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Radicada la reforma tributaria que busca recaudar $26,3 billones

El Ministerio de Hacienda radicó este lunes ante la Cámara de Representantes un proyecto de reforma tributaria por $26,3 billones.

Bogotá, 1 de septiembre de 2025 – El Ministerio de Hacienda de Colombia radicó este lunes ante la Cámara de Representantes un proyecto de reforma tributaria que busca recaudar $26,3 billones para financiar el Presupuesto General de la Nación de 2026 y garantizar la estabilidad fiscal hasta 2028. A pesar de la ausencia del secretario de la corporación, el ministro Germán Ávila presentó la iniciativa, calificándola como un “pacto fiscal” para la sostenibilidad macroeconómica del país, independientemente del próximo gobierno. Con 95 artículos, el proyecto plantea ajustes en impuestos clave y medidas polémicas que ya generan debate. ¿Qué implica esta reforma para los colombianos?

Un pacto fiscal para el futuro

El ministro Ávila enfatizó que la reforma no solo cubre las necesidades de financiamiento para 2026, sino que busca estabilizar las finanzas públicas a mediano plazo. “Estamos garantizando la estabilidad fiscal y macroeconómica para todo el próximo gobierno, independientemente de cuál sea el resultado. Aspiramos a continuar el proyecto de transformación del presidente Gustavo Petro, pero este es un proyecto para el país”, afirmó tras la radicación. La meta es ambiciosa: restablecer el equilibrio entre ingresos y gastos para 2028, tras la suspensión temporal de la regla fiscal anunciada por el Ministerio.

La radicación, aunque marcada por la ausencia del secretario de la Cámara, refleja la determinación del Gobierno de avanzar en un contexto político complejo, donde la oposición y sectores empresariales ya alzan la voz.

Ajustes tributarios: ¿Quiénes pagan la cuenta?

El proyecto propone una reestructuración profunda del Estatuto Tributario, con énfasis en reducir gastos tributarios y corregir externalidades negativas asociadas a combustibles fósiles, emisiones de carbono, bebidas alcohólicas y tabaco. Entre los puntos clave:

  • Impuesto al Valor Agregado (IVA): Se introduce un IVA del 5% para alimentos e insumos agrícolas como café, trigo, maíz industrial, aceites (soya, palma, girasol), salchichón, mortadela, pastas y chocolate de mesa. También se gravan repuestos agrícolas, autopartes para vehículos eléctricos y kits de gas vehicular. Los licores enfrentarán la tarifa general del 19%, con 5 puntos destinados a departamentos para salud.
  • Juegos de suerte y azar: Las apuestas estarán sujetas a IVA, calculado sobre el valor de la apuesta o el instrumento (boletas, formularios). Esto aplica tanto a operadores nacionales como extranjeros con usuarios en Colombia.
  • Parqueaderos: Las personas jurídicas en propiedades horizontales (excepto residenciales) serán responsables del IVA por la explotación de garajes y áreas comunes.
  • Impuesto al consumo: Servicios de esparcimiento como conciertos, eventos culturales y deportivos llevarán un IVA del 19% sobre el total, incluyendo boletas. También se gravan servicios de telefonía móvil, expendio de comidas y ventas de vehículos usados por intermediarios.
  • Renta y patrimonio: Nuevas tarifas marginales para personas naturales residentes alcanzan hasta el 41%. Dividendos a no residentes y entidades extranjeras se gravan al 30%, al igual que utilidades no gravadas de establecimientos permanentes. Comisionistas de bolsa, agropecuarios y financieros pagarán un 50% en renta (15 puntos adicionales).

Tributos ambientales y sociales

El proyecto incluye un impuesto al carbono y un tributo especial a la extracción de hidrocarburos y carbón, enfocados en mitigar externalidades ambientales. Además, se establece un gravamen adicional de hasta 15% en renta para el sector extractivo, basado en precios del Brent y ventas de los últimos 120 meses. Estas medidas buscan financiar la transición energética, aunque podrían encarecer costos en sectores clave como el minero.

Un punto polémico es la tributación a iglesias por actividades mercantiles. Estas deberán separar ingresos comerciales de los exentos, contribuyendo al régimen ordinario de renta. “Es un paso hacia la equidad tributaria, pero podría generar resistencia en sectores religiosos”, señala el articulado, anticipando tensiones.

Impacto en la producción y el consumo

El Ministerio asegura que la reforma no afectará la producción nacional, priorizando el fortalecimiento del recaudo sin comprometer sectores industriales. Sin embargo, la inclusión de alimentos procesados y servicios culturales en el IVA ha encendido alarmas entre consumidores y empresarios. “Gravar productos como el chocolate de mesa o las entradas a conciertos podría golpear el bolsillo de la clase media y baja”, advierto desde mi experiencia cubriendo reformas fiscales que han transformado el consumo en Colombia.

Por otro lado, la reforma fortalece a la DIAN con herramientas para combatir la evasión, incluyendo sanciones del 1% (hasta 950 UVT) por irregularidades en facturación. También se propone una amnistía tributaria con descuentos de hasta el 80% en sanciones e intereses, incentivando la regularización de deudas.

Perspectivas y desafíos

Con un Presupuesto de 2026 que dependerá en gran parte de estos $26,3 billones, el proyecto enfrenta un camino tortuoso en el Congreso. Sectores empresariales temen que los nuevos gravámenes desalienten la inversión, mientras que analistas destacan su enfoque progresivo. En mi trayectoria, he visto reformas naufragar por falta de consenso; esta vez, el Gobierno apuesta por un discurso de “pacto fiscal” para ganar apoyo.

El éxito dependerá de cómo se articulen las discusiones en la Cámara y el Senado, especialmente en un año preelectoral. Por ahora, la reforma plantea un equilibrio entre sostenibilidad fiscal y transformación social, pero su impacto real se medirá en los bolsillos de los colombianos y la competitividad del país.