Washinton, 10 de noviembre de 2025. La Reserva Federal de Nueva York reportó que la deuda total de los hogares estadounidenses escaló a un máximo histórico de 18,59 billones de dólares en el tercer trimestre de 2025, un incremento de 197.000 millones de dólares respecto al período anterior. Este avance, impulsado principalmente por saldos en tarjetas de crédito y préstamos estudiantiles, contrasta con las expectativas de los minoristas, que anticipan un consumo festivo sin precedentes superior al billón de dólares para noviembre y diciembre. En un contexto de inflación moderada en el 2,4% anual y un desempleo estable en el 4,1%, según datos del Departamento de Trabajo, esta dualidad ilustra la resiliencia del consumo privado, que representa el 68% del PIB estadounidense, pese a presiones crediticias acumuladas.
Para analistas financieros, este panorama sugiere un equilibrio precario: mientras la deuda eleva riesgos de morosidad —con tasas de delinquency en tarjetas al 3,2%—, el gasto proyectado podría sostener un crecimiento del PIB en el 2,8% para el cuarto trimestre, alineado con estimaciones de la Reserva Federal. La gestión de estos flujos demanda vigilancia sobre indicadores como la capacidad de pago de los hogares, que se sitúa en el 80% de los ingresos disponibles, y el rol de las políticas monetarias en la estabilización de tasas de interés hipotecarias, actualmente en el 6,8%.
Composición y drivers de la deuda doméstica
El informe trimestral de la Reserva Federal desglosa la deuda en categorías clave: los préstamos estudiantiles alcanzaron 1,65 billones de dólares, un récord impulsado por la reanudación de pagos post-pandemia y un incremento del 1,2% intertrimestral, afectando a 43 millones de deudores con un saldo promedio de 38.000 dólares. Paralelamente, las tarjetas de crédito registraron un salto a 1,23 billones de dólares, con un alza de 24.000 millones —o el 2%—, reflejando un uso intensivo para cubrir gastos corrientes en un entorno de salarios reales estancados en el 1,5% de crecimiento anual.
Otros componentes, como hipotecas (12,44 billones de dólares) y préstamos automotrices (1,61 billones), mostraron incrementos moderados del 0,8% y 1,1%, respectivamente, beneficiados por tasas de refinanciamiento estables. La morosidad general se mantuvo en el 3,1%, pero subió al 8,4% en préstamos estudiantiles, señalando vulnerabilidades en segmentos de ingresos medios-bajos. Analíticamente, esta estructura crediticia —donde el 40% de la deuda es rotativa— expone a los hogares a ciclos de tasas variables, con un costo financiero anual estimado en 400.000 millones de dólares, equivalente al 1,5% del PIB.
Desde una perspectiva formativa, para inversionistas en consumo discrecional, la elevación de la deuda revolvente podría comprimir márgenes en el sector retail, donde el endeudamiento impulsa ventas cortoplacistas pero eleva defaults en un 15% durante recesiones, según modelos históricos del FMI.
Proyecciones de gasto navideño: optimismo minorista en un entorno mixto
A pesar de la carga crediticia, la National Retail Federation (NRF) proyecta que las ventas minoristas durante noviembre y diciembre de 2025 superarán por primera vez el billón de dólares, con un rango de 1,01 a 1,02 billones, un crecimiento del 3,7% al 4,2% respecto a los 976.100 millones de 2024. Esta expectativa, impulsada por un gasto per cápita de 890,49 dólares en regalos, alimentos y decoración, se basa en una confianza del consumidor en el 98,7 —el más alto desde julio—, según el Conference Board.
El canal online liderará con 253.400 millones de dólares, un 5,3% más que en 2024, según Adobe Analytics, favorecido por promociones tempranas y adopción de IA en personalización de compras. Sin embargo, encuestas de Deloitte revelan una contracción en el gasto promedio por hogar a 1.595 dólares, un 10% menos que en 2024, atribuible a presiones inflacionarias en bienes duraderos. S&P Global Ratings anticipa un crecimiento general del 4%, pero con cautela ante la incertidumbre electoral y aranceles propuestos.
Para el sector, este escenario dual —deuda récord versus consumo robusto— resalta la dependencia de financiamiento accesible: el 60% de las compras navideñas se pagan con crédito, elevando saldos en un 15% post-fiestas, per datos históricos de la Fed. Profesionales del retail deben priorizar estrategias de lealtad, como programas de recompensas, para mitigar riesgos de sobreendeudamiento.
Implicaciones macroeconómicas y riesgos estructurales
La convergencia de deuda elevada y gasto proyectado genera un multiplicador económico positivo: cada dólar consumido en retail genera 1,6 dólares en actividad secundaria, contribuyendo al 20% de las ventas anuales en noviembre-diciembre, según Avison Young. No obstante, el endeudamiento neto de los hogares —descontando activos— se sitúa en 14,5 billones de dólares, un 75% del PIB, presionando la capacidad de ahorro al 3,8% de los ingresos desechables.
En un ciclo de política monetaria con recortes de tasas esperados en diciembre —de 4,75% a 4,50%—, esta dinámica podría sostener el momentum consumista, pero expone vulnerabilidades: un aumento en morosidades podría elevar el costo de capital para emisores de tarjetas en 50 puntos base. Para inversionistas en ETFs de consumo (XLY), el gasto navideño ofrece un catalizador trimestral, pero la deuda estudiantil —con pagos reanudados afectando a millennials— podría desacelerar la formación de hogares y compras inmobiliarias en 2026.
Analíticamente, el contraste entre deuda y consumo ilustra la «ilusión de riqueza» en un mercado laboral con 160.000 empleos mensuales agregados. Recomendaciones formativas incluyen diversificación en portafolios con exposición a servicios esenciales, menos sensibles a ciclos crediticios.
En síntesis, el récord de 18,59 billones en deuda hogareña no frena el optimismo minorista por un billón en ventas navideñas, configurando un trimestre pivotal para la recuperación económica. Este equilibrio demanda políticas que fomenten inclusión financiera, asegurando que el crecimiento no se financie a costa de la estabilidad futura.














