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China es ahora el principal mercado de KFC a nivel mundial

En la imagen se ve una fachada del restaurante KFC

En un giro inesperado para una marca nacida en el corazón de Kentucky, Estados Unidos, bajo la icónica figura del Coronel Sanders, China se ha coronado como el epicentro global de KFC. Con más de 10.000 locales, el gigante asiático no solo duplica la presencia de la cadena en su país de origen, sino que representa un caso de estudio sobre cómo una empresa extranjera puede transformarse en un fenómeno cultural. Según un análisis de Statista, a finales de 2023 China albergaba 9.917 restaurantes KFC, frente a los 3.890 de Estados Unidos. En 2024, la apertura del local número 10.000 en Hangzhou marcó un hito que consolida a China como el motor de crecimiento de la franquicia, contribuyendo con cerca del 12% de las ventas globales.

¿Cómo logró KFC no solo penetrar, sino dominar un mercado tan complejo como el chino? La respuesta combina adaptación estratégica, timing impecable y una comprensión profunda de los gustos y hábitos locales.

Adaptación al paladar chino: Más allá del pollo frito

El éxito de KFC en China no se explica solo por su emblemático pollo frito. La clave, según Business Insider, radica en la adaptación del menú a las preferencias locales. Mientras en Estados Unidos la oferta se centra en combos clásicos de pollo, puré y biscuits, en China KFC ha incorporado platos como tartaletas de huevo, arroz congee, burritos para el desayuno e incluso opciones de té de burbujas. Esta flexibilidad ha permitido que la cadena se integre en la rutina diaria de los consumidores chinos, desde desayunos rápidos hasta cenas familiares.

Warren Liu, exejecutivo de KFC en China, destaca un factor cultural crucial: “A los chinos les gusta más el pollo frente a otro tipo de carnes”. Esta preferencia, combinada con una estrategia de localización, permitió a KFC posicionarse como una opción atractiva frente a competidores como McDonald’s, que llegó al mercado chino más tarde. Platos como el “Dragon Twister” (un wrap con pollo y sabores asiáticos) o el pollo picante adaptado a los gustos regionales de Sichuan han resonado con el público, convirtiendo a KFC en una experiencia culinaria más allá de la comida rápida.

Una entrada temprana y una imagen de modernidad

KFC fue pionera al convertirse en la primera cadena de comida rápida estadounidense en abrir un restaurante en China en 1987, cerca de la plaza de Tiananmén en Pekín. Esta ventaja de ser el “primero en llegar” le permitió construir una base sólida antes de que rivales como McDonald’s o Burger King consolidaran su presencia. En una época en que China comenzaba a abrirse al mundo, KFC no solo ofrecía comida, sino una experiencia de modernidad y occidentalización que atraía a una clase media emergente.

A diferencia de su percepción en Estados Unidos, donde KFC es visto como una opción económica, en China la marca proyecta una imagen de exclusividad y sofisticación. Los restaurantes suelen ser más amplios, con diseños modernos y tecnología como quioscos digitales para pedidos, lo que refuerza su atractivo entre los jóvenes urbanos. Según Statista, el 40% de los locales en China se han abierto desde 2019, reflejando una expansión agresiva impulsada por la demanda de consumidores que ven en KFC un símbolo de estatus y conveniencia.

Crecimiento explosivo y desafíos futuros

La velocidad de expansión de KFC en China es asombrosa. En cinco años, la cadena sumó casi 4.000 locales, un ritmo que contrasta con el crecimiento más lento en mercados saturados como Estados Unidos. Yum! Brands, la empresa matriz de KFC, ha priorizado China como su mercado estrella, con inversiones significativas en infraestructura y marketing. En 2023, las ventas en China representaron el 12% del total global de KFC, un porcentaje que podría crecer a medida que la urbanización y el poder adquisitivo en ciudades de segundo y tercer nivel sigan aumentando.

Sin embargo, el dominio de KFC no está exento de retos. La competencia local, como la cadena Dicos, y la creciente popularidad de opciones de comida rápida asiática plantean amenazas. Además, la sensibilidad a los precios en un mercado donde los costos operativos (como alquileres y mano de obra) están en alza exige que KFC mantenga un equilibrio entre calidad y accesibilidad. Las tensiones geopolíticas también podrían complicar la percepción de marcas extranjeras en China, aunque KFC ha logrado sortear estos riesgos gracias a su fuerte arraigo cultural.

Un modelo a replicar

El caso de KFC en China es un ejemplo paradigmático de cómo una marca global puede triunfar al adaptarse a las dinámicas locales. Su estrategia no solo se basa en ofrecer un producto universal, sino en reinterpretarlo para que resuene con los valores y hábitos del consumidor. Desde menús personalizados hasta una experiencia de marca que combina modernidad con accesibilidad, KFC ha transformado el pollo frito en un ícono cultural chino.

A medida que China sigue urbanizándose y su clase media crece, KFC está bien posicionada para mantener su liderazgo. Sin embargo, su éxito también plantea preguntas para otras multinacionales: ¿cómo replicar este modelo en mercados igualmente complejos? Para KFC, el futuro parece tan dorado como su pollo frito, pero la clave será seguir evolucionando sin perder el sabor que conquistó a millones.