Cartagena, 2 de octubre de 2025 – En un emotivo cierre de ciclo durante el Congreso Nacional de Cámaras de Comercio, que se celebra hoy y mañana en la heroica ciudad de Cartagena, Julián Domínguez, presidente de Confecámaras por 15 años, se despidió de su cargo. Con una decisión propia que marca el fin de una era transformadora, Domínguez dejó un legado de modernización y cohesión en el sistema cameral colombiano, en medio de aplausos y reconocimientos que subrayan su impacto en la economía nacional.
El evento, bajo el lema «Nada nos detiene», reunió a líderes empresariales, autoridades y expertos para debatir los retos del sector en un contexto de incertidumbre global y local. Pero el foco principal fue el adiós de Domínguez, un abogado y economista vallecaucano cuya gestión convirtió a Confecámaras en un pilar de la competitividad regional.
Un discurso cargado de reflexión y gratitud
Domínguez abrió su intervención con una frase que resonó en el auditorio: «Con ocasión de mi cumpleaños compartí una reflexión que cada vez cobra más sentido: lo importante no es sumar años a la vida, sino vida a los años». Estas palabras, pronunciadas con la voz quebrada por la emoción, encapsularon no solo su salida personal, sino una filosofía que guió su liderazgo: priorizar el impacto duradero sobre el mero paso del tiempo.
En su alocución, el saliente presidente recordó cómo incorporó el concepto de «movilidad empresarial» al debate nacional. «Entendemos mejor a las empresas en su dinámica, no como entes estáticos en el tiempo», explicó, destacando cómo esta perspectiva ayudó a las pymes y grandes corporaciones a navegar crisis como la pandemia y la inflación postconflicto. Su visión, forjada en el Valle del Cauca, se remontaba a las raíces familiares: «Las Cámaras han hecho parte de mi historia desde siempre. Cuando mi abuelo y otros pioneros en la Cámara de Comercio de Buga soñaron abrirle a Colombia su salida al Pacífico. Ese sueño se convirtió en realidad, transformando al Valle del Cauca en el Valle del Pacífico y conectándolo con la cuenca comercial más importante del mundo».
Ese «espíritu visionario», como lo llamó Domínguez, fue el motor de alianzas público-privadas en épocas oscuras, como el auge del narcotráfico en los 80 y 90. «Trabajamos en una estrategia que transformó el país en un momento decisivo», rememoró, aludiendo a iniciativas que blindaron la inversión extranjera y fomentaron la legalidad económica.
La «Caja de Herramientas»: detonante de un nuevo modelo de desarrollo
Uno de los pilares de su gestión fue la creación de la «Caja de Herramientas», un marco estratégico para impulsar un modelo de desarrollo inclusivo. De esta iniciativa surgieron proyectos emblemáticos que hoy definen la agenda regional. El Centro de Eventos Valle del Pacífico, por ejemplo, no solo revitalizó la infraestructura del suroccidente colombiano, sino que posicionó a Cali como sede de la COP16 en 2024, atrayendo miles de delegados y millones en inversión verde.
Domínguez también resaltó Invest Pacífico, la agencia de promoción de inversiones que, bajo su impulso, atrajo más de 250 multinacionales a la región. «Hoy, el Valle del Cauca no solo exporta café y azúcar, sino innovación y talento global», afirmó. Esta entidad, articulada con una bancaba parlamentaria regional, logró proyectar una agenda común que influyó en políticas nacionales, desde incentivos fiscales hasta corredores logísticos.
En el ámbito nacional, su liderazgo impulsó la «Red Cameral» como plataforma para corregir asimetrías profundas en el sistema. «Logramos que más del 89% de las acciones de la Confederación se realicen en beneficio de las cámaras con menores ingresos», detalló. Para ello, fue clave construir una nueva institucionalidad, modernizando la gobernanza con la Ley 1727 de 2014, impulsada junto al entonces superintendente Pablo Felipe Robledo. «Entronizamos principios de buen gobierno en la ley, no en estatutos volátiles, inspirando confianza desde el conocimiento local y el liderazgo colectivo», enfatizó.
Esta reforma no fue solo administrativa: fortaleció la resiliencia del gremio ante reformas tributarias y regulatorias que han tensionado al sector privado. En un guiño al presente, Domínguez vinculó el lema del congreso –»Nada nos detiene»– a la tenacidad del empresariado colombiano, que resiste burocracia, inseguridad y volatilidad cambiaria para generar empleo y crecimiento.
Reconocimientos que sellan un legado imborrable
Antes de su discurso, el auditorio ovacionó a Domínguez con dos distinciones de alto calibre. El Congreso de la República le otorgó la Orden de la Democracia Simón Bolívar en el grado de Cruz Gran Caballero, un homenaje a su rol en la consolidación institucional del país. Seguidamente, Lina Vélez, presidenta de la Cámara de Comercio de Medellín, le impuso la Medalla al Mérito Cameral en nombre de Confecámaras, reconociendo «un liderazgo que unió regiones y visiones».
Estos galardones no son meros formalismos: reflejan un impacto cuantificable. Bajo Domínguez, el patrimonio de Confecámaras creció cinco veces, alcanzando excedentes de $1.279 millones que atestiguan una salud financiera envidiable. «Entrega una Confederación sólida y fortalecida», resumió, en un mensaje de optimismo para su sucesor.
Nicolás Botero: el relevo con experiencia en lo público y lo privado
La transición es inminente. Domínguez confirmó que Nicolás Botero, actual líder de Fedeseguiridad hasta hace poco, asumirá la presidencia. Abogado y politólogo con especialización en Derecho de los Negocios Internacionales de la Universidad de los Andes, Botero trae una trayectoria diversa: viceministro de Justicia en funciones, asesor presidencial y director de proyectos en infraestructura, servicios públicos y agroindustria.
Su expertise en relacionamiento institucional y defensa jurídica del Estado lo posiciona como un puente ideal entre el sector privado y el gobierno de Gustavo Petro, marcado por tensiones en temas como la reforma tributaria y la transición energética. «Botero hereda no solo una organización, sino un movimiento que prioriza la movilidad y la cohesión», comentó un analista presente en el congreso.
En un panorama donde el PIB colombiano crece por debajo del potencial –proyectado en 2,5% para 2025 según el Banco de la República–, el nuevo liderazgo de Confecámaras enfrentará retos como la digitalización acelerada y la atracción de inversión extranjera directa, que cayó 15% en 2024 por incertidumbre regulatoria. Domínguez, en su cierre, dejó una invitación: «Sigamos sumando vida a los años de nuestras empresas y de Colombia».
Este adiós no es un punto final, sino un capítulo que inspira. En Cartagena, bajo el sol caribeño, el gremio cameral mira al futuro con la misma visión que Domínguez sembró hace 15 años.














