Bogotá, 14 de noviembre de 2025. La Cámara Colombiana de Comercio Electrónico (CCCE) proyecta un año pivotal para el sector en 2026, con un crecimiento estimado del 25% en transacciones digitales, impulsado por innovaciones en pagos, inteligencia artificial y expansión transfronteriza.
Estas dinámicas, detalladas en el informe anual de la entidad, posicionan al e-commerce como un contribuyente clave al PIB nacional, que podría absorber hasta el 5% del total mediante mayor inclusión de mipymes y optimización operativa.
Pagos inmediatos: La interoperabilidad como catalizador de inclusión
La implementación plena del sistema Bre-B y los pagos instantáneos representará un avance estructural en 2026, permitiendo transferencias en tiempo real entre bancos, fintechs y comercios sin intermediarios. Esta interoperabilidad, respaldada por la Circular Externa 007 de 2023 del Banco de la República, eliminará fricciones en el checkout, reduciendo el abandono de carritos en un 30% según estimaciones de la CCCE. Para las mipymes, que constituyen el 90% del tejido empresarial colombiano, esta herramienta democratizará el acceso a pagos digitales, ampliando la base de vendedores en plataformas como Mercado Libre y Rappi.
Desde una perspectiva macrofinanciera, el auge de pagos interoperables impulsará la inclusión financiera, con un potencial de bancarización adicional del 15% en hogares rurales, alineado con la meta del Plan Nacional de Desarrollo de elevar el 70% de transacciones no monetarias. Inversores en fintech podrían evaluar un incremento en el volumen de transacciones del 40%, proyectando flujos de caja recurrentes y un ROE (retorno sobre equidad) superior al 20% para entidades como Nequi y Daviplata, en un ecosistema donde el costo promedio por transacción desciende al 0,5%.
Expansión transfronteriza: Colombia como hub exportador digital
El e-commerce global ganará tracción en 2026, con mipymes colombianas accediendo a mercados como EE.UU. y Europa vía plataformas como Amazon y Alibaba, simplificando logística y cumplimiento aduanero. La CCCE estima que las exportaciones digitales podrían triplicarse a US$2.000 millones, beneficiadas por acuerdos como el TLC con la UE y la Alianza del Pacífico, que reducen aranceles en un 15% para bienes no tradicionales como artesanías y software.
Esta tendencia responde a una demanda internacional por proveedores diversificados, donde Colombia destaca por su biodiversidad y talento digital, con un 20% de crecimiento en ventas cross-border en 2025. Analíticamente, este posicionamiento eleva la balanza comercial digital, contribuyendo al superávit de servicios no tradicionales estimado en US$5.000 millones por el Ministerio de Comercio. Para profesionales del sector, implica oportunidades en logística inversa, con inversiones en fulfillment centers que podrían generar 50.000 empleos indirectos y un CAGR (tasa de crecimiento anual compuesta) del 18% en logística e-commerce.
Inteligencia artificial: De herramienta emergente a pilar operativo
La IA trascenderá su fase experimental en 2026, integrándose en el 60% de las operaciones e-commerce para automatizar inventarios, personalizar recomendaciones y optimizar precios dinámicos. Asistentes virtuales evolucionarán hacia «compradores autónomos», capaces de negociar y ejecutar transacciones, reduciendo tiempos de decisión en un 40%. En Colombia, donde el 45% de los usuarios móviles accede a compras vía apps, esta adopción alineará con la Estrategia Nacional de IA, que destina $1 billón a capacitación.
El impacto operativo se cuantifica en una reducción de costos logísticos del 15% mediante predicción de demanda, según modelos de McKinsey adaptados al contexto local. Para inversores, la IA genera valor en datos, con marketplaces como Linio monetizando insights para un EBITDA marginal del 25%. Sin embargo, regulaciones como la Ley de Protección de Datos (1581 de 2012) exigirán compliance, elevando barreras de entrada pero protegiendo contra riesgos éticos.
Financiamiento flexible: BNPL como impulsor de consumo inclusivo
Los modelos Buy Now, Pay Later (BNPL) y cuotas sin interés se consolidarán en 2026, capturando el 20% de transacciones e-commerce al ofrecer alternativas al crédito tradicional, con tasas efectivas por debajo del 1% mensual. En un país con penetración crediticia del 55%, este esquema ampliará el acceso para estratos medios y bajos, dinamizando el consumo en categorías como moda y electrónica, que representan el 40% de ventas digitales.
La CCCE proyecta un mercado BNPL de $10 billones, respaldado por alianzas entre bancos y fintechs como Addi y Klarna. Macroeconómicamente, esto mitiga presiones inflacionarias al diferir pagos, alineado con una inflación proyectada al 3% por el Banco de la República. Analistas financieros destacan un riesgo de sobreendeudamiento controlado al 5%, pero con potencial para elevar el ROA (retorno sobre activos) de plataformas en un 12%, atrayendo capital de venture capital estimado en US$300 millones.
Social commerce: Redes como canales de venta directa
El comercio social, vía Instagram, TikTok y WhatsApp, experimentará un boom en 2026, con ventas en vivo y catálogos integrados alcanzando el 30% del e-commerce total. Para mipymes, esta vía reduce costos de adquisición en un 50%, permitiendo alcance masivo sin publicidad tradicional, en un mercado donde el 70% de usuarios entre 18-34 años descubre productos en redes.
Esta tendencia capitaliza el 85% de penetración de smartphones en Colombia, generando un ecosistema de influencers y microtransacciones. Desde el punto de vista económico, impulsará el empleo digital, con 100.000 creadores de contenido monetizando ventas. Inversores podrían priorizar plataformas con API abiertas, proyectando un crecimiento del 35% en ingresos por comisiones, en un sector con múltiplos EV/Sales de 4x.
En conclusión, las tendencias delineadas por la CCCE para 2026 configuran un e-commerce más inclusivo y eficiente, contribuyendo al 3% del PIB con un valor agregado de $15 billones. María Fernanda Quiñones, presidenta ejecutiva de la CCCE, enfatiza: “Las empresas que adopten estas tendencias con visión estratégica no solo crecerán, sino que fortalecerán la economía digital”. Para stakeholders, este panorama sugiere portafolios diversificados en fintech y logística, con retornos ajustados por riesgo del 15%, en un horizonte de estabilidad macroeconómica.














