Medellín, 14 de noviembre de 2025. Hitachi Energy, invitada especial a la Feria FISE 2025 en Medellín, consolida su rol como aliado estratégico en la transición energética de Colombia mediante tecnologías digitales que fortalecen la resiliencia de las redes eléctricas. En un contexto de demanda creciente impulsada por la inteligencia artificial y los centros de datos, la compañía invierte en producción local para exportar transformadores a mercados como Estados Unidos y Europa, mientras apoya a utilities nacionales en la integración de renovables.
Con operaciones en Dosquebradas y Bogotá, Hitachi genera empleo especializado y adapta innovaciones globales a necesidades locales, contribuyendo a un sistema eléctrico más eficiente y bajo en carbono, alineado con la meta nacional de 20% de energías limpias para 2030.
Alianza estratégica para utilities en la era de la digitalización
Hitachi Energy se presenta como socio clave para empresas del sector eléctrico colombiano, facilitando la migración de sistemas convencionales a redes inteligentes que integran generación eólica y solar. Carolina Celis, directora de Comunicaciones Corporativas para Latinoamérica, explica que la digitalización implica equipos automatizados que reducen la dependencia de personal operativo, elevando la seguridad y flexibilidad en la transmisión de energía. «Ofrecemos productos y servicios enfocados en subestaciones robustas, resilientes y seguras, para que la electricidad llegue de manera constante a los hogares», detalla Celis, enfatizando el soporte a utilities en generación, transmisión y distribución.
Esta transición responde a la explosión de la demanda global, donde los data centers para IA requieren infraestructuras de alta capacidad. En Colombia, donde el consumo eléctrico creció un 4,5% en 2025 según la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME), Hitachi colabora con entidades como EPM y Celsia para optimizar redes, minimizando pérdidas que actualmente oscilan en el 9% del total transmitido. La compañía, con 45.000 empleados en 60 países, invierte en nueve centros de I+D globales, adaptando tecnologías probadas en Alemania y China a realidades locales, como la variabilidad de fuentes hidroeléctricas y renovables.
Desde una perspectiva operativa, esta alianza reduce tiempos de respuesta a fallos en un 25%, mediante protocolos de comunicación integrados que cumplen con estándares IEC. Para el sector, implica una mayor capacidad de integración de renovables, proyectando 2 GW adicionales de solar y eólica en la matriz para 2030.
Inversiones locales en manufactura y exportaciones para data centers
La huella industrial de Hitachi en Colombia se centra en Dosquebradas (Risaralda), donde opera una fábrica de transformadores de distribución y potencia que ha incrementado su producción mediante inversiones significativas, aún por cuantificar públicamente. Estas instalaciones producen desde transformadores para postes urbanos hasta unidades de gran escala para subestaciones, con exportaciones que crecieron un 121% entre 2023 y 2024, alcanzando US$150 millones, principalmente a EE.UU. para data centers impulsados por IA.
Celis resalta el impacto en empleo: «Incrementamos un 30% el personal el año pasado, llegando a 1.000 colaboradores en Dosquebradas». La compañía mantiene un centro de capacitación propio, con procesos rigurosos de selección y formación en tecnologías de vanguardia, asegurando mano de obra especializada para ensamblaje y metalmecánica. Adicionalmente, la planta en Bogotá complementa con componentes para subestaciones, fortaleciendo la cadena de suministro nacional.
Estas inversiones no solo responden a la demanda interna, sino que posicionan a Colombia en el nearshoring energético, reduciendo lead times logísticos en un 20% frente a proveedores asiáticos.
Sostenibilidad y digitalización: Pilares para redes del futuro
Diego Fernando Quintero, Key Account Manager para la industria en Hitachi Energy, detalla los pilares de su estrategia: sostenibilidad y digitalización. En sostenibilidad, el portafolio EconiQ™ incorpora aceites vegetales biodegradables en transformadores y gases a base de carbono y oxígeno en subestaciones, reemplazando el SF6 —un gas con potencial de calentamiento 23.500 veces superior al CO2—. Estas innovaciones reducen emisiones en un 40% durante el ciclo de vida, alineadas con el Acuerdo de París y la Ley 1715 de 2014 para renovables.
La digitalización, por su parte, abarca soluciones como el SAM600 para interfaces de procesos y la serie Relion para protección modular, que optimizan operaciones en un 20% y minimizan downtime mediante reconfiguraciones en campo. Quintero identifica desafíos geopolíticos, como tensiones en suministros de cobre y silicio, mitigados con proveedores duales en Asia y América, y estrategias de stock anticipado para licitaciones de transmisión.
En Latinoamérica, Quintero prevé un enfoque en solar y eólica —aprovechando vientos en La Guajira y radiación solar alta—, descartando nuclear por su complejidad regulatoria. «La transición jala demanda, pero requiere alternativas inteligentes para lead times», afirma, proyectando tres GW de renovables para 2030 en Colombia.
Perspectivas regionales y compromiso con la neutralidad carbono
Hitachi Energy reafirma su pitch como «socio para la sostenibilidad, con productos y servicios digitalizados que apoyan objetivos de clientes». En Colombia, esto se traduce en proyectos que integran renovables, contribuyendo a la meta de neutralidad carbono para 2050. La participación en FISE 2025, con charlas sobre optimización digital y subestaciones PASS, y una maqueta de GIS, facilita alianzas con el ecosistema local.
En un panorama donde la IA demandará 1.000 MW adicionales para datacenters en Colombia hacia 2030, estas soluciones aseguran estabilidad, reduciendo vulnerabilidades climáticas. Para el sector, implican una transición ordenada, con exportaciones que fortalecen la balanza comercial y generan empleo calificado.
En síntesis, Hitachi Energy no solo habilita la transición energética, sino que posiciona a Colombia como exportador de innovación, con tecnologías que equilibran demanda creciente y sostenibilidad. El compromiso global, con US$3.000 millones invertidos desde 2020, se aterriza en impactos locales que impulsan un sistema eléctrico resiliente para la era digital.














