Bogotá, 4 de noviembre de 2025. En una carta abierta dirigida a la Mesa de Concertación del Salario Mínimo, los gremios y grandes empresas del país hicieron un llamado claro: la negociación del aumento para 2026 debe ser técnica, realista y proteger tanto a los trabajadores formales como a quienes hoy están por fuera del mercado laboral.
Así lo confirmó el presidente de Asofondos, Andrés Mauricio Velasco.
El salario mínimo no es la única herramienta para reducir la pobreza
Los empresarios reconocen que el salario mínimo es un piso de dignidad y una pieza clave para la formalización, pero insisten en que no puede ser la única política social. “En un país donde el 55 % de los ocupados es informal —y en el campo llega al 80 %—, por cada trabajador con salario mínimo hay cuatro informales. Subir el mínimo por encima de inflación más productividad genera más informalidad y presiona los precios, afectando sobre todo a los más pobres”, señala la misiva.

El documento recuerda que aumentos por encima de esos dos indicadores traen efectos contrarios: encarecen la contratación formal, empujan a las empresas a reducir personal o a no crear nuevos empleos, y terminan golpeando a los hogares de menores ingresos con mayor inflación en alimentos y servicios básicos.
El costo fiscal que nadie menciona
Los firmantes citan cálculos del Observatorio Fiscal y Laboral de la Universidad Javeriana y de Anif: cada punto porcentual adicional al incremento “técnico” le cuesta al sistema de pensiones cerca de 240 mil millones de pesos y al gasto total no financiado alrededor de 600 mil millones. El Marco Fiscal de Mediano Plazo 2025 ya proyectó un aumento del 7,1 %, que sería el límite para no desfinanciar aún más al Estado.
La propuesta: inflación + productividad como brújula
“La concertación debe basarse en criterios técnicos. Solo así se protege a los trabajadores formales, se abre la puerta a quienes hoy están en la informalidad o buscando empleo, y se genera un entorno predecible para hogares y empresas”, concluyen los empresarios.
El mensaje cierra con una invitación al diálogo serio y responsable entre trabajadores, empleadores y Gobierno: “Confiamos en que una negociación técnica permitirá un acuerdo justo, sostenible y favorable al empleo formal y al crecimiento económico”.
La carta llega en un momento clave: la primera reunión formal de la Mesa está programada para la próxima semana y el país enfrenta todavía una inflación que, aunque baja, sigue por encima del 5 % y un desempleo que ronda el 9 % nacional.














