Medellín, 20 de octubre de 2025. El sector bananero de Colombia enfrenta un panorama de incertidumbre ante la posibilidad de que el Gobierno de Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, mantenga o endurezca aranceles a las importaciones agrícolas latinoamericanas, una medida que podría impactar directamente el 15% de las exportaciones nacionales del producto. Emerson Aguirre Medina, presidente de la Asociación de Bananeros de Colombia (AUGURA), emitió un llamado a la calma y a la sensatez, instando al Gobierno nacional a activar de inmediato los canales diplomáticos para mitigar el riesgo, en lugar de recurrir a respuestas impulsivas en redes sociales o diplomacia pública.
La declaración de Aguirre Medina se produce en un contexto de tensiones comerciales renovadas, tras la imposición en abril de 2025 de un arancel general del 10% a productos de Colombia, Argentina, Brasil y Chile, anunciada por Trump como parte de su política proteccionista para equilibrar la balanza comercial estadounidense.
Un mercado que mueve miles de millones de dólares
Aunque una orden ejecutiva emitida en septiembre de ese año abrió la puerta a la eliminación de ese arancel para bienes no producidos en EE.UU. –como el banano, café, flores y oro–, la incertidumbre persiste debido a la falta de claridad en su implementación y a recientes declaraciones del presidente Trump sobre posibles incrementos adicionales a importaciones de la región, en respuesta a disputas migratorias y de seguridad fronteriza.
Según datos de la Asociación Nacional de Exportadores de Colombia (Analdex), EE.UU. absorbe el 15% del banano colombiano exportado, equivalente a 17 millones de cajas de 20 kilos cada una, o más de 340.000 toneladas métricas anuales, un volumen que representa ingresos por cerca de 1.200 millones de dólares y sostiene directamente a 45.000 empleos en el Urabá antioqueño y la Costa Caribe.
El impacto potencial en la cadena de valor bananera
La vulnerabilidad del sector radica en su dependencia de mercados maduros como el estadounidense, donde el banano colombiano compite con proveedores como Ecuador y Costa Rica. Redirigir ese volumen a otros destinos –como la Unión Europea, que ya representa el 50% de las exportaciones, o Asia, con un crecimiento del 8% anual– no es viable a corto plazo. «No es fácil de la noche a la mañana ubicarlas en otro punto del mundo, en otro país, en otro mercado», enfatizó Aguirre Medina en su intervención, recordando que el banano es un producto perecedero con ciclos de cosecha de 9 meses y logística refrigerada que demanda planificación de al menos seis meses. Un arancel sostenido del 10% podría elevar los costos en un 12% para los importadores estadounidenses, potencialmente reduciendo la demanda en un 20%, según estimaciones de AUGURA basadas en modelos econométricos similares a los aplicados durante la guerra comercial de 2018-2019.
El presidente de AUGURA, quien asumió el cargo en 2023 con una trayectoria de más de 13 años en la gestión gremial, subrayó el rol del sector privado en la solución: «Nosotros, como sector empresarial, estamos listos para apoyar al Gobierno en esa casa a través de los canales diplomáticos, porque no podemos olvidar que está detrás de un arancel que está detrás de un producto».
Oferta de colaboración
Esta oferta de colaboración se alinea con las acciones que AUGURA ha tomado desde abril, cuando inició diálogos directos con compradores estadounidenses como Chiquita y Dole para absorber parte del impacto del arancel inicial, logrando compromisos preliminares que estabilizaron el 70% de los volúmenes afectados.
El gremio, que representa a 1.200 productores en siete departamentos y genera un PIB regional de 2.500 millones de dólares, ha invertido en diversificación desde 2020, incrementando envíos a China en un 25% y a la UE en un 10%. Sin embargo, la incertidumbre actual amenaza con revertir estos avances: en septiembre de 2025, las exportaciones bananeras cayeron un 3% interanual, atribuible en parte a la volatilidad tarifaria.
Respuesta gubernamental y panorama diplomático
El Gobierno colombiano, a través del MinCIT y la Cancillería, ha respondido con una estrategia multifacética. En abril, el presidente Gustavo Petro anunció negociaciones bilaterales para eximir al banano del arancel del 10%, argumentando su estatus como producto no competidor en el mercado estadounidense –donde Colombia suministra el 60% del banano fresco consumido–. La orden ejecutiva de Trump en septiembre generó optimismo temporal, al clasificar al banano como «bien esencial no sustituible», pero declaraciones recientes del mandatario –incluyendo amenazas de aranceles del 25% a «países que no cooperen en migración»– han reavivado las alarmas. Fuentes diplomáticas consultadas por este medio indican que una delegación técnica viajará a Washington la próxima semana para formalizar exenciones, con apoyo de la embajada colombiana y lobistas del sector agroexportador.
AUGURA, fundada en 1965 como la principal voz del banano colombiano, ha escalado su lobby internacional: en la Fruit Attraction de Madrid (septiembre 2025), sus representantes abogaron por un frente unido latinoamericano contra proteccionismos. «Estamos hablando de diecisiete millones de cajas… que no es fácil de la noche a la mañana ubicarlas», reiteró Aguirre Medina, destacando que un desvío abrupto podría generar pérdidas de 300 millones de dólares en la cadena de valor, afectando desde jornaleros hasta transportadores.
Llamado a la sensatez en tiempos de redes sociales
En su mensaje, Aguirre Medina también advirtió contra la «diplomacia de Twitter», un eco de las tensiones pasadas entre Petro y Trump en 2024, cuando tuits presidenciales escalaron disputas comerciales. «Un llamado a la calma, a la sensatez de alejarnos de la diplomacia, de las redes sociales y activar de manera inmediata todos los canales diplomáticos», precisó, alineándose con la postura de AnalDex, que estima un riesgo de 5% en el PIB agroexportador si los aranceles se endurecen al 15%.
La incertidumbre persiste, pero el mensaje de AUGURA es claro: priorizar el diálogo sobre el ruido. Colombia, como cuarto exportador mundial de banano, no puede permitirse otro frente comercial abierto.














