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Postobón y Colombina unen dos íconos para crear el cruce de sabores del año

En la imagen se ve un bombom bum y una lata de gaseosa manzana postobón

Medellín, 2 de octubre de 2025 – En un movimiento que fusiona nostalgia con innovación, Colombina y Postobón lanzaron este miércoles una colaboración inédita que cruza fronteras de sabor y empaque. Por primera vez, la chupeta con chicle más emblemática de Colombia, Bon Bon Bum, se transforma en una gaseosa de fresa, mientras que el clásico refresco Manzana Postobón invade el mundo de los dulces con una lollipop rosada. Esta edición limitada, disponible desde ayer en supermercados y tiendas de barrio, no solo promete agotarse rápido, sino que reaviva el debate sobre cómo las marcas icónicas impulsan la economía del consumo masivo en un país donde los sabores definen identidades.

El lanzamiento, anunciado en un evento virtual que congregó a influencers y prensa especializada, representa más que un capricho comercial: es una jugada estratégica en un mercado de bebidas y confites valorado en más de 5 billones de pesos anuales, donde la competencia por el bolsillo del consumidor es feroz. Con el PIB colombiano proyectado a crecer apenas un 2,5% este año según el Banco de la República, iniciativas como esta buscan capturar no solo ventas, sino lealtad emocional en tiempos de inflación y austeridad.

Íconos culturales en colisión dulce

Bon Bon Bum y Manzana Postobón no son solo productos; son reliquias de la infancia colombiana. La chupeta, lanzada por Colombina en 1970, ha vendido miles de millones de unidades y se erige como líder indiscutible en el segmento de confites duros, con un market share superior al 60%. Postobón, por su parte, fundado en 1904 en Girardot, domina el 40% del mercado de gaseosas no cola, con Manzana como su estrella desde los años 50, evocando tardes de rumba y parrilladas familiares.

«¡Todos crecimos con el sabor del Bon Bon Bum pero nunca imaginamos podérnoslo tomar!», exclamó César Caicedo, presidente de Colombina, en el anuncio oficial. Esta unión, gestada en seis meses de pruebas sensoriales y ajustes de fórmula, mantiene la esencia: el Bon Bon Bum de manzana conserva el chicle explosivo y un color rosa vibrante que grita diversión, mientras la gaseosa Postobón Bon Bon Bum fresa replica el dulzor ácido de la chupeta original en burbujas efervescentes.

La VP de Mercadeo de Postobón, Lina María Ocampo Jaramillo, lo resumió así: «Nuestro propósito es crear experiencias que nos lleven a recuerdos imborrables. Esta colaboración une dos marcas queridas para disfrutar al máximo lo que somos como colombianos». El resultado: productos a precios accesibles –la chupeta a 1.500 pesos y la gaseosa a 3.000– que ya se venden en cadenas como Éxito, Olímpica y Oxxo, además de distribuidores locales.

De la idea a los anaqueles: seis meses de alquimia gastronómica

La génesis de esta alianza surgió de una premisa simple pero ambiciosa: ¿qué pasaría si dos gigantes del agroindustrial colombiano, ambos con raíces en el Valle del Cauca, compartieran fórmulas secretas? Equipos de I+D de ambas firmas –Colombina, con su planta de galletas en el Cauca certificada Basura Cero, y Postobón, con capacidad para embotellar 1,2 millones de unidades diarias– trabajaron codo a codo para equilibrar azúcares, aromas y texturas.

«No queríamos diluir identidades; queríamos amplificarlas», explicó un fuente cercana al desarrollo, que pidió anonimato. Pruebas con focus groups en Medellín y Cali revelaron que el 85% de los participantes revivían memorias de infancia al primer sorbo o mordida. Esta meticulosidad no es casual: Colombina, octava empresa de alimentos más sostenible del mundo según S&P Global 2025, invierte el 3% de sus ingresos en innovación, mientras Postobón apuesta por expansiones como su planta solar en el Tolima.

Pero la sorpresa no para ahí. Como cereza del pastel –o mejor, gomita del refresco–, las Gomas Grissly de Colombina ahora incorporan sabores Postobón: manzana, uva y naranja, moldeadas como botellitas icónicas para «morder, estirar y espichar», en palabras de los creadores. Estas gomitas, ya en anaqueles, extienden la colaboración a un segmento infantil que mueve 500 millones de pesos mensuales.

Un legado de sabor en tiempos de cambio

Esta alianza trasciende lo efímero. Colombina, con 95 años de historia y presencia en 70 países, y Postobón, el embotellador más grande de Sudamérica, comparten valores de «cercanía y espontaneidad» que han forjado su dominio. En un 2025 marcado por reformas tributarias que encarecen insumos –el azúcar subió 12% interanual–, esta movida no solo diversifica portafolios, sino que inyecta optimismo a una industria que genera 150.000 empleos directos.

Caicedo lo cierra con poesía: «Es una celebración de lo que somos: un país creativo, alegre y con sabores que marcan generaciones». Para los colombianos, es un recordatorio: en la dulzura de lo cotidiano, hay espacio para lo inolvidable. Si el FOMO (fear of missing out) ya acecha, corra a su tienda más cercana; la edición limitada no espera.