Bogotá, 3 de enero de 2026. La Cámara de Comercio Colombo-Americana (AmCham Colombia) publicó un comunicado oficial el 3 de enero de 2026, en el que expresa su posición frente a los eventos registrados en Venezuela tras la operación militar estadounidense que culminó con la detención de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
Contenido principal del pronunciamiento
AmCham Colombia destaca que Venezuela enfrenta una crisis prolongada caracterizada por debilitamiento institucional, deterioro del Estado de derecho y ausencia de garantías democráticas, con impactos directos en las condiciones de vida de su población y repercusiones regionales.
El documento subraya que los hechos recientes se inscriben en este contexto histórico, afectando particularmente a Colombia mediante la migración forzada —con más de 2,8 millones de venezolanos residentes— y desafíos en seguridad fronteriza.
Principios defendidos por la entidad
La cámara reitera la necesidad de priorizar la protección de la población venezolana, el respeto a los derechos humanos, la restauración de garantías democráticas y la recuperación institucional como condiciones esenciales para la estabilidad y reactivación económica.
Se enfatiza la importancia de una transición pacífica, constitucional y verificable, con acompañamiento internacional, así como el rol del multilateralismo y la legalidad internacional en la gestión de la crisis.
Posición respecto a Colombia
AmCham Colombia insta al gobierno colombiano a actuar con responsabilidad diplomática, privilegiando la estabilidad interna y la prevención de externalidades negativas. Se resalta la oportunidad para fortalecer cooperación en combate al crimen organizado transnacional, incluyendo mayor coordinación en inteligencia, control fronterizo y acciones contra narcotráfico y economías ilícitas.
El comunicado respalda el mantenimiento de una relación sólida y coordinada con Estados Unidos, basada en diálogo institucional y objetivos compartidos de seguridad regional, junto con el fortalecimiento de acciones humanitarias articuladas internacionalmente.
Implicaciones macroeconómicas y financieras
Los eventos en Venezuela y la posición de actores como AmCham Colombia introducen variables adicionales en la evaluación de riesgos regionales. La incertidumbre institucional mantiene volatilidad en mercados energéticos, con precios del crudo Brent y WTI registrando alzas superiores al 7% en sesiones del 3 de enero de 2026, ante interrupciones potenciales en exportaciones venezolanas.
Para Colombia, una transición estabilizada en Venezuela podría reducir presiones fiscales derivadas de atención migratoria —estimadas en cientos de millones de dólares anuales— y facilitar flujos comerciales binacionales. Remesas desde Venezuela representan cerca del 1% del PIB colombiano, con variaciones posibles según escenarios de retorno migratorio.
Inversores en activos colombianos monitorean riesgos asociados a seguridad fronteriza y crimen transnacional. Una mayor coordinación bilateral con Estados Unidos, como la señalada, podría atraer inversión extranjera directa en sectores estratégicos, aunque persisten restricciones en el corto plazo por volatilidad geopolítica.
La reactivación económica venezolana, condicionada a rehabilitación petrolera y levantamiento gradual de sanciones, beneficiaría indirectamente al comercio regional mediante estabilización de commodities y reducción de presiones migratorias. Analistas proyectan que una gobernabilidad consolidada requeriría 24-36 meses para impactos positivos en crecimiento andino, influido por dinámica energética y cooperación en seguridad.
Este pronunciamiento refleja el interés del sector privado colombiano en una resolución ordenada que minimice riesgos y maximice oportunidades de integración económica regional.














