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Consumo y comercio: un Crecimiento moderado en medio de incertidumbre global

El comercio colombiano continúa mostrando signos de recuperación en 2025, manteniendo la senda positiva iniciada a finales del año anterior.

Bogotá, Colombia – 28 de julio de 2025. El comercio colombiano continúa mostrando signos de recuperación en 2025, manteniendo la senda positiva iniciada a finales del año anterior. Sin embargo, el crecimiento es moderado y enfrenta desafíos tanto locales como globales, según revela la más reciente encuesta de opinión mensual de FENALCO. Este panorama, combinado con un entorno internacional marcado por tensiones geopolíticas y cambios en las políticas comerciales, plantea retos significativos para el sector comercial del país, que busca consolidar su dinamismo en un contexto de incertidumbre.

Dinamismo comercial con luces y sombras

En junio de 2025, el comercio colombiano registró un desempeño positivo, aunque con matices. Según la encuesta de FENALCO, el 34% de los empresarios reportó un aumento en sus ventas, ya sea en volumen o en valor (descontando la inflación), frente al mismo mes del año anterior. El 40% indicó que sus ventas se mantuvieron estables, mientras que el 26% señaló una disminución. Este comportamiento refleja una actividad comercial movida, impulsada por eventos como la celebración del Día del Padre y la iniciativa «Primatón» liderada por FENALCO, que atrajeron una mayor afluencia de clientes tanto a centros comerciales como a establecimientos a cielo abierto.

El sector de la moda, que incluye vestuario, accesorios y calzado, destacó como uno de los más dinámicos, con un saldo positivo en las ventas. Este impulso estuvo acompañado por un aumento en el uso de tarjetas de crédito, favorecido por una reducción significativa en las tasas de interés, que pasaron de un máximo de 47% en abril de 2023 a menos del 25% en 2025. Esta flexibilización de las condiciones financieras ha alentado el consumo, especialmente en bienes duraderos. Asimismo, el cluster de los vehículos mostró un desempeño favorable, aunque las estaciones de servicio siguen en números rojos debido al estancamiento en el consumo de combustibles.

Otro punto positivo es la leve reactivación del sector de la construcción. En junio, se reportó un crecimiento en las ventas de artículos de ferretería, materiales de construcción y productos para la remodelación de viviendas, incluyendo muebles. Los distribuidores mayoristas también señalaron un aumento en los pedidos despachados a tiendas de barrio, lo que sugiere una recuperación gradual en el comercio minorista de base.

Sin embargo, no todo es alentador. La encuesta de FENALCO revela una preocupación significativa: la ausencia de crecimiento en la planta de personal en los establecimientos comerciales. Factores como el pronunciado aumento del salario mínimo, la incertidumbre generada por la reforma laboral y la creciente automatización de labores manuales han frenado la contratación. Esta situación podría limitar la capacidad del sector para responder a un aumento sostenido de la demanda en el futuro.

En cuanto a las expectativas para el segundo semestre de 2025, los empresarios se muestran cautelosos. El 34% se declara optimista, el 53% espera que la tendencia actual se mantenga, y un 13% anticipa un empeoramiento. Estas perspectivas reflejan tanto los avances locales como las incertidumbres derivadas del contexto global.

Incertidumbre global y su impacto en el comercio colombiano

El comercio internacional enfrenta un momento de incertidumbre sin precedentes, influido por tensiones geopolíticas, cambios abruptos en la política arancelaria de Estados Unidos y barreras comerciales crecientes. Según un análisis de McKinsey, los aranceles aplicados por Estados Unidos están generando una «curva de costos arancelarios» que cambia constantemente. Por ejemplo, los aranceles sobre camisetas de algodón procedentes de China podrían alcanzar el 78%, lo que elevaría su costo en un 1.78 veces respecto al precio original. En contraste, una camiseta importada desde Colombia o Guatemala enfrentaría un arancel del 10%, resultando en un costo apenas 1.1 veces mayor. Este diferencial incentiva a las empresas estadounidenses a diversificar sus proveedores hacia países con acuerdos comerciales favorables, como Colombia.

Sin embargo, la incertidumbre geopolítica complica las estrategias corporativas. McKinsey plantea tres escenarios posibles para el comercio global. En el escenario base, previo al «efecto Trump», se proyectaba un crecimiento global del 2.7%. En un escenario de fragmentación, con aranceles del 10% en la mayoría de los bienes y hasta 60% en productos críticos entre economías avanzadas y países como China o Rusia, se perderían aproximadamente 3 billones de dólares en crecimiento comercial. Un tercer escenario, de diversificación, donde las empresas priorizan la resiliencia y diversifican sus proveedores, implicaría una pérdida de 1 billón de dólares en el crecimiento potencial.

Pese a estas disrupciones, ciertos corredores comerciales muestran resiliencia. Las conexiones entre China y economías emergentes como los países de la ASEAN e India, así como el comercio intrarregional en América Latina, mantienen un dinamismo independiente del escenario global. Colombia, con su posición estratégica y acuerdos comerciales con Estados Unidos, podría beneficiarse de esta reconfiguración, especialmente en sectores como textiles y manufacturas básicas. Sin embargo, la falta de consensos entre grandes potencias y la volatilidad en las políticas comerciales dificultan la planificación estratégica de largo plazo.

Retos y oportunidades para el comercio colombiano

El panorama comercial de Colombia en 2025 refleja un equilibrio entre avances y desafíos. El consumo interno, impulsado por una mayor confianza y condiciones financieras más favorables, sigue siendo un motor clave, pero su sostenibilidad depende de la estabilidad del mercado laboral y de la capacidad del país para diversificar sus fuentes de crecimiento. A nivel global, la reconfiguración de los corredores comerciales ofrece oportunidades para que Colombia se posicione como un proveedor competitivo, pero esto requiere una estrategia clara para aprovechar los acuerdos comerciales existentes y mitigar los impactos de las barreras arancelarias.

En este contexto, el comercio colombiano debe apostar por la innovación, la digitalización y la diversificación de mercados para mantener su dinamismo. Aunque el crecimiento moderado de 2025 es una señal positiva, los retos estructurales, como la falta de empleo formal y la incertidumbre global, exigen una respuesta coordinada entre el gobierno, el sector privado y las gremios para consolidar una recuperación sólida y sostenible.