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Simona del Mar: 24 años sembrando turismo sostenible en el corazón de Urabá

Foto: Cortesía. En Turbo se levanta Simona del Mar, un centro ecoturístico que se ha convertido en referente del turismo de naturaleza en la región.

Apartadó, 2 de diciembre de 2025. En el kilómetro 13 de la vía Turbo–Necoclí, en un corredor donde la geografía del Urabá antioqueño combina playas, manglares, bosques jóvenes y una biodiversidad sorprendente, se levanta Simona del Mar, un centro ecoturístico que se ha convertido en referente del turismo de naturaleza en la región. Su gerente, Beatriz Duque Naranjo, resume su esencia en una frase que revela más que una filosofía empresarial: “Hacemos turismo regenerativo desde hace 24 años”.

En una región que avanza hacia la consolidación de su economía turística, Simona del Mar representa uno de los pioneros en comprender la importancia de la sostenibilidad ambiental como valor diferenciador, mucho antes de que el término se volviera tendencia. Su historia es también la historia de cómo Urabá se reinventa y se proyecta como destino natural, cultural y económico.

De un terreno deforestado a un refugio de vida

Cuando Beatriz y su equipo llegaron a este lugar hace más de dos décadas, el terreno era una zona deforestada, sin sombra, sin aves y sin vida. La transformación comenzó con una apuesta paciente: reforestar, sembrar especies nativas y restaurar lo que el tiempo y el uso humano habían deteriorado.

“Hoy es un sitio completamente reforestado. Empezamos nosotros y luego llegaron las aves, los perezosos, las nutrias, las babillas… la fauna también terminó de reforestar este espacio”, cuenta Beatriz, con la serenidad de quien ha visto nacer y crecer un santuario natural.

Ese proceso de restauración no solo cambió la apariencia del lugar: creó un microecosistema que hoy funciona como un pulmón dentro del corredor turístico. Las cabañas, distribuidas entre manglares y bosques renovados, forman parte de esa lógica de respeto por el entorno. Nada se impone. Nada rompe el paisaje.

Hospedaje entre manglares: una apuesta ambiental y turística

La esencia de Simona del Mar está en la armonía entre hospedaje, naturaleza y conservación. El turismo que ofrecen busca que las personas experimenten la biodiversidad sin alterarla, sin invadirla y sin generar impactos que pongan en riesgo su equilibrio.

“Hemos sembrado cuidadosamente, sin invadir los espacios. Cada cabaña está rodeada de un bosque para mantener frescura, privacidad y un ambiente más natural”, explica la gerente.

El resultado es un alojamiento inmerso en manglares y vegetación, donde el protagonismo lo tienen el sonido de los pájaros, el viento y el movimiento del agua. Un contraste intencional con el turismo ruidoso y masivo que muchas otras regiones están dejando atrás.

Un turismo que busca tranquilidad, naturaleza y conexión

El público que llega a Simona del Mar es muy claro: familias, viajeros tranquilos, personas que buscan descanso, silencio, contacto con la naturaleza y experiencias educativas relacionadas con la biodiversidad.

Entre las actividades más demandadas están los recorridos ecológicos, el avistamiento de aves, la observación de especies como nutrias o babillas, caminatas interpretativas y actividades de conexión ambiental. “La gente no busca discotecas ni ruido. Busca tranquilidad, buena comida, confort y naturaleza”, afirma Beatriz.

Este enfoque coincide con la tendencia mundial que se inclina hacia el turismo verde y experiencial, un segmento en crecimiento que favorece destinos con identidad, sostenibilidad y autenticidad. Simona del Mar se adelantó a esto por más de dos décadas.

Un trabajo articulado con la institucionalidad turística

A lo largo de los años, Simona del Mar ha construido alianzas con la Gobernación de Antioquia, Fontur y la Corporación Turística de Turbo, que han facilitado procesos de promoción, formación y visibilidad nacional. Estas iniciativas han impulsado la llegada de visitantes nacionales y extranjeros que buscan lugares donde la naturaleza sea protagonista.

“La gente reconoce lo que hacemos. Lo que ofrecemos es lo que tenemos, y el costo-beneficio hace que valga la pena venir”, señala Beatriz.

Un Urabá que crece, y un sector hotelero que se prepara

De cara a grandes proyectos como Puerto Antioquia, el sector hotelero de Turbo se prepara para una mayor llegada de visitantes: turistas, empresarios, inversionistas y viajeros de negocios. Simona del Mar no es la excepción.

“Con los puertos llegará más gente. Lo importante es prepararnos para mejorar cada día: mejor atención, mejor comida, más estándares de calidad”, asegura.

El modelo de formación interna ha sido clave: en Simona del Mar trabajan jóvenes universitarios en procesos permanentes de capacitación, y su cocina ha sido escuela de chefs que hoy son reconocidos en la región.

El futuro: certificación ambiental y turismo de descanso

Los próximos pasos apuntan a uno de sus mayores propósitos: obtener una certificación ambiental que reconozca formalmente sus prácticas sostenibles. El objetivo es consolidarse como un hotel de naturaleza integral, donde la tranquilidad, el respeto ambiental y la desconexión sean el centro de la experiencia.

“No queremos un turismo invasivo, de ruido o de basura. Ya estamos saturados de eso. Queremos un turismo de descanso, de naturaleza, de silencio, que respete el territorio”, concluye Beatriz.

Un modelo para el Urabá que viene

Simona del Mar es más que un alojamiento: es una muestra de cómo el turismo sostenible puede generar desarrollo económico sin renunciar a la conservación. Es un ejemplo de que Urabá no solo está creciendo, sino que lo está haciendo de manera inteligente, con visión de futuro y con la convicción de que su mayor riqueza sigue siendo la naturaleza.