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La venta de Tigo-UNE avanza: Superintendencia Financiera autoriza la inscripción de acciones

En la imagen se ve la fachada de una sede de Tigo.

Medellin, 8 de octubre de 2025. La Superintendencia Financiera de Colombia dio o un paso decisivo en el proceso de enajenación de activos de Empresas Públicas de Medellín (EPM). Mediante la Resolución 1846 del 3 de octubre de 2025, autorizó la inscripción temporal de las acciones de UNE en el Registro Nacional de Valores y Emisores (RNVE). El trámite se ejecutorió este martes 8 de octubre, tras la renuncia de los apoderados de EPM a cualquier recurso de apelación. Esta aprobación marca un avance clave hacia la venta del 50% que EPM posee en Tigo-UNE, una operación valorada en $2,1 billones.

El anuncio, comunicado como información relevante al mercado, permite retomar el procedimiento establecido en la Ley 226 de 1995. En los próximos días, EPM publicará un aviso de oferta dirigido inicialmente a los «destinatarios de condiciones especiales», como sindicatos y entidades del sector solidario. Si no prospera esta etapa, las acciones pasarán a una oferta pública general, con proyecciones para inicios de 2026. Solo en una tercera fase podría intervenir Millicom, el accionista controlante con el 49,8% restante, ejerciendo su derecho de preferencia.

Este hito llega después de meses de expectación. El 1 de julio, la Junta Directiva de EPM aprobó la transacción, fijando un precio de $418.741 por acción. Una cifra que superó las estimaciones iniciales de $1,5 billones y que, según fuentes cercanas, refleja un mercado favorable para las telecomunicaciones en Colombia.

Un proceso regulado en tres etapas claras

El esquema de venta está diseñado con precisión, priorizando la transparencia y la protección del patrimonio público. Federico Gutiérrez, alcalde de Medellín y presidente de la Junta de EPM, detalló recientemente que el itinerario se divide en fases bien definidas. «Todo este proceso podría extenderse hasta el primer semestre de 2026», precisó, enfatizando el compromiso con la amplia publicidad y la libre concurrencia.

En la primera etapa, los destinatarios privilegiados tendrán la oportunidad de adquirir las acciones bajo condiciones favorables. Le sigue la segunda, abierta al público general: personas naturales o jurídicas que cumplan con los requisitos del reglamento, cuya publicación EPM adelanta para los primeros meses del próximo año. «Es importante aclarar que, en cumplimiento de los principios de amplia publicidad y libre concurrencia que salvaguardan el patrimonio público, EPM publicará los reglamentos que detallarán las condiciones de cada etapa, los respectivos avisos y la información relevante que pueda tener incidencia en el proceso», se lee en el comunicado oficial de la empresa.

Si ninguna de estas rondas resulta exitosa, entra en juego la tercera fase. Aquí, el Acuerdo de Accionistas y los Estatutos de UNE EPM Telecomunicaciones S.A. otorgan un derecho de preferencia a los accionistas controlantes. Millicom, como socio mayoritario, podría entonces adquirir directamente el paquete de EPM. De no ejercerlo, una cláusula de protección al patrimonio público –vigente hasta el 31 de diciembre de 2026– permite a EPM ofrecer la totalidad de las acciones de ambos en un solo bloque. Una salvaguarda que asegura no dejar el activo varado en el mercado.

Gutiérrez resaltó el contexto positivo de la valoración: «Si hubiéramos presentado un escenario con una valoración por debajo de lo que incluso dicen los libros, sería una situación muy diferente. Inicialmente se pensaba que estaba por encima de los $1,5 billones y hoy estamos hablando de $2,1 billones». Palabras que subrayan no solo el éxito de la tasación, sino la solidez de Tigo-UNE como filial estratégica de EPM.

Contexto: de la aprobación municipal a la expectativa del mercado

El proceso no nació ayer. El Concejo de Medellín dio luz verde a la enajenación hace meses, respondiendo a la necesidad de EPM de optimizar recursos. La empresa, pilar de servicios públicos en la región, enfrenta retos en infraestructura de agua y energía que demandan inversión fresca. Vender el 50% en Tigo-UNE –un jugador clave en fibra óptica y datos móviles– libera capital sin ceder el control total de inmediato.

Millicom, con su experiencia global en telecomunicaciones, ha sido el nombre que más suena en los pasillos. Como accionista mayoritario, su entrada en la tercera etapa podría consolidar Tigo-UNE bajo un mando unificado, impulsando expansiones en 5G o cobertura rural. Sin embargo, la ley impone barreras: no hay accesos directos para evitar favoritismos. «El proceso comprende tres etapas, pero es en la tercera en la que Millicom podría comprar esa participación», confirmó Gutiérrez.

Para el sector, esto implica estabilidad. Colombia, con un mercado de telecomunicaciones en crecimiento, ve en transacciones como esta una señal de madurez. Pero también genera debate: ¿se diluirá la influencia local en una filial tan vital? EPM insiste en que no. La inscripción en el RNVE, temporal pero efectiva, es el aval regulatorio que despeja dudas y acelera el tablero.

Implicaciones para EPM y el panorama nacional

Más allá de los números, esta operación toca fibras sensibles. Los $2,1 billones podrían inyectar vitalidad a proyectos clave de EPM, desde represas hasta redes de distribución. En un año marcado por volatilidades económicas –inflación contenida, pero con presiones fiscales–, Medellín posiciona su empresa pública como agente astuto en el tablero financiero.

El gerente de EPM, John Maya, ha defendido la movida como estratégica: un equilibrio entre desinversión selectiva y preservación de valor. Y el mercado responde con cautela optimista. Analistas consultados ven potencial en la oferta pública, donde inversionistas locales o regionales podrían sorprender.

No obstante, el reloj corre. Con la cláusula de protección hasta fin de 2026, EPM tiene margen, pero no infinito. La Superfinanciera, con su resolución, ha quitado un obstáculo clave. Ahora, el foco está en los avisos venideros y en cómo se despliegan las etapas.