Medellín, 21 de octubre de 2025. David Escobar Arango, director general de Comfama, publicó una carta abierta en la que ofrece disculpas por la controversia generada por la programación de un evento cultural denominado «Congreso de Brujería», realizado en septiembre de 2025. La polémica, que surgió en redes sociales por motivos religiosos y escaló a un debate sobre el uso de recursos de las cajas de compensación familiar, motivó la reflexión de Escobar sobre el lenguaje, la cultura y la misión de estas entidades.
En la carta, dirigida a la opinión pública, Escobar Arango reconoce que términos como «brujería», «brujas» y «amuletos» –aunque con acepciones positivas en contextos de naturaleza y espiritualidad– generaron polarización en sectores donde se asocian con «maldad y daño a las personas». «Un proyecto cultural como el nuestro, que busca que los colombianos nos reconozcemos en la diferencia, no tendría que usar palabras que dividen y polarizan de esta manera», escribió. Propuso que el encuentro podría haberse denominado «Espiritualidad, naturaleza y ancestralidad», alineado con los temas tratados.
El director aclaró que el evento no promovió «nada que ver con la maldad», sino un espacio de diálogo pacífico. Los asistentes participaron en actividades que incluyeron música del Pacífico, interpretaciones de cantautores y el coro polifónico de Medellín con piezas sacras. Los temas abordados abarcaron la cocina como ritual, la conexión de las mujeres con la naturaleza, la «magia» del lenguaje, prácticas espirituales afrocolombianas e indígenas, y rituales culturales para celebrar hitos vitales.
Reflexión sobre cultura y confianza en una sociedad polarizada
Escobar Arango extendió su mensaje a una reflexión sobre el rol de la cultura en la construcción de confianza social. Citando la Encuesta Mundial de Valores, señaló un «profundo déficit de confianza» en Colombia, donde la desconfianza hacia extraños, personas de otras religiones e instituciones públicas alcanza niveles elevados. Para contrarrestarlo, defendió proyectos culturales que exponen a la población a «ideas, saberes y artes de todos los rincones del mundo».
El director cuestionó la polarización desatada en redes, donde se usaron términos como «herejes demoníacos» y «camanduleros retrógrados». «Propongo que este incidente sea una oportunidad para reflexionar sobre el trato mutuo», escribió, enfatizando que la cultura debe unir en lugar de dividir.
Reafirmación del sistema de compensación familiar y el impacto de Comfama
En la parte final de la carta, Escobar Arango reafirmó la importancia del sistema de compensación familiar como «uno de los mayores derechos conquistados por los trabajadores colombianos». Describió a las cajas como instituciones privadas sin ánimo de lucro, con gobiernos paritarios que combinan el impacto social del sector público con la eficiencia del privado.
Comfama, bajo su dirección, se posiciona como la entidad líder en el país con el mayor número de empleadores afiliados y la tercera en afiliados y aportes. Atendió a más de 4,3 millones de personas en el último año con programas que incluyen salud, educación, recreación y apoyo rural. Escobar Arango aseguró que la caja es vigilada por la Superintendencia del Subsidio Familiar y la Contraloría General de la República, entidades que «no han encontrado corrupción ni despilfarro».
El director agradeció a los críticos por permitir el aprendizaje y a los colegas de Comfama por su labor diaria. «Las disculpas son el primer paso para reconocer errores y aprender de ellos», concluyó.
La carta abierta se publica en el portal oficial de Comfama y responde a una controversia que generó más de 5.000 menciones en redes sociales durante la semana pasada, según herramientas de monitoreo como Brandwatch. El evento «Congreso de Brujería» formaba parte de la programación cultural de Comfama, enfocada en diversidad y ancestralidad, y contó con la participación de alrededor de 200 asistentes.
El sistema de compensación familiar, regulado por la Ley 21 de 1982, administra subsidios para trabajadores de estratos bajos, con un fondo nacional que supera los 2 billones de pesos anuales. Comfama, fundada en 1952, opera en Antioquia y reportó ingresos por 1,5 billones de pesos en 2024, destinando el 60% a programas sociales.














