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Banco de la República mantiene tasa de interés en 9,25% ante repunte inflacionario y dinamismo económico

Bogotá, 31 de octubre de 2025. La Junta Directiva del Banco de la República decidió por mayoría preservar la tasa de interés de política monetaria en 9,25%, en su séptima reunión del año, priorizando una postura cautelosa frente a la persistencia de presiones inflacionarias. Cuatro directores respaldaron la estabilidad, mientras dos abogaron por un recorte de 50 puntos base (pbs) y uno por 25 pbs. Esta determinación, que refleja un balance entre el repunte de la inflación total al 5,2% en septiembre —nivel idéntico al cierre de 2024— y un sólido dinamismo en la demanda interna, busca anclar expectativas y garantizar la convergencia hacia la meta del 3% en los próximos dos años.

El anuncio, emitido en un contexto de expectativas inflacionarias por encima del 3% —según encuestas y mercados de deuda pública—, subraya los riesgos de una desinflación incompleta. La inflación básica, excluida alimentos y regulados, se estancó en 4,8%, mientras el déficit comercial se amplió por importaciones crecientes frente a exportaciones minero-energéticas estancadas. Estas dinámicas, combinadas con condiciones financieras externas más holgadas por recortes de la Fed, configuran un entorno donde la política monetaria actúa como ancla para la estabilidad macroeconómica, en una economía proyectada a crecer 2,6% en 2025 según el consenso de analistas.

Presiones inflacionarias: Tercer repunte consecutivo eleva alerta

La inflación total escaló por tercer mes al 5,2% en septiembre, impulsada por componentes volátiles como alimentos y servicios regulados, que acumularon un 6,5% interanual. Este nivel, equivalente al fin de 2024, frustra la trayectoria de desinflación observada en el primer semestre, cuando la tasa cayó por debajo del 5%. La Junta enfatizó que las expectativas —extraídas de sondeos a analistas y rendimientos de TES— se ubican consistentemente sobre el 3%, con promedios del 5,4% para 2026, según datos del Banco.

Desde una perspectiva analítica, este estancamiento responde a la robustez de la demanda interna: el consumo privado y público, jalonados por remesas récord de 12.000 millones de dólares y transferencias fiscales, elevaron importaciones en un 12% trimestral, ampliando el déficit comercial a 2.500 millones de dólares. La inversión en maquinaria y obras civiles repuntó un 8%, pero la fortaleza del peso —en 3.900 por dólar— encarece exportaciones no tradicionales, que cayeron 3% en volumen pese a precios estables. Para el sector financiero, estas presiones implican yields de TES en 10% para 2027, un 50 bps por encima de julio, reflejando primas de riesgo inflacionarias que podrían erosionar el crédito al consumo en 0,5 puntos del PIB si no se moderan.

La decisión mayoritaria —con disidencias que argumentan holgura externa— prioriza la credibilidad: recortes prematuros podrían desanclar expectativas, como ocurrió en 2022 cuando la TD superó el 10%. En contraste, la estabilidad en 9,25% alinea con el ciclo global, donde la Fed recortó 50 pbs esta semana, pero mantiene tasas en 4,75-5%.

Dinamismo económico: Demanda interna como motor, con riesgos externos

Los indicadores de actividad confirman un repunte en la demanda interna, liderado por consumo privado (+4% trimestral) y público, que representa el 28% del PIB en 2025. La inversión en equipo y civiles creció 6%, impulsada por obras de infraestructura que inyectaron 1,2 billones de pesos vía concesiones, según el DNP. Este vigor, que eleva la TO nacional al 58,7%, contrasta con la TD histórica mínima del 8,2% reportada hoy por el DANE, con 714.000 ocupados adicionales.

Sin embargo, la Junta identificó riesgos: el déficit comercial se ensanchó por importaciones de bienes de capital (+15%), mientras exportaciones minero-energéticas —60% del total— cayeron 5% en volumen por precios globales estables pero demanda asiática débil. Condiciones financieras externas holgadas —con diferenciales EMBI en 190 bps— facilitan flujos, pero volatilidades geopolíticas, como tensiones EE.UU.-China resueltas parcialmente con aranceles del 10%, podrían revertir esto.

Analíticamente, este equilibrio sugiere un potencial de PIB del 2,8% si la demanda se modera, pero con sesgos alcistas por gasto público (proyectado en 28% del PIB). Para inversionistas, la tasa invariante reduce primas en bonos corporativos a 200 bps, atrayendo 500.000 millones en crédito privado, aunque eleva costos de fondeo para PYMES en 1 p.p.

Futuros movimientos: Dependientes de inflación y riesgos balanceados

La Junta reitera que ajustes futuros responderán a la evolución de la inflación y expectativas, la actividad económica y balances de riesgos. La estabilidad en 9,25% —con votación dividida— refleja prudencia: en un año de elecciones y reformas, ancla la convergencia inflacionaria, proyectada al 3% para 2027 si se materializa.

En síntesis, la decisión mayoritaria prioriza contención inflacionaria en un entorno de demanda vigorosa, con TD récord y exportaciones estancadas. Futuros recortes dependerán de datos de octubre —inflación mensual del 0,09% per Itaú—, asegurando un aterrizaje suave hacia el 2,8% de crecimiento en 2026.