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EPM optimiza servicio de acueducto en Valle de Aburrá

Foto: EPM- Empresas Públicas de Medellín (EPM) ejecuta un plan de modernización del sistema de acueducto en el Valle de Aburrá.

Medellín, 6 de noviembre de 2025. Empresas Públicas de Medellín (EPM) ejecuta un plan de modernización del sistema de acueducto en el Valle de Aburrá que incluye interrupciones programadas para conectar nuevas infraestructuras, realizar mantenimientos y reparar daños, garantizando una continuidad del servicio del 99,48%. Estas intervenciones, programadas en horarios de bajo consumo entre las 10:00 p.m. y las 4:00 a.m., minimizan impactos en los 1,4 millones de usuarios-clientes que abastece el sistema —equivalente a 3,6 millones de personas—.

En 2025, EPM destinó más de 600.000 millones de pesos a este rubro, dentro de un presupuesto de inversión total de 4,5 billones de pesos, posicionando al acueducto como pilar de la sostenibilidad urbana en una región que genera el 15% del PIB nacional y enfrenta presiones demográficas con un crecimiento poblacional anual del 1,2%.

Interrupciones programadas: Clave técnica para la resiliencia del sistema

El sistema de acueducto de EPM abarca 13 plantas de potabilización, 146 tanques de almacenamiento y más de 4.900 kilómetros de redes, una red que suministra 2,5 millones de metros cúbicos diarios de agua potable. Más del 60% de las tuberías primarias y secundarias han sido renovadas en la última década, respondiendo a obsolescencia —con edades superiores a 40 años en sectores clave— y al expansión urbana que demanda un 5% adicional de cobertura anual. Las interrupciones, definidas por criterios operativos como lavado de tanques o empalmes en redes principales, se limitan a ventanas de baja demanda para evitar sobrecargas, con una duración promedio de 4-6 horas y afectando al 2-3% de la red en cada evento.

Esta estrategia operativa no solo preserva la vida útil de la infraestructura, sino que reduce pérdidas por fugas —actualmente en el 20-25% del volumen suministrado— y optimiza costos de tratamiento, estimados en 150.000 millones de pesos anuales. En términos macroeconómicos, la continuidad del 99,48% mitiga riesgos productivos en industrias como manufactura y servicios, que representan el 70% del PIB del Valle de Aburrá, evitando pérdidas diarias de hasta 50.000 millones de pesos en cadenas de valor afectadas por cortes imprevistos.

Esquema informativo digital: Proactividad y georreferenciación para la transparencia

EPM implementa un ecosistema multicanal de notificaciones que integra tecnología de georreferenciación para alertas personalizadas vía SMS, WhatsApp (a través de Ema, el asistente virtual en el 302 3000 115) y llamadas automáticas para líneas fijas. Usuarios con datos actualizados —invitados a verificarlos en la línea 604 44 44 115, el sitio web o puntos presenciales— reciben avisos con 48 horas de antelación, detallando horarios, sectores y rangos de direcciones impactados. Ema, disponible 24/7, permite consultas proactivas por número de contrato, elevando la satisfacción del cliente en un 15% según métricas internas.

El micrositio renovado en www.epm.com.co ofrece explicaciones técnicas, beneficios de cada intervención, mapas interactivos de barrios afectados y material descargable como videos y esquemas para compartir vía WhatsApp. En interrupciones de alto impacto, se visualizan ubicaciones de carrotanques, asegurando distribución alternativa de agua potable. Este enfoque digital reduce quejas en un 20%, alineado con la transformación de EPM hacia una utility 4.0 que invierte 100.000 millones de pesos anuales en plataformas de atención inteligente.

Acompañamiento comunitario y extensión de servicios durante obras

Para interrupciones mayores, EPM despliega equipos de gestión ambiental y social que coordinan con líderes comunitarios para replicar información, distribuir carrotanques y verificar restablecimientos. Campañas educativas promueven el uso responsable del agua, fomentando una cultura de corresponsabilidad que ha reducido el consumo per cápita en un 5% en zonas intervenidas. Durante estos periodos, la línea 604 44 44 115 amplía horarios y las redes sociales refuerzan respuestas, con un tiempo de resolución promedio de 30 minutos.

Esta gestión integral no solo minimiza disrupciones, sino que genera externalidades positivas: en 2025, las intervenciones programadas han evitado 10.000 millones de pesos en reparaciones reactivas, optimizando el retorno sobre la inversión en infraestructura al 8-10% anual. Para inversores en utilities, EPM ejemplifica un modelo de bajo riesgo, con un EBITDA de 4,2 billones de pesos en 2024 y calificación AA+ local, respaldado por flujos estables de 2,5 millones de facturas mensuales.

Inversión estratégica y visión a 2044: Sostenibilidad para 4,5 millones de habitantes

La asignación de 600.000 millones de pesos en 2025 forma parte de un plan decenal que prioriza reposición de redes y ampliación de cobertura, respondiendo a un crecimiento demográfico que exige 500.000 metros cúbicos adicionales diarios para 2030. Con una visión al 2044, EPM proyecta abastecer a 4,5 millones de personas en el Valle de Aburrá y Oriente antioqueño, integrando soluciones de saneamiento y eficiencia hídrica que reduzcan pérdidas al 15% y eleven la cobertura universal al 100%.

Económicamente, esta modernización cataliza el desarrollo regional: el sector de servicios públicos genera el 3% del PIB antioqueño, atrayendo IED de 300 millones de dólares anuales en proyectos hídricos. Para el lector inversor, el enfoque en resiliencia operativa —con un ROIC del 12% en acueducto— ofrece cobertura contra volatilidades climáticas, como las sequías que costaron 50.000 millones de pesos en 2024. En un marco de transición energética, EPM alinea con bonos verdes que captaron 200.000 millones de pesos en 2025, proyectando un crecimiento del 4% en tarifas reguladas para 2026, sostenido por eficiencia y demanda creciente.

La estrategia de EPM no solo asegura calidad en el suministro, sino que posiciona al Valle de Aburrá como modelo de gestión hídrica sostenible, contribuyendo al objetivo nacional de soberanía alimentaria y productiva mediante un agua potable confiable que soporta el 20% de la industria regional.