotas más altas durante todo 2026, encareciendo compras grandes.
  • Ahorros con mejor rendimiento: productos como CDT ofrecerán tasas atractivas, incentivando el ahorro formal.
  • Inflación persistente: precios de alimentos, transporte y servicios seguirán subiendo más de lo deseado, erosionando el poder adquisitivo pese al alza salarial.
  • Empleo estable, pero crecimiento lento: el consumo resistente protege puestos de trabajo, pero tasas altas pueden frenar inversión empresarial y creación de empleo formal.

Puntos clave para el ciudadano

  • Tasa repo al 11%: crédito caro, ahorro rentable.
  • Inflación alta: canasta familiar bajo presión.
  • Consumo resistente: remesas y empleo amortiguan, pero no eliminan el impacto.
  • Riesgo de recesión técnica: si el Banco exagera las alzas.

Perspectiva de futuro: un año desafiante para el BanRep

Bancolombia ve un 2026 con política monetaria restrictiva prolongada. Solo hacia finales del año o inicios de 2027 se vislumbraría un ciclo de recortes, una vez que la inflación converja a la meta del 3%.

El éxito dependerá de factores externos (precios del petróleo y café) y de la capacidad del Gobierno para contener presiones fiscales que alimenten la inflación. Un dólar más estable y remesas sostenidas podrían mitigar el impacto, pero el margen de error de la Junta es estrecho.

En síntesis

El informe semanal de Bancolombia dibuja un 2026 monetario contractivo, con tasas que podrían llegar al 11% para domar una inflación resistente impulsada por salario mínimo y consumo financiado por fuentes no tradicionales. Aunque las alzas son inevitables para anclar expectativas, su efectividad limitada plantea un dilema complejo para el Banco de la República: endurecer más para controlar precios, con riesgo de frenar innecesariamente el crecimiento.