Bogotá, 16 de diciembre de 2025. Fitch Ratings anunció la rebaja de la calificación crediticia de Colombia en moneda extranjera de largo plazo de ‘BB+’ a ‘BB’, manteniendo la perspectiva en estable. La decisión refleja el “persistente deterioro de las finanzas públicas”, el aumento sostenido de la deuda y las crecientes dificultades para lograr una consolidación fiscal sostenible, especialmente con las elecciones presidenciales de 2026 en el horizonte.
Esta degradación coloca a Colombia un escalón más lejos del grado de inversión (que perdió en 2021) y la sitúa en territorio especulativo, con riesgos que podrían agravarse en el mediano plazo.
Las razones detrás de la rebaja: déficits altos y deuda en ascenso
Fitch identifica varios factores clave:
- Déficits fiscales persistentes: proyecta que la deuda del gobierno general como porcentaje del PIB siga aumentando, alejándose del promedio de países con calificación similar (‘BB’).
- Ausencia de ancla fiscal creíble: rigideces en el gasto público (cerca del 88 % destinado a salarios, pensiones, transferencias e intereses) y limitaciones políticas para aprobar nuevas medidas de ingresos.
- Dificultades postelectorales: independientemente del resultado de las elecciones de 2026, la consolidación fiscal será compleja por un Congreso fragmentado y reticencia a reformas tributarias o recortes.
La agencia reconoce fortalezas históricas de Colombia –estabilidad macroeconómica, banco central independiente y trayectoria de ajustes frente a choques–, pero estas se ven limitadas por altos déficits, elevada carga de intereses y dependencia de commodities.
Proyecciones fiscales: mejora parcial en 2025, pero agravamiento en 2026
- 2025: déficit del Gobierno central en 6,5 % del PIB (mejor que el 6,7 % de 2024, gracias a recompras de deuda que bajan intereses al 3,6 % del PIB). Sin embargo, gasto primario crece 13 %, llevando el déficit primario a 2,9 % del PIB (muy por encima del promedio ‘BB’ de -0,1 %).
- 2026: déficit sube a 7,5 % del PIB (por encima de la meta oficial de 6,2 %), con déficit primario en 3,1 %. La relación intereses/ingresos repunta a 15,4 %.
La deuda del gobierno general alcanzaría 62,8 % del PIB en 2027 (desde 59 % en 2025), superando el promedio ‘BB’ de 54,4 %.
Fitch advierte riesgos adicionales: bajo desempeño de ingresos, menor crecimiento, mayores costos de endeudamiento o depreciación cambiaria (32 % de la deuda es en moneda extranjera).
Crecimiento económico moderado y inflación rígida
- PIB: 2,7 % en 2025 y leve aceleración a 2,9 % en 2026, impulsado por consumo e incipiente recuperación de inversión (aún en 17 % del PIB, lejos del 22 % histórico).
- Inflación: baja a 4,5 % a fines de 2026 (desde 5,2 % en 2025), pero sigue por encima de la meta del BanRep. Presiones por demanda interna, salario mínimo alto e indexación generalizada podrían forzar alzas de tasas (100 pb acumulados desde 9,25 % actual).
La cercanía de elecciones legislativas (marzo 2026) y presidenciales (mayo) limitará reformas, en un Congreso ya fragmentado.
Contexto político: reformas estancadas y rigidez presupuestal
El hundimiento de la segunda reforma tributaria, la suspensión de la pensional por la Corte Constitucional y el estancamiento de la salud profundizan la incertidumbre. Fitch ve “presiones de gasto crecientes” y reticencia a ajustes, con el 88 % del presupuesto rígido.
Aunque el Gobierno activó cláusula de escape de la regla fiscal por tres años (junio 2025), la agencia duda de su efectividad para reducir déficits más allá de 2026.
¿Qué significa esta rebaja para Colombia?
- Mayor costo de endeudamiento: préstamos externos más caros para Gobierno y empresas.
- Presión sobre el peso: posible depreciación si persisten riesgos fiscales.
- Señal a inversionistas: menor confianza en la sostenibilidad de las finanzas públicas.
- Impacto en regiones: menos espacio para inversión en infraestructura y programas sociales.
Fitch mantiene perspectiva estable por fortalezas macro históricas, pero advierte: sin ajustes estructurales, el panorama podría empeorar post-2026.
Colombia enfrenta un cierre de 2025 con finanzas bajo presión: crecimiento moderado, inflación rígida y deuda en ascenso. La consolidación fiscal será el gran desafío del próximo Gobierno.














