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Exposición revela la vida silvestre oculta en la principal planta de tratamiento de aguas del Área Metropolitana

Foto: CC. Puerta del Norte. Exposición fotográfica en el Centro Comercial Puerta del Norte, devela vida silvestre oculta en la planta Aguas Claras.

Bello, 22 de enero de 2026. Más allá de su función técnica en el tratamiento de aguas residuales, la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) Aguas Claras se consolida hoy como un ejemplo de cómo la infraestructura ambiental puede convivir con la naturaleza. Una exposición fotográfica abierta al público busca visibilizar ese valor ambiental y acercar a la ciudadanía a la riqueza ecológica que habita en el norte del Valle de Aburrá.

La muestra estará disponible hasta el 1 de febrero en el Centro Comercial Puerta del Norte, torre 2, en la rotonda principal, y se convierte en una oportunidad para que visitantes y familias conozcan una faceta poco explorada de una de las obras ambientales más importantes del área metropolitana.

Una mirada a la fauna que convive con la infraestructura ambiental

La exposición reúne 27 fotografías del biólogo David Ángel Vasco, integrante de Aguas Nacionales de EPM, quien documenta la biodiversidad presente en la PTAR Aguas Claras. Las imágenes capturan especies representativas de fauna silvestre que hoy encuentran en este espacio un lugar de refugio, alimentación y tránsito.

A través de estas fotografías, el público puede descubrir aves residentes y migratorias, mamíferos, anfibios y reptiles que habitan en un entorno que, tradicionalmente, se asocia solo con procesos industriales. El mensaje de fondo es claro: la gestión ambiental responsable puede generar impactos positivos más allá del saneamiento del agua.

Una alianza para educar y generar conciencia ambiental

Desde el sector comercial, la iniciativa también tiene un fuerte componente pedagógico. Irma González de Muñoz, gerente del Centro Comercial Puerta del Norte, destacó que esta alianza con Aguas Nacionales de EPM busca sensibilizar a la comunidad sobre la importancia de convivir con la fauna silvestre.

“Es una campaña para darle visibilidad a la fauna que habita el norte del Área Metropolitana. Queremos que las personas aprendan a convivir con nuestros animales silvestres y a reconocer su valor dentro del territorio”, señaló la directiva.

Este enfoque resulta clave en una región donde el crecimiento urbano suele generar tensiones con los ecosistemas naturales, y donde la educación ambiental se convierte en una herramienta esencial para la conservación.

Educación ambiental desde la infancia

Como complemento a la exposición, la campaña incluye una cartilla para colorear dirigida a niños y niñas, en la que se destacan algunas de las especies que habitan la PTAR Aguas Claras. Este material puede reclamarse de manera gratuita en los puntos de información del centro comercial.

La iniciativa busca sembrar conciencia ambiental desde edades tempranas, promoviendo el reconocimiento y respeto por la fauna local, en un formato accesible y didáctico para las familias que visitan el lugar.

De planta de tratamiento a corredor biológico

Desde Aguas Nacionales de EPM, el enfoque va más allá de la divulgación visual. Lina Vanessa Guzmán, líder socioambiental de la entidad, explicó que tras las fases de construcción y operación de la planta, el reto ha sido conservar y fortalecer los corredores biológicos del sector.

“Hoy estamos contando cómo venimos conservando esos corredores y cómo queremos que la ciudadanía, no solo de Bello sino del norte del Valle de Aburrá, conozca estas especies y nos ayude a conservarlas”, afirmó Guzmán.

Contexto: una biofábrica con impacto ambiental positivo

La PTAR Aguas Claras no es solo una planta de tratamiento de aguas residuales. Se ha convertido en una biofábrica ambientalmente amigable, diseñada bajo criterios de sostenibilidad y respeto por el entorno natural.

Actualmente, el espacio alberga 241 especies de fauna silvestre, entre anfibios, reptiles, mamíferos y aves, tanto residentes como migratorias. Esta diversidad convierte a la planta en un corredor biológico clave para el ecosistema del norte del Valle de Aburrá, demostrando que la infraestructura ambiental puede integrarse de forma armónica con la naturaleza.

La exposición fotográfica no solo celebra esta riqueza, sino que invita a reflexionar sobre el papel que juegan las ciudades, las empresas y la ciudadanía en la protección de la biodiversidad urbana.